Mostrando las entradas con la etiqueta tipología-textual. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta tipología-textual. Mostrar todas las entradas

jueves, 13 de enero de 2011

Ejemplo para realizar una Relatoría de un texto... Por Raúl de J. Roldán Álvarez

“Límites del ensayo académico”  Por Jaime Alberto Vélez
Relatoría realizada por Raúl de J. Roldán Álvarez

Tomado de: Alma Mater-Universidad de Antioquia-Secretaría General, Departamento de Información y prensa. Colección Documentos No.4-Medellín, noviembre de 1999.


     1. Primer momento: “Sobre la temática del texto”

a.  ¿Cuál es la tesis propuesta por el autor?

El autor (Jaime Alberto Vélez) se propone despejar las causas que han llevado a la confusión del término ensayo en los círculos académicos, el proceso que se debe adelantar antes de ser asumido como medio de expresión y las cualidades intrínsecas que lo caracterizan frente a otras formas de transmisión del saber.

b.    ¿Cómo se desarrolla el esquema argumentativo del texto?

El autor argumenta su tesis o propósito a través de los siguientes puntos:

§  Planteamiento del problema: La indefinición y demanda indiscriminada del ensayo como medio de expresión por parte de los actores de los círculos académicos ha llevado a la no diferenciación del término con la consecuente confusión sobre sus alcances como género de escritura.
§  La práctica del ensayo debe estar antecedida por un proceso de aprendizaje de los contenidos a tratar y no ser establecida como el inicio que nos conduce al saber.
§  El ensayo no se puede convertir en un medio de evaluación del saber de los estudiantes, aunque alguna concepción pueda entenderlo como un “intento” de aprendizaje.
§  El ensayo no se puede confundir con otras formas de expresión tales como el resumen y el informe.
§  Para escribir un ensayo se debe contar con competencia crítica.
§  La plena conciencia de las normas y técnicas del medio contribuye a su fácil ejecución.
§  La desinformación acerca de las calidades del ensayo hace que los contenidos tratados queden supeditados al azar.
§  “Cualquier saber implica fundamentalmente, conocer el modo de expresarlo”.
§  Se debe buscar el ajuste perfecto entre expresión y pensamiento.
§  El ensayo consiste en una creación insuperable en su campo.
§  No existe ensayo sin público lector.
§  Lenguaje y pensamiento determinan la evolución o decadencia de un idioma.
§  El ensayo no debe cumplir una función cosmética de lo que se analiza, de las opiniones o comentarios.
§  El ensayo procede en intensidad de manera vertical en su exposición argumental mientras el trabajo académico actúa de forma horizontal en extensión.
§  El ensayo debe comportar libertad para quien lo escribe mientras las actividades académicas se escriben por solicitud.
§  “(...) el gran ensayo pugna contra la deshumanización e intenta encontrar un punto efectivo de unión con el ser humano concreto”.
§  “El ensayo debe evitar abrumar al lector”.
§  La falta de conocimiento de las técnicas sobre el ensayo no es sólo de aquel que intenta usarlo sino de todo el sistema educativo.

c.    ¿Cuáles son las nociones y categorías centrales del texto?

Las categorías o ideas centrales del texto se pueden sintetizar  en las siguientes tríadas:

§  Proceso-contenido-ensayo
§  Lenguaje-pensamiento-expresión
§  Normas-técnicas-género
§  Libertad-creatividad-academia
§  Claridad-gracia-agudeza
§  Causas-decadencia-responsabilidad
§  Indefinición-confusión-término
§  Competencia-habla-argumento
§  Ensayo-intensidad-vertical
§  Trabajo académico-extensión-horizontal
§  Ensayo-contenido-madurez académica
§  Concepto-humanización-unión
§  Sensibilidad-criterio-ensayo

Relacionadas las anteriores tríadas categoriales no sólo entregan el propósito (tesis) del documento sino sus más importantes argumentos sustentarios.

d.    ¿Cuáles son las conclusiones que propone el autor, el texto o la teoría?

Las conclusiones que propone el Autor son como siguen:

§  El ensayo debe erigirse más bien en resultado de un proceso gradual de aprendizaje y no propiamente en su inicio: el ensayo es un género de madurez.
§  Carece de competencia para escribir un ensayo quien no posee habilidades para redactar una reseña y, mucho menos, una reseña crítica.
§  Cualquier saber implica fundamentalmente conocer el modo de expresarlo: las normas y las técnicas.
§  En el ajuste perfecto entre el pensamiento y su expresión radica el proceso mismo de la configuración de las ideas.
§   Un buen ensayo científico consiste en una creación insuperable en su campo, que ningún literato, por más habilidad que posea, podría escribir mejor.
§  Son virtudes del ensayo la claridad, la gracia y la agudeza.
§  La aniquilización del ensayo como forma de expresión se sustenta en la ausencia de un contenido específico que responda qué es ensayo y qué no lo es.
§  El trabajo académico opera de forma horizontal y en extensión, el ensayo en intensidad y verticalidad: la intensidad propia de un buen ensayo contrasta con la exposición extensa que caracteriza la labor académica.
§  Un buen ensayo posee un carácter libre, la mayoría de los trabajos académicos se escriben por encargo.
§  Todas las formas de expresión del saber pueden utilizar tanto la exposición como la argumentación como sustento; lo que los diferencia del ensayo es que éste es también un experimento.
§  El ensayo pugna contra la deshumanización e intenta encontrar un punto efectivo de unión con el ser humano concreto.
§  Para escribir un ensayo se requiere un ser humano informado, con sensibilidad y con criterio propio.

2.    Segundo momento: “Sobre la organización del texto”

2.1.   ¿Cuál es el sentido e implicaciones del título?


a. Análisis de las partes significativas del título:

                                  1                                      2                                       3
                            Límites                          del                    ensayo académico




a.1. El sentido:        lo que restringe        contrac. de(el) la       Forma de expresión

                  dónde empieza y   dónde llega                                   



a.2. Implicaciones:   determinación de                      de un modo de expresión
                               características              

a.3. En síntesis: Del título podemos deducir dos propósitos fundamentales como presuntas líneas de desarrollo del texto: la primera, dirigida a establecer las opiniones académicas que restringen el uso del ensayo como forma de expresión de lo científico; y la segunda, de carácter metodológico, orientada a determinar el alcance del ensayo académico frente a otros modos de expresión del saber (reseñas, informes, y otros).

b. Inferencia: Se puede inferir de los propósitos como problema general a plantear en el texto, el desconocimiento que se tiene del ensayo por parte de quienes lo demandan y consumen de los contenidos, de los alcances y características del mismo como forma de expresión de las ideas.

 c.  ¿De qué manera el uso del lenguaje incide en la profundidad, claridad y autoridad del texto o del autor?

El discurso argumentativo utilizado por el autor se sustenta en  la estrategia que se ha denominado argumentación modelo/antimodelo. A través de esta estrategia el autor se propone desmontar lo qué se entiende en los círculos académicos por ensayo y, para ello, recurre a establecer las condiciones qué se deben cumplir para hacer del ensayo el producto de todo un proceso de aprendizaje; o sea, en un modelo a seguir.

A su vez, utiliza la deducción, en el marco del modelo propuesto, para establecer a partir de ciertos requisitos o fundamentos propios del ensayo las características de un fenómeno de confusión que se viene presentando en la definición de los contenidos del término.

En general, el esquema argumentativo utilizado por el autor apoya el mejor uso de su competencia lingüística y comunicativa y sustenta comprensiblemente las conclusiones a las que llega.

3.    Tercer momento: “Sobre el proceso de lectura”

a.    ¿Qué nuevas ideas descubrió? ¿Qué necesidades, inquietudes o preguntas surgieron a partir de los planteamientos del autor?:

El más importante aporte que el texto opera en el lector es el relacionado con la visión del ensayo como el producto de un proceso de aprendizaje: una forma de transmisión del saber para aquellos que ya cuentan con madurez intelectual y tienen la competencia para aportarle a las demandas de este género.

La didáctica relacionada con la construcción de un ensayo, se clarifica en el texto cuando el autor establece qué debe hacerse primero y qué después antes de abordar la forma de expresión en mención.

Con las cualidades y características que diferencian el ensayo de otros géneros escriturales, el autor se apropia de una explicación que responde a una importante demanda tácita recurrente en los círculos académicos.

b.    ¿Qué no entendió o no puede relacionar con el texto?

En el párrafo 29, el autor realiza la siguiente consideración: “Ante la ciencia, como se sabe, el individuo como tal no representa nada, ni a nadie, pero ante el ensayista científico se convierte en interlocutor –en el único posible- por mediación sobre todo del punto de vista adoptado. En este caso, el individuo siente que el ensayo se escribió para él, pues una de las peculiaridades de esta clase de ensayista consiste en que evita a toda costa abrumar al lector”.

En torno a esta consideración, consideramos al autor un tanto desactualizado.

Es preciso aclarar que en el discurrir irregular del siglo XX, un sinnúmero de puntos de vista han venido a cuestionar y replantear las consideraciones epistemológicas de la ciencia; y, por tanto, aquella teoría del conocimiento que confirmaba, con ciertos  hechos, principios de la mecánica newtoniana que fueron análogamente aplicados a la interpretación fenomenológica no sólo en la física sino también en el área de las humanidades, consideran hoy que “el observador modifica todo aquello que observa” y que precisamente del ángulo en que se sitúe se le presentará tan sólo un aspecto de la realidad que pretende aprehender de forma global.

De igual forma, el principio de causa y consecuencia, las etapas de cuantificación que colocaban de lado los procesos de cualificación y toda una serie de atributos de la ciencia cartesiana vienen hoy siendo seriamente cuestionados en beneficio de un nuevo lenguaje en donde sincronización, complejidad, transdiciplinariedad ya forman parte de los nuevos modos de saber. En todo estos nuevos modos de saber el individuo no es sólo fin sino también medio.

c.    ¿Qué ideas se hace necesario citar del texto?

§  c.1.  El ensayo debe erigirse más bien en resultado de un proceso gradual de aprendizaje y no propiamente en su inicio: el ensayo es un género de madurez.
§  c.2.  “Un buen ensayo científico consiste en una creación insuperable en su campo, que ningún literato, por más habilidad que posea, podría escribir mejor”.
§  c.3.  El trabajo académico opera de forma horizontal y en extensión, el ensayo en intensidad y verticalidad: la intensidad propia de un buen ensayo contrasta con la exposición extensa que caracteriza la labor académica.
§  c.4.  Todas las formas de expresión del saber pueden utilizar tanto la exposición y la argumentación como sustento; lo que los diferencia del ensayo es que éste es también un experimento.
§  El ensayo pugna contra la deshumanización e intenta encontrar un punto efectivo de unión con el ser humano concreto.

                             d.  ¿Cómo fue su proceso de lectura? ¿Qué estrategias empleó para  
                                   comprender el texto y relacionarlo con sus intereses?
                                      
                            d.1. Inicialmente realicé un borrador de un sencillo comentario de texto basado    
                                    en el siguiente derrotero:

§  Lectura del texto
§  Resumen significativo del texto
§  Análisis del texto
§  Contextualización
§  Una sencilla valoración crítica del texto
§  Para llegar a través de este proceso a responder  las preguntas.

d.2.  Estrategias:
              
§  Se cotejaron los argumentos y conclusiones del texto en ensayos clásicos como los de Montaigne, para determinar la validez de lo argumentado.
§  Se aplicaron los mismos principios expresados por el autor en el texto de lo que se entiende por ensayo en su mismo texto.

lunes, 10 de enero de 2011

El Ensayo: Diez pistas para su composición

1. Un ensayo es una mezcla entre el arte y la ciencia (es decir, tiene un elemento creativo –literario- y otro lógico – de manejo de ideas-). En esa doble esencia del ensayo (algunos hablarán por eso de un género híbrido) es donde radica su potencia y su dificultad. Por ser un centauro – mitad de una cosa y mitad de otra – el ensayo puede cobijar todas las áreas del conocimiento, todos los temas. Sin embargo, sea el motivo que fuere, el ensayo necesita de una “fineza” de escritura que lo haga altamente literario.

2. Un ensayo no es un comentario (la escritura propia de la opinión) sino una reflexión, casi siempre a partir de la reflexión de otros (esos otros no necesariamente tienen que ser explícitos, aunque por lo general, se los menciona a pie de página o en las notas o referencias). Por eso el ensayo se mueve más en los juicios y en el poder de los argumentos (no son opiniones gratuitas); en el ensayo se deben sustentar las ideas. Mejor aún, la calidad de un ensayo se mide por la calidad de las ideas, por la manera como las expone, las confronta, las pone en consideración. Si no hay argumentos de peso, si no se han trabajado de antemano, el ensayo cae en el mero parecer, en la mera suposición.
3. Un ensayo discurre. Es discurso pleno. Los buenos ensayos se encadenan, se engarzan de manera coherente. No es poniendo una idea tras otra, no es sumando ideas como se compone un buen ensayo. Es tejiéndolas de manera organizada. Jerarquizando las ideas, sopesándolas (recordemos que ensayo viene de “exagium”, que significa, precisamente, pesar, medir, poner en la balanza). Si en un ensayo no hay una lógica de composición, así como en la música, difícilmente los resultados serán aceptables. De allí también la importancia de un plan, de un esbozo, de un mapa-guía para la elaboración del ensayo.

4. En tanto que discurso, el ensayo requiere del buen uso de los conectores(hay que disponer de una reserva de ellos); necesarios para que el ensayo no parezca desvertebrado. Hay conectores de relación, de consecuencia, de causalidad; los hay también para resumir o para enfatizar. Y a la par de los conectores, es indispensable un excelente manejo de los signos de puntuación. Gracias a la coma y al punto y coma punto seguido…, es como el ensayo respira, tiene un ritmo, una transpiración. Es el conocimiento inadecuado o preciso de los signos de puntuación lo que convierte a nuestros ensayos en monótonos o livianos, interesantes o densos. Ágiles o farragosos.

5. Hay dos grandes tipos de ensayos: uno, línea Montaigne (puede leerse, por ejemplo, “De cómo el filosofar es aprender a morir”, “De la amistad”, “De los libros”); y otro, línea Bacon (léanse al menos dos: “De los estudios”, “De las vicisitudes de las cosas”). En el primer caso, el ensayo es más subjetivo, abunda la citación – de manera muy propia -; en el segundo, el ensayo es más objetivo, y no hay ninguna referencia explícita, o son muy escasas. Tanto Montaigne como Bacon son maestros para desarrollar las ideas. Tanto uno como otro hacen lo evidente, profundo; lo cotidiano, sorprendente. Ambos apelan a otras voces, ambos recurren al pasado – a otros libros – para exponer sus puntos de vista. Ambos emiten un juicio: se aventuran a exponer su pensamiento. Es importante releer a estos dos autores; fuera de ser un goce y un reencuentro con la buena prosa, son ensayos – modelo, aprovechables por cualquiera que desee aprender o perfeccionar su escritura ensayística. En el mismo sentido, deberíamos apropiarnos de la creación ensayística de Emerson y Chereston, recomendada una y otra vez por Jorge Luis Borges.

6. Otros ensayos exquisitos son los escritos por Alfonso Reyes y Pedro Henríquez Ureña. Un mexicano y un dominicano. Ensayos de peso, con profundidad y, sobre todo, realizados con todos los recursos literarios y el poder de la imaginación. Quién que haya leído, “Notas sobre la inteligencia americana” de Reyes, o “Seis ensayos en busca de nuestra expresión” de Ureña, no ha sentido como una revelación de la escritura potente, de la escritura gestora de mundos. Hay una “marca de estilo” en estos dos ensayistas, una “impronta” personalísima, que pone al ensayo en el mismo nivel del cuento o el poema. Cuando uno lee los ensayos de Reyes o de Ureña, lo que lee – además de un pensamiento vigoroso – es una excelente literatura.

7. Reyes y Ureña son los iniciadores, por decirlo así, de una larga tradición que va hasta Sábato y Borges. Consúltese la compilación El ensayo hispanoamericano del siglo XX, hecha por John Skirius; en este texto se condensan voces de ensayistas latinoamericanos valiosos: Manuel González Prada, Fernando Ortiz, José Carlos Mariátegui, Ezequiel Martínez Estrada, Luis Alberto Sánchez, Germán Arciniegas, Arturo Uslar Pietri, Eduardo Caballero Calderón, Enrique Anderson Imbert…y, por supuesto, Octavio Paz, Julio Cortázar y Gabriel García Márquez. Puede mirarse, de igual manera, la selección hecha por José Luis Martínez, El ensayo mexicano moderno; en este libro resaltan los ensayos de José Vasconcelos, Ramón López Velarde, Julio Torri, Xavier Villaurrutia, Jorge Cuesta, Edmundo O’Gorman y Leopoldo Zea., entre otros. Y para una perspectiva más nuestra, sería interesante y necesario conocer la selección elaborada por Jorge Eliécer Ruiz y Juan Gustavo Cobo – Borda, ensayistas colombianos del siglo XX; en esta selección descubriremos voces poco conocidas, la de Baldomero Sanín Caro (“De lo exótico”, “La civilización manual”), y la de Hernando Tellez (“La originalidad literaria”. “Traducción”). Basten estos textos y estos autores para mostrar cómo hay una enorme tradición en la producción ensayística. Tómense, entonces, como abrebocas o “textos de iniciación”.

8. Para elaborar un ensayo, entre las muchas cosas que deben de tenerse en cuenta, resaltaría las siguientes:
81. ¿Cuál es la idea o ideas base que articulan el texto? En otros términos, ¿cuáles son los argumentos fuertes que se desean exponer o la idea que quiere debatirse o ponerse en cuestionamiento? Esta idea (la tesis) tiene que ser suficientemente sustentada en el desarrollo del mismo ensayo.

8.2. ¿Con qué fuentes o en qué autores se sustenta nuestro argumento? ¿A partir de qué o quiénes, con qué material de contexto se cuenta? En síntesis, ¿cuáles son nuestros puntos de referencia? Este es el lugar apropiado para la bibliografía, para la citación y las diversas notas.

8.3. ¿Qué se va a decir en el primer párrafo, qué en el segundo, qué en el último? (recordemos que la forma del ensayo es fundamental. Recordemos también que antes del ensayo hay que elaborar un esbozo, un mapa de composición). Qué tipo de ilación (sin hache) es la que nos proponemos: de consecuencia, de contraste, de relación múltiple. Es muy importante el “gancho” del primer párrafo: cómo vamos a seducir al lector, qué nos interesa tocar en él; igual fuerza debe tener el último párrafo: cómo queremos cerrar, cuál es la última idea o la última frase que nos importa dejar en la memoria de nuestro posible receptor. (Aunque no siempre el último párrafo es una conclusión, sí debe el ensayo tener un momento de cierre – de síntesis -, desde el cual puedan abrirse nuevas ventanas, otras escrituras. El último párrafo es una invitación a un nuevo ensayo – los ensayos se alimentan de otros ensayos: un nuevo ensayo abre camino a otros aún no escritos).

9. ¿Qué extensión aproximada va a tener? Recordemos que el ensayo no debe ser tan corto que parezca meditación, ni tan largo que se asemeje a un tratado. Hay una zona medianera: entre tres y diez páginas (por decir alguna magnitud). Pero sea cual sea la extensión, en cada ensayo debe haber una tesis (con sus pros y sus contras), y la síntesis necesaria. No olvidemos que el ensayo es una pieza de escritura completa.

Las anteriores puntualizaciones no son excluyentes con otros estilos o con otras maneras de elaboración del ensayo, ni pueden leerse como una camisa de fuerza; son tan sólo recomendaciones – indicaciones generales. Indicios.

10. Cuando el ensayo oscila entre las dos y las tres páginas, sobran los subtítulos. Cuando tiene un número de páginas mayor, puede recurrirse a varios sistemas: uno, subtitulando; otro, separando las partes significativas del ensayo con numerales (yo llamo a este tipo de ensayo, de “cajas chinas”). No debe olvidarse que cada una de las partes del ensayo precisa estar interrelacionada. Aunque “partamos” el ensayo (con subtítulos, frases o números), la totalidad del mismo (el conjunto) debe permanecer compacta. Si dividimos un ensayo, las piezas que salgan de él exigen estar en relación de interdependencia.
Tomado de Fernando Vásquez Rodríguez: El ensayo 10 pistas para su composición. Facultad de Comunicación y Lenguaje. Pontificia Universidad Javeriana. Bogotá, 1996.