miércoles, 27 de junio de 2007

Relatoría del texto:"Educación. La agenda del siglo XXI: Una meta, un balance, un camino".

Relatoría por Raúl de J. Roldán Álvarez
Sábado, 13 de octubre de 2006


Texto de: Hernando Gómez Buendía: Director Ejecutivo. Trabajo en asocio con la Unesco.


Sociólogo Hernando Gómez Buendía
1. Primer momento: “Sobre la temática del texto”


a. ¿Cuál es la tesis o propuesta(s) del autor?


En el texto se propone dar cuenta de los resultados derivados del esfuerzo educativo en los países latinoamericanos y del Caribe en las tres últimas décadas, establecer los quehaceres inconclusos y las tareas emergentes conforme a las nuevas realidades que enfrenta dicho escenario y, por último, fijar los cambios que deben adelantarse en la concepción y la gestión del sistema educacional para el logro de dichos quehaceres y tareas.


b. ¿Cómo se desarrolla el esquema argumentativo del texto?

b.1. Contextos históricos: Momentos de la Educación vistos desde la concepción de Estado:Pese a las muchas peculiaridades nacionales entre los países Latinoamericanos y del Caribe, pueden distinguirse cuatro “momentos” sucesivos que sintetizan la concepción educativa de estos y las tareas que llevaron a cabo en tal sentido. Hernando Gómez Buendía los caracteriza, así:

1. El momento “colonial”: Infundir lealtad a la metrópoli, adoctrinar al nativo en la fe cristiana y mantener la segregación ocupacional entre colonos y colonizados.


2. El momento “republicano”: Pensó en la escuela como constructora de la identidad y unidad nacionales y como formadora del nuevo “ciudadano” (así la ciudadanía no fuera universal o fuera desigual para las varias clases sociales). Siguió a la Independencia.

3. El momento del Estado “Benefactor”: La educación se concibe como un derecho de gran valor económico y laboral, la escuela pública se masifica, se expanden la formación técnica y la postsecundaria, florece el intervencionismo y se agiganta el aparato educativo del Estado, con el propósito de fortalecer la naciente industria, acelerar los procesos de urbanización y estimular la movilización política de los estratos medios.

4. El momento “neoliberal”: La globalización y la crisis fiscal de los estados nacionales los lleva a adelantar en el sector de la educación una serie de reformas, entre las que se encuentran: búsqueda de eficiencia, desregulación, descentralización, “focalización” y participación.


b.2. El balance general y específico.


Aunque las concepciones educativas y tareas adelantadas en cada uno de los “momentos” anteriormente mencionados, arrojan resultados en grado distinto en los países Latinoamericanos y del Caribe conforme a peculiaridades, en el texto se expresan y sintetizan algunos esfuerzos educativos en común que se presentan entre los mismos. Dichos resultados, son los siguientes:


Ø Población familiarizada con códigos de la modernidad.


Ø Un amplio contingente de mano de obra calificada o semi-calificada. Y

Ø Unas élites entrenadas en la “alta inteligencia”; esto es, en la creación de saber científico-tecnológico y en su aplicación al progreso de nuestras sociedades. Frente a este sintético balance general, informa el sociólogo Gómez Buendía, que los resultados específicos arrojados son menos optimistas. Los mismos se resumen, así:


> La educación temprana o pre-escolar, decisiva como es para la vida, sigue siendo privilegio de muy pocos. 


> Las tasas de escolaridad básica han mejorado más por efecto del descenso en la presión demográfica que por el aumento de los cupos.

> Los índices de deserción y repitencia son penosamente elevados, y las (escasas) mediciones de calidad habrían de ser motivo franco de alarma.

> La escuela básica dejó atrás a los grupos vulnerables: el campesino, el indígena, el marginado urbano, la mujer de clase baja, apenas si alcanzan unos pocos años de educación efectiva. 

> El machismo de la cultura atraviesa también las aulas.

>La secundaria se debate en una crisis de identidad: ¿formar para la universidad o formar para el empleo inmediato? - mientras más y más adolescentes perciben su propia vida como el no futuro.

> Los sistemas de formación técnica suelen tener poca cobertura y muestran síntomas de obsolescencia.

> La matrícula universitaria tiende a crecer en desorden y en proporción aparentemente inversa a sus niveles de exigencia académica.

> Y así, el gasto creciente del Estado se ha traducido en más altos costos unitarios sin clara contrapartida en la calidad y aún con impactos más y más regresivos sobre la distribución del ingreso.


b.3. El Diagnóstico.


De este se desprende que América Latina y el Caribe entran al s. XXI con problemas del s. XIX. Los componentes de dicho Diagnóstico, son los siguientes:


b.3.1.1. Causas del diagnóstico:


Ø La relativa debilidad de lo público; es decir, el predominio de las agendas particulares y estamentarias sobre la racionalidad colectiva.

Ø Aún con importantes variantes nacionales, el entrecruce de tales agendas - por lo demás legítimas si se las mira de modo aislado- ha tendido a ahogar el proyecto público en educación - la escuela universal de calidad.

Ø Para resumir las agendas de cada sector: las clases altas se despreocuparon de la escuela pública (pues sus hijos estudian en planteles privados o en el exterior), mientras las clases medias desviaron el esfuerzo estatal hacia modalidades de alto costo unitario (la vocacional, la universitaria) antes de haberse logrado la escuela básica universal.

Ø Los políticos a menudo practican el clientelismo educativo (que es expropiar lo público en favor del cliente) mientras los gobernantes a menudo incurren en el populismo (que es expropiar el futuro común en aras de la popularidad de un funcionario).

Ø Los docentes tienden a encerrarse en sindicatos puramente reivindicativos, mientras los padres de familia tienden a marginarse de la escuela y a exigirle apenas que les “guarde” a sus hijos durante unas horas.

Ø Las agencias y organismos multinacionales sobrevenden a veces sus propias modas, mientras los planificadores y técnicos del sector suelen aislarse en su racionalidad presuntamente incontaminada. Y así, la gestión educativa transcurre con un gran ausente: la acción organizada y vigilante de la ciudadanía, el interés público, o sea, el genuino interés del público.



b.3.2. Problema general de carácter estratégico que se desprende del diagnóstico:


¿Formación “de punta” para unos pocos o formación masiva pero mediocre? Este Informe cree dar respuesta a este problema y demostrar cómo es posible enfrentarlo.


b.3.3. Meta:


Nuestros sistemas educativos tienen ahora que responder a una doble exigencia:


Ø Acabar de cumplir la vieja promesa de la modernidad: una escuela efectivamente universal y efectivamente educadora.


Ø Preparar nuestras sociedades para el desafío pluralista de la post-modernidad y para su integración exitosa a la “aldea global”, caracterizada por industrias y procesos productivos cuyos insumos críticos son la información y el talento creador.Se dice en el informe que “el hecho de que ambas exigencias sean simultáneas, explica la disyuntiva de las políticas educacionales en América Latina y el Caribe”.Por tanto, la meta es: Educación universal de calidad, formación buena y para todos.


b.4. El camino:


Ø Profundizar en el interés público: Enfrentar la doble tarea educativa que tienen retrasada los países Latinoamericanos y del Caribe, haciendo posible una política y una gestión arraigada en unos pocos principios orientadores, entre los cuales está la consolidación de la capacidad de cambio institucional y el entronizamiento de una escuela para todos y educadora para el saber pertinente de este siglo.

Ø Educar, tarea de todos: La educación debe ser un proceso abierto y constante, que vincule y comprometa a todas las personas, los estamentos y las instituciones en la búsqueda de un sistema escolar -desde la “guardería” infantil hasta el postgrado – que se tenga como presupuesto fundamental e irrenunciable. De aquí, que la educación debe ser un derecho y un deber de todos: Para crecer como persona y servir como ciudadano, cada uno de nosotros está obligado a cultivar al máximo sus potencialidades, a hacer de la propia vida un empeño permanente de aprender.

Ø Educar, la prioridad: Educar es lo primero. Porque la educación es condición de la cultura, la libertad y la dignidad humanas: es la clave de la democracia política, el crecimiento económico y la equidad social. Porque es nuestro pasaporte individual y colectivo hacia el mañana, lo cual significa que la educación ha de ser primera entre las preocupaciones públicas y primera entre los esfuerzos nacionales. Significa, a su vez, que la educación ha de ser objeto de consensos sociales amplios y duraderos. Y es imperativo, en consecuencia, que al sector se le den todos los recursos necesarios para cumplir, pero se le quiten todos los pretextos para desperdiciar.Ø Educar para el cambio: Porque el cambio es la única constante del siglo en que vivimos, educar hoy es educar para el cambio. No el aprender por aprender, sino el aprender a aprender. No la solución a los problemas, sino la capacidad de resolver problemas. No la repetición, que es cierta, sino la libertad, que es incierta. No el dogmatismo, sino la tolerancia. No la formación para el empleo, sino la formación para la empleabilidad. No la educación terminal, sino la educación permanente, la educación arte y parte de toda una vida.

Ø El Estado, un papel claro: Las acciones y subsidios del Estado deben apuntar hacia tres objetivos bien precisos: educar al más pobre, costear los bienes que la iniciativa privada no produciría por sí sola, y asegurar una información transparente acerca de las distintas opciones educativas. Esto implica cambios bastante drásticos en la asignación tradicional de los gastos y de los costos, en la secuencia convencional de soluciones educativas, en los papeles y la habitual organización interna del aparato educativo.

Ø Lo importante es el resultado: Hay que pasar de una vez a la gestión por objetivos. Lo esencial no son los aparatos: son las funciones. No es la enseñanza: es el aprendizaje. No es instruir: es educar. No es el maestro: es el alumno. No es la burocracia: es el aula. No es el reglamento rígido y abstracto: es la escuela concreta y viviente. De suerte que el Estado no puede seguir reducido a proveer los insumos: tiene que responder por los productos. Las soluciones educativas no pueden seguir siendo acartonadas: tienen que escoger los métodos que sirvan mejor a cada una de sus grandes categorías de usuarios. La autoridad no puede seguir residiendo tan lejos de los problemas: los medios y la responsabilidad deben confiarse a quien mejor pueda controlar los resultados. El Ministerio, la escuela y el aula no pueden seguir siendo una “caja negra”: tiene que haber sistemas de evaluación y de información creíbles, amplios y permanentes acerca de los agentes, el proceso y los resultados del sistema en cada nivel. Por sobre todo, la gente tendrá que decidirse a cuidar lo que es suyo: sin participación y veeduría ciudadana no hay para qué o a quién rendirle cuentas. Aunque los anteriores principios valen tanto para la educación como para el sistema educativo, es importante distinguir entre estos dos conceptos. La educación como se dijo, es una práctica social que se extiende a una gran variedad de instituciones. El sistema educativo está integrado por escuelas, colegios o liceos, universidades y otras instituciones formal y fundamentalmente dedicadas a la tarea de educar. Las recomendaciones de este Informe - porque quieren ser específicas y operativas - conciernen sobre todo al sistema escolar o educativo. Pero de entrada debe quedar claro que la responsabilidad de educar bien, tanto como las culpas por mal educar, no se reducen a la escuela. Y a la inversa: el sistema escolar cumple ciertas funciones extraducativas (dar empleo a miles de maestros, “guardar” millones de infantes...) que a menudo interfieren con su labor primordial: formar para la vida y el trabajo creador. En efecto, al sistema escolar se le asignan tres papeles principales: la educación básica o formación general de los niños y jóvenes, la preparación para el trabajo y el entrenamiento para la ciencia y la tecnología. Hay una cierta tendencia a suponer que se trata de un proceso piramidal, donde la escuela primaria daría acceso a la “cultura general”, la escuela media capacitaría para oficios y la universidad prepararía para la ciencia. Pero esta ecuación es simplista y peligrosa: estamos en realidad ante tres vectores de aprendizaje simultáneo, entrelazado y continuo, donde a cada tramo y a cada modalidad del sistema le corresponden énfasis particulares y concatenados. Las tareas específicas que debe realizar cada sistema educativo dependen, naturalmente, de cuáles sean los logros y los faltantes en el país respectivo. Con todo, al mirar al conjunto de América Latina y el Caribe, se destacan ciertas urgencias generalizadas en cuanto hace a la educación básica, a la capacitación laboral y a la formación de la “alta inteligencia”.

Ø Educación temprana para los más pobres: El atraso infantil es el gran transmisor de la pobreza de una generación a la siguiente. Para romper este círculo de hierro es preciso atender las necesidades mínimas de nutrición, salud y desarrollo psicosocial de todos los niños en edad pre-escolar. Los programas deben dirigirse primero a los más vulnerables – como decir infantes en hogares marginados, incompletos o sostenidos por una mujer-. Según cuales sean la posibilidad nacional y las características de los usuarios, dichos programas pueden adoptar una gama amplia de modalidades y estrategias, formales o no formales, en centros educativos, comunitarios o en los hogares: lo que importa es el resultado.

Ø Educación para igualar las oportunidades: El principio de equidad exige darle más al que arranca con menos. Por eso el Estado debe compensar la desventaja inicial de los marginados, y nada encarna mejor esa desventaja que el tener menos educación básica o educación básica menos buena. La identidad de los “marginados” varía con los países, pero por lo regular se trata del pequeño campesino, el indígena, el afro-americano, el trabajador informal urbano y la mujer pobre. Los subsidios han de llegar primero a estos grupos, con un esfuerzo deliberado para contrarrestar su desventaja: jornada escolar más intensa, mejores docentes y apoyos enriquecidos de aprendizaje, reconocimiento explícito de la dimensión étnica, social o de género en el currículo y en la metodología de la enseñanza.

Ø Educación básica integral: La escuela básica es obligatoria en todos los países y en todos ellos debe ser universal. Pero no basta con ocupar un pupitre durante algunos años: el educando debe lograr un cierto cúmulo de destrezas, de saberes, de actitudes y de valores. Los necesarios para seguir aprendiendo: lectura, escritura, expresión oral, cálculo, razonamiento lógico y espacial, apreciación estética, capacidad de interpretar y criticar audiovisuales..... Los necesarios para convivir: no agredir al otro, saber interactuar, decidir en grupo, cuidar de sí mismo, cuidar del entorno... Los mínimos necesarios para un trabajo típico del s. XXI: bilingüismo, habilidad matemática y de lectura correspondientes al menos al noveno grado, habilidad para solucionar problemas que conlleven la formulación y prueba de hipótesis, habilidad para el trabajo en equipo... Los necesarios para entender y disfrutar la ciencia y la tecnología: Un pensamiento crítico, que sea capaz de poner orden en la experiencia dispersa y sea capaz de revisar una y otra vez sus propios supuestos.Ø Educación básica de calidad: La mayoría de los latinoamericanos y caribeños que pasan por la escuela básica realmente no adquieren los aprendizajes mencionados atrás. Este es el gran vacío de la calidad, que se vuelve más acuciante a medida que avanza el “siglo del conocimiento”. El aprendizaje depende de diversos factores, muchos de los cuales pueden ser controlados desde el propio sistema educativo. Para señalar las cuatro “claves” mejor establecidas:

(a) Un maestro motivado y bien calificado;

(b) Materiales y apoyos que faciliten y enriquezcan el proceso;

(c) Una jornada escolar más asidua, más extensa y, sobretodo más intensa, y

(d) Una escuela eficaz, es decir, creativa y autónoma, donde los insumos y los procesos se subordinen deliberada y ordenadamente al aprendizaje.

Las diversas políticas especializadas - de personal, de dotaciones, de reparto de competencias, de “ingeniería organizacional”....- pueden y deben apuntar a estas varias claves.

Ø Más escolaridad promedia: Pese a la expansión sustancial de la matrícula, la población de América Latina y el Caribe está subeducada: 4.85 años de escolaridad media frente a 8.65 entre los “tigres” de Asia o aún * en los países de la OECD (y esto, sin contar que en el mundo desarrollado un año significa 900 horas de asistencia a la escuela, mientras el promedio en nuestra región no pasa de 600 - 700 horas). La escolaridad media de la población aumentará como consecuencia directa de las cuatro políticas ya descritas a saber: la apertura masiva del preescolar para los niños más pobres, la escuela básica preferencial para los marginados, y las ganancias en retención y no repitencia que seguirán al aprendizaje integral y al mejoramiento de la calidad. Si bien, otra vez, las estrategias deben responder a la situación de cada país, los ejercicios de simulación para el conjunto de América Latina y el Caribe sugiere que en 20 años nuestra población trabajadora podría tener 11 o 12 años de escolaridad media, con invertir apenas medio punto un punto adicional del PIB, que, además, se pagaría con creces durante los años subsiguientes.

Ø Rejuvenecer la secundaria: La adolescencia es el tiempo de la búsqueda; por eso, la secundaria o escuela media debe ser un espacio para la exploración, el lugar donde cada joven prefigure los distintos futuros que pueden ser el suyo. Así, en vez de la vieja ambigüedad entre formar a los de arriba para una carrera universitaria y a los de abajo para un empleo modesto, la secundaria debe proveer a todos una buena educación general y la posibilidad de que todos ensayen actividades “preuniversitarias” y “prelaborales” hasta encontrar aquella que mejor consulte sus intereses y habilidades personales.

Ø El maestro, un profesional: Los maestros de América Latina y el Caribe por lo general se debaten entre la proletarización y la profesionalización. Para eso hay que adoptar los criterios propios de las comunidades profesionales, tales como: respeto por el maestro, reclutamiento exigente, salarios competitivos, libertad de criterio, alzas en función de los logros, ascenso por mérito, estímulos simbólicos, constante actualización, y evaluación por parte de los usuarios.

Ø Formar para el trabajo, una empresa duradera: Los oficios del s. XXI son cada vez más complejos y cada vez más exigentes. Enhorabuena: son oficios más humanos. Pero el horizonte que la revolución laboral está abriendo a la educación es también su gran desafío: pasar de lo repetitivo a lo creativo, de lo particular a lo generalizable y de lo rutinario a lo incierto. Esto significa entender la formación laboral como una secuencia que parte de ciertos aprendizajes básicos, pasa por ciertas destrezas generales y luego por habilidades más específicas,para rematar - ya fuera de la escuela- en el entrenamiento exacto para el oficio exacto. Con tres implicaciones directas sobre el sistema educativo. En primer lugar, la educación para el trabajo ya no es un compartimiento aislado: ahora recorre todos los tramos del sistema, y por eso en el preescolar, en la escuela básica y en la secundaria deben desarrollarse los aprendizajes laborales básicos que fueran dichos. En segundo lugar, la universidad debe auto-reconocerse como una institución que educa para el trabajo, no apenas para el prestigio. En tercer lugar, la educación no concluye al recibir el último diploma: es una tarea vitalicia, un reciclaje permanente donde las empresas y las escuelas comparten y se reparten el ayudarnos a aprender - y, cuando sea necesario, también a desaprender -.

Ø A nuevas ocupaciones, nuevas formaciones: El empuje de la revolución laboral sobre los sistemas nacionales de “formación profesional” es aún más apremiante. Por una parte, la educación específica para aquellos oficios clásicos de la era industrial pierde vigencia cada día; ahora se precisan destrezas más flexibles y más susceptibles de aplicación en contextos novedosos. Por otra parte, las empresas diversifican sus demandas de capacitación y también proliferan las ofertas educativas buenas, malas o regulares - con la resultante confusión del mercado -. A la primera exigencia, (flexibilidad) responde bien el enfoque de “formación por competencias” (en vez de la vieja formación por oficios): el trabajador competente aprende (mientras su colega calificado “sabe”), conoce una “familia” tecnológica (no apenas un oficio), comprende (el otro ejecuta), decide (su antecesor obedecía) y produce resultados (el de antes ponía los medios). A su turno, el “sistema de formación para el trabajo” vendría a atender la segunda exigencia (ordenamiento del mercado): los distintos oferentes de capacitación coordinan sus programas, bajo orientación del Estado y alrededor de información confiable, actualizada y completa.

Ø Racionalizar la educación superior: El crecimiento veloz de la matrícula y la creciente diversificación de carreras, programas e instituciones de educación superior son dos logros muy destacados de nuestros sistemas educativos; y, sin embargo, el desorden que ha acompañado a esta expansión redunda en desmedro de la eficiencia, de la equidad y de la calidad. Para corregir el rumbo, conviene reconocer que distintas “universidades” de hecho cumplen distintos propósitos sociales, y, por tanto, merecen distinto tratamiento por parte del Estado. Conviene revisar los criterios y mecanismos para la asignación de subsidios y el cobro por servicios, en forma tal que se elimine el desperdicio y la filtración hacia los grupos más pudientes. Y conviene adoptar un sistema de acreditación respetable y respetado, para que los usuarios sepan a ciencia cierta qué se les está ofreciendo.

Ø Un espacio vital para la ciencia y la tecnología: La investigación científica y tecnológica necesita de un cierto clima institucional, académico y financiero. A veces ese clima se encuentra fuera del sistema educativo: por eso hay tanta investigación (y buena investigación) en institutos o empresas ajenos al sistema. Pero la universidad -para no confundir: un cierto tipo de universidad - sigue siendo el hogar privilegiado para la ciencia - o, en todo caso, debe volver a serlo -. Para ello se necesita preservar el compromiso de los programas graduados, y en especial el doctorado, con los más rigurosos cánones de la investigación. Se necesita elevar en serio la inversión nacional en ciencia y tecnología, y asignar - sobre todo - los recursos en función estricta de la productividad académica. En fin, se necesitan las “señales correctas”, los estímulos, exigencias y apoyos que hacen más probable la apuesta improbable del investigador: la apuesta de descubrir o inventar algo nuevo bajo el sol.

Ø Educación de la alta inteligencia: Navegar en la aldea global será una tarea que exige muy altos niveles de “inteligencia social” esto es, capacidad organizada del país para adaptarse a un mundo que cambia rápidamente, lo cual supone adquirir y procesar información sumamente compleja, para tomar decisiones que aseguren el aprovechamiento óptimo de cada coyuntura. La alta inteligencia conlleva una ética de aceptación de la verdad, de responsabilidad, de compromiso con el bien público por encima de los intereses particulares o sectoriales, de respeto invariable por los valores universales encarnados en los derechos humanos y en la práctica de la justicia. Por eso es necesario desarrollar el pensamiento crítico y estimular la actitud científica desde la primera escuela y a lo largo de toda la vida educativa. La universidad, en particular, tiene la obligación de formar esta alta inteligencia, ora para que impulse el avance de nuestras sociedades en materia de ciencia y tecnología, ora para que aplique la criba del pensamiento crítico y la ética de la inteligencia a la conducción cultural, política, económica o social de nuestros países.

c. ¿Cuáles son las conclusiones que propone el autor, el texto o la teoría?

1. Los países de Latinoamérica y del Caribe, en función de lo educativo, entran al siglo XXI con problemas del siglo XIX, tales como el de la carencia de una escuela efectivamente universal y educadora (ideal de la modernidad). Y, en segundo lugar, una deficiencia en la preparación de sus sociedades para el desafío pluralista de la post-modernidad y para su integración exitosa a la “aldea global”, caracterizada por industrias y procesos productivos cuyos insumos críticos son la información y el talento creador.

2. El esfuerzo educativo desarrollado por los países en mención, arroja los resultados generales y comunes que siguen: Población familiarizada con códigos de la modernidad; Un amplio contingente de mano de obra calificada o semi-calificada y unas elites entrenadas en la “alta inteligencia”; esto es, en la creación de saber científico-tecnológico y en su aplicación al progreso de nuestras sociedades.

3. El informe concluye que existen numerosas debilidades específicas tanto en la concepción de la educación como en los sistemas educativos de los países Latinoamericanos y del Caribe, las cuales se sintetizan en las siguientes: La educación temprana o pre-escolar, decisiva como es para la vida, sigue siendo privilegio de muy pocos; las tasas de escolaridad básica han mejorado más por efecto del descenso en la presión demográfica que por el aumento de los cupos; los índices de deserción y repitencia son penosamente elevados, y las (escasas) mediciones de calidad habrían de ser motivo franco de alarma; la escuela básica dejó atrás a los grupos vulnerables: el campesino, el indígena, el marginado urbano, la mujer de clase baja, apenas si alcanzan unos pocos años de educación efectiva; el machismo de la cultura atraviesa también las aulas; la secundaria se debate en una crisis de identidad: ¿formar para la universidad o formar para el empleo inmediato? - mientras más y más adolescentes perciben su propia vida como el no futuro; los sistemas de formación técnica suelen tener poca cobertura y muestran síntomas de obsolescencia; la matrícula universitaria tiende a crecer en desorden y en proporción aparentemente inversa a sus niveles de exigencia académica; y así, el gasto creciente del Estado se ha traducido en más altos costos unitarios sin clara contrapartida en la calidad y aún con impactos más y más regresivos sobre la distribución del ingreso.

4. La meta que propone el informe es educación universal de calidad, formación buena y para todos.

5. El camino posible para alcanzar dicha meta que publicita el informe, es el siguiente: Gestión por objetivos en el campo de la educación; la educación debe ser un proceso abierto y constante, que vincule y comprometa a todas las personas, los estamentos y las instituciones; la escuela básica debe ser obligatoria en todos los países y en todos ellos debe ser universal; aplicar las cuatro “claves” para una educación de calidad: 

(a) Un maestro motivado y bien calificado;

(b) Materiales y apoyos que faciliten y enriquezcan el proceso;

(c) Una jornada escolar más asidua, más extensa y, sobretodo más intensa, y

(d) Una escuela eficaz, es decir, creativa y autónoma; se debe aumentar los 4.85 años de escolaridad media teniendo en cuenta que países como los denominados “tigres” de Asia cuentan con un promedio de 8.65 entre y es mucho mayor en los países de la OECD; la secundaria debe proveer a todos una buena educación general y la posibilidad de que todos ensayen actividades “preuniversitarias” y “pre-laborales” hasta encontrar aquella que mejor consulte sus intereses y habilidades personales; adoptar los criterios propios de las comunidades profesionales, tales como: respeto por el maestro, reclutamiento exigente, salarios competitivos, libertad de criterio, alzas en función de los logros, ascenso por mérito, estímulos simbólicos, constante actualización, y evaluación por parte de los usuarios; entender la formación laboral como una secuencia que parte de ciertos aprendizajes básicos, pasa por ciertas destrezas generales y luego por habilidades más específicas, para rematar - ya fuera de la escuela- en el entrenamiento exacto para el oficio exacto; flexibilizar los currículos, o sea, entronizar el enfoque de “formación por competencias” y ordenamiento del mercado para el “sistema de formación para el trabajo”; conviene reconocer que distintas “universidades” de hecho cumplen distintos propósitos sociales, y, por tanto, merecen distinto tratamiento por parte del Estado, conviene, igualmente, revisar los criterios y mecanismos para la asignación de subsidios y el cobro porservicios, en forma tal que se elimine el desperdicio y la filtración hacia los grupos más pudientes y, así, conviene adoptar un sistema de acreditación respetable y respetado, para que los usuarios sepan a ciencia cierta qué se les está ofreciendo; se necesitan las “señales correctas”, los estímulos, exigencias y apoyos que hacen más probable la apuesta improbable del investigador: la apuesta de descubrir o inventar algo nuevo bajo el sol; y, por último, alta inteligencia con ética de aceptación de la verdad, de responsabilidad, de compromiso con el bien público por encima de los intereses particulares o sectoriales, de respeto invariable por los valores universales encarnados en los derechos humanos y en la práctica de la justicia, para alimentar la “inteligencia social”.

2. Segundo momento: “Sobre el proceso de lectura”

2.a. ¿Qué nuevas ideas descubrió? ¿Qué necesidades, inquietudes o preguntas surgieron a partir de los planteamientos?

2.a.1. En el apartado intitulado “el Camino”, con el cual se pretende describir el rumbo que dirige al cumplimiento de las metas, se dice que “hay que pasar de una vez a la gestión por objetivos”. Al respecto de dicho tipo de gestión, Fernando Sánchez Albavera informa que para “promover cambios sustantivos en los estilos de gestión pública. El eje de la cuestión no radica en la planificación estratégica sino en la operativa. [Que] no existe un nexo eficaz entre ambas y [que] dicha articulación sólo es posible si se implanta una "gestión pública por objetivos". [Pero que esto se da, si existen] "democracias exigentes" y éstas sólo existen cuando hay ciudadanos y organizaciones informadas”. En este sentido, la inquietud que me queda es ¿cómo vamos a “pasar de una vez a la gestión por objetivos” cuando los ciudadanos de Latinoamérica y el Caribe no sólo cuentan con Democracias imperfectas y un sistema organizacional poco claro en el campo de la educación sino que los mismos, como en el caso de Colombia, cuentan con apenas 5.5 años de educación en promedio? ¿Cómo pensarse, entonces, que nuestros ciudadanos puedan, en estas condiciones, estar informados y las organizaciones preparadas para una gestión por objetivos que articule, tanto, una planeación estratégica como una indispensable planeación operacional, para el logro de resultados sustanciales si quiera en el mediano plazo?Si entendemos la Administración del conocimiento “como un conjunto de procesos por los cuales una empresa u organización recoge, analiza, didactiza y comparte su conocimiento entre todos sus miembros con el objetivo de movilizar los recursos intelectuales del colectivo en beneficio de la organización, del individuo y de la Sociedad”, pensaría, entonces, que en vez de incursionar en una gestión por objetivos nos comprometiéramos, inmediatamente, en una gestión por procesos, pues las causas del Diagnóstico, el balance de logros generales y específicos expresados en el informe, nos están orientando en esta dirección. Al fin y al cabo, y esta probado, los problemas de operación de nuestras organizaciones radican fundamentalmente en una carencia de calidad en los procesos tanto en lo atinente a investigación, información, extensión e innovación en los distintos escenarios en donde la educación es un soporte para la productividad de lo que no es propio. Además, no estamos partiendo de ceros, se debe evaluar de manera clara qué de nuestra cultura es lo que realmente se debe potenciar y cualificar para ser puesto en un mercado internacional como fortaleza que identifique a nuestros países o, de lo contrario, estamos destinados a ser factura, maquila, de lo que otros hacen y a no mostrar la necesidad de lo que aquí se hace. Lo importante, no es pensar que estamos tecnológicamente atrasados en relación con otros países, sino tener en cuenta que la tecnología tiene una relación directa con lo que se pretende producir con marca de identidad y los procesos indispensables y específicos para dicha producción. Ha de tenerse en cuenta que si producimos lo que los otros producen estamos sometiendo nuestros países a una competitividad desventajosa; lo fundamental —en función de lo estratégico— sería evitar esto, y aunar por un sistema global en donde lo colaborativo sea el principio para la disminución de las diferencias entre los países. De aquí, que para llegar a una gestión por objetivos, es fundamental preguntarnos primero, ¿si vamos a producir lo que otros producen o si vamos a negociar internacionalmente lo que la cultura local puede ofrecer? Si vamos a ofrecer lo nuestro —para evitar dicha competitividad frontal—, entonces, se debe reconvenir todo lo dicho en relación con la educación, la tecnología y el empleo en este informe, porque la necesidad de una gestión por procesos nos permitiría fundar una nueva dinámica en los mercados internacionales, en donde la calidad de lo que nosotros producimos y los países desarrollados no producen y les es necesario, sería la nueva base de negociación, en un marco de mayor colaboración y respeto por la diversidad cultural. Es mi opinión que la globalización de los mercados no es negativa en sí, lo que la hace negativa es el principio de competitividad en la que se establece y que posibilita el irrespeto por las peculiaridades productivas y las diferentes maneras de abordar los problemas que nos aquejan como un todo. Es así como para un sistema industrializado, el contar con recursos naturales no significa sino pobreza, un factor de la producción y nada más. Pero si Latinoamérica y el Caribe logran evitar este sofisma de distracción de las economías industrializadas, y convierten sus inmensos recursos naturales en una nueva base para la producción de servicios y bienes indispensables para la supervivencia, entonces es porque nuestra educación fue orientada de modo diferente y el manejo del comercio internacional se dio con premisas distintas a las de la competitividad y, por tanto, el tipo de ciudadano que erigimos no responde a la rivalidad de los mercados con rivalidad sino con solidaridad, sentido de humanidad y respeto por la producción de otros.En síntesis, el Informe esta establecido sobre el principio de competitividad, el cual se vuelve permisivo para las estrategias y políticas educativas de Latinoamérica y el Caribe y propone una gestión por objetivos que está en contravía con lo que diagnosticado y lo que fija como balance, cuando no nos hemos preguntado claramente si los objetivos son los nuestros o los de los otros en el marco de una economía global y por el tipo de educación que se requiere para el logro de nuestros propios objetivos, si es la elección.

2.a.2. Los distintos momentos por los que ha transitado la educación en Latinoamérica y el Caribe, develan una planeación del sistema educativo sustentada en la implementación de demandas externas sin asegurar primero un adecuado diagnóstico que permita prospectar los impactos de las innovaciones o las reformas. De aquí, que lleve a pensar que la historia de los fracasos educativos de dichos países, se da por cuenta de un desconocimiento sucesivo de los caminos adelantados, los cuales se vuelven a transitar ya sea por la preservación de unos intereses de orden político o económico, ya, por una corrupción generalizada del aparato institucional.

2.a.3. Algunas de las metas planteadas en el informe, tales como la implementación de la gestión por objetivos, debieron haber sido ser complementadas, dado que el talento perseguido y que es base del desarrollo en la “época del conocimiento”, no obedece siempre a metodologías cerradas que persiguen objetivos de corto y mediano plazo, cuando son de largo plazo.

2.a.4. De las propuestas se derivan interrogantes cuyas respuestas se vuelven tautológicas, entre ellas “¿Educación de “punta” para unos pocos o educación masiva pero mediocre?” O cuando se plantea en el informe una “universalización con calidad” de la educación en beneficio del fortalecimiento del empleo, sin contar con los inmensos problemas de violencia, acumulación del sistema financiero, problemas de distribución de tierras, de deuda externa a parte de los de corrupción, inflexibilidad para el cambio por parte de las instituciones que si son mencionados en el informe. Igualmente, hablando desde el punto de vista de la administración, no se aclara como enfrentar factores de “amenaza” que no están bajo el control de los Estados, y que afectan necesariamente el desarrollo de una propuesta de cambio en el sistema educativo de estos países (tratados internacionales, transferencias tecnológicas y otros).

2.b. ¿Qué ideas se hace necesario citar del texto?

2.b.1. “La secundaria se debate en una crisis de identidad: ¿Formar para la universidad o formar para el empleo inmediato? - mientras más y más adolescentes perciben su propia vida como el no futuro.”

2.b.2. “La escuela básica dejó atrás a los grupos vulnerables: el campesino, el indígena, el marginado urbano, la mujer de clase baja, apenas si alcanzan unos pocos años de educación efectiva.”

2.b.3. “(...)La investigación científica y tecnológica necesita de un cierto clima institucional, académico y financiero. A veces ese clima se encuentra fuera del sistema educativo: por eso hay tanta investigación (y buena investigación) en institutos o empresas ajenos al sistema. Pero la universidad -para no confundir: un cierto tipo de universidad - sigue siendo el hogar privilegiado para la ciencia - o, en todo caso, debe volver a serlo.”

2.b.4. “La globalización y la crisis fiscal de los estados nacionales los lleva a adelantar en el sector de la educación una serie de reformas, entre las que se encuentran: búsqueda de eficiencia, desregulación, descentralización, “focalización” y participación”.

Relatoría del texto: ¿Por qué y para qué educar?

Análisis por Raúl de J. Roldán Álvarez

Sábado, 30 de septiembre de 2006



Texto del Sociólogo Hernando Gómez Buendía, tomado de Educación. La Agenda del siglo XXl.


1. Primer momento: “Sobre la temática del texto”


a. ¿Cuál es la tesis o propuesta(s) del autor?

Con este texto se propone el autor (Hernando Gómez Buendía) prospectar algunas de las razones y los fines que justificaría y perseguiría la educación en el siglo XXI en el marco de una sociedad del conocimiento.

b. ¿Cómo se desarrolla el esquema argumentativo del texto?

El texto organiza su eje argumentativo a partir de las preguntas “¿por qué y para qué educar?” y la respuesta a estos cuestionamientos se instala en la tendencia de una educación para el siglo XXI en donde la base el conocimiento, el cual es visto desde cuatro escenarios fundamentales de la vida social: El gobierno, el desarrollo humano, el sistema educativo y el intercambio cultural entre países con heterogéneas características económicas, políticas, culturales y sociales.

b.1. En el primer escenario definido como “hoy, gobernar es educar” premisa rescatada por el autor de Domingo Faustino Sarmiento, el texto ubica las acciones de los gobiernos actuales en el plano de la cultura y establece la necesidad irrenunciable de privilegiar el saber entre los ciudadanos, dada la dinámica científica y tecnológica prevaleciente. De igual manera, afirma que dicho saber no sólo está fundado en la dinámica mencionada sino, también, en que a partir de esta, el “tiempo es más corto y el espacio [se reduce cada vez más]”. Estas dimensiones objetivas y subjetivas expuestas, sirven de fundamento para el establecimiento de una sociedad del conocimiento que, en forma general, revela las siguientes características que le ofrecen identidad:

1. “La ciencia y la tecnología van conquistando uno a uno los distintos ámbitos que son la vida”.

2. “Los oficios de la sociedad del conocimiento tienen un creciente contenido técnico y cada vez es mayor el número de ocupaciones de alta tecnología.

3. “Las industrias dinámicas de la sociedad del conocimiento son las industrias de la inteligencia: La biotecnología, la informática, la microelectrónica, la robótica, la industria de nuevos materiales y la aviación civil.

4. Los factores clásicos de la producción (tierra, trabajo y capital) ceden sus privilegios al factor tecnológico en la búsqueda de un valor agregado que ellos por sí mismos no pueden aportar.

5. Se pasa de un saber basado en las certidumbres a un conocimiento que se funda en la dinámica y la incertidumbre.

6. Y, por último, la sociedad del conocimiento se establece como una sociedad global, la cual, de un lado, es propiciada por la velocidad del procesamiento de la información por cuenta de los computadores; y, de otro, las comunicaciones que aumenta el grado de interactuación en forma geométrica. Dicha sociedad global fija sus características en lo económico, en lo cultural y en lo geopolítico, lo cual impone revisar sustancialmente la concepción de educación, de tal forma que responda a los nuevos contextos que emergen, y que manifiestan, lo siguiente:

6.1. Multiplicación del comercio internacional, en virtud de la globalización de la competencia.

6.2. En una dirección, estandarización y normalización de costumbres y de la lengua inglesa, producto de una controvertida globalización de la cultura; y, por otra, una internacionalización de los modos de pensar que, al decir de algunos, ha permitido conocer y reconocer otras culturas y convenir sobre la validez de unos derechos universales como igualdad esencial entre los humanos, independientemente de lo racial, lo religioso, lo económico y otros factores particulares.

6.3. Desgaste del concepto de Estado-Nación, dado que la geopolítica se enfoca en la formación de alianzas continentales en vez de relaciones entre países. Quedando, sólo de la vieja geopolítica, el control del tránsito de personas entre fronteras.Pero estos nuevos contextos implican, a su vez, un número de problemáticas que, de manera sucintan, se podían relacionar como sigue:

6.3.1. Aumento de la desigualdad en la participación de la riqueza: mayor concentración y menor distribución.

6.3.2. Resurgir vigoroso de nacionalismos, en virtud de que la globalización opera que cada pueblo se aferre, de manera desmedida, a sus propias raíces.

6.3.3. El viejo Estado-Nación se resiste a su desaparición y, para ello, opera una serie de procedimientos para proteger su propia industria, tales como: renegociación de su inserción al nuevo orden, negociar los impactos redistributivos de la globalización, subsidios, dumping y otros.

b.2. En este segundo escenario nominado como “educación y desarrollo humano”, el texto informa que lo global impone una educación que no puede ser instrumental sino que demande un reconocimiento de una educación para todos los seres humanos que permita desarrollar la sociedad como un todo, en donde el indicador ya no es sólo el ingreso percápita sino la cantidad y la calidad de las oportunidades. La educación, en este sentido, “es el vehículo principal e insustituible para la transmisión de la cultura y la cultura es el rasgo más distintivo del homo sapiens”. En virtud de lo expresado, el índice que se impone para medir ese nivel de oportunidades se conoce como de “Desarrollo Humano”, el cual contempla los tres (3) tipos de oportunidades que se consideran básicos para el ser humano en sociedad. Estos son:

> Acceso a la educación,

> la esperanza de vida y

> el nivel de ingreso.

b.3. Un tercer escenario que se ha de tener en cuenta cuando se habla de sociedad del conocimiento, es aquel que tiene que ver con las “funciones de la educación y del sistema educativo”. El texto al respecto recuerda que siendo la educación un fin en sí mismo, sus funciones son, a la vez, complejas y diversas, en tanto, en lo social, se centran en la circulación del conocimiento y, en lo individual, en la preparación para la asunción de ciertos roles (“adulto”, “ciudadano”, y otros). Pero, el texto, advierte que en la sociedad del conocimiento, la educación no se reduce al sistema educativo es mucho más que él, porque apunta a nuevas formas de organización.

b.4. En “Educar en la ‘Aldea global””, el texto caracteriza el tipo de educación que se requiere para formar un hombre que esté signado por una cultura internacional, y destaca que es un proceso difícil en la medida que la desigualdad en distintos ordenes entre países y las diferencias en lo que atañe al empleo, presenten desafíos nuevos y formidables para este tipo de formación. De ahí que se planteen los siguientes interrogantes: 

b.4.1. ¿Educación para todos o para una minoría? Esta inquietud es mirada desde diferentes enfoques: Si es desde la familia, no todos estarían en capacidad económica de costear una educación de calidad y, por tanto, serían pocos los que representarían un papel en los circuitos económicos transnacionales y aún aquellos que pudiesen hacerlo debido a la crisis estructural del empleo se verían obligados a emigrar a donde se les presentes las oportunidades. Desde le punto de vista ético, dado que cada uno de los seres humanos tiene derecho a ser arte y parte en el desarrollo de la humanidad, es imperativo que todo el mundo pueda acceder a una educación con calidad. Y, desde el punto de vista social, todas las personas han de tener acceso a una educación universal con calidad si lo que se quiere es una integración nacional, el crecimiento económico y la superación de la pobreza y la improductividad en un mundo global que demanda competitividad. Es así, como la respuesta a este cuestionamiento y, conforme a los nuevos contextos, es la necesidad de una educación universal d calidad para todos.

b.4.2. ¿Educación para ayer o para mañana? En el marco de esta consideración de una educación universal y para todos y la necesidad de incorporarse al nuevo orden global, la educación que de por sí ha sido una institución conservadora que “asegura la estabilidad del orden social y la continuidad de la cultura”, debe responder, de manera adecuada, a “un tiempo de cambio ubicuo, incesante y auto alimentado” en donde prevalezca el principio de que “educar hoy es educar para el cambio”.

b.4.3. ¿Educación globalista o localista? Aunque se debe “fortalecer la identidad y la valoración de lo propio” para sustentarse frente a los problemas locales, es definitivo que se “aterrice a la escuela” en el respeto por lo local, pero insistiendo en aquellos valores universales válidos que permitan superar el provincialismo y poder establecer, así, la tolerancia como un patrón, dado que la conducta moral conlleva “la aceptación del otro” y en lo cognoscitivo se requiere tanto de una referencia a los contexto concretos como de una generalización a partir de la realidad de forma simultánea.

b.4.4. ¿Educación mediata o inmediata? Al respecto, se planta que en una “sociedad informática” “la educación está obligada a insistir menos en la entrega de información inmediata, y más en formar las destrezas necesarias para localizar, evaluar, seleccionar, procesar y asimilar información”.

b.4.5. ¿Educación para el saber o para la vida? Esta tensión que se presenta en la Escuela, reflejada en el diseño curricular, entre los que optan por un saber orientado a preservar el conocimiento de la sociedad de manera organizada y sistemática; y los que arguyen la necesidad de contextualizar y complementar los saberes, revelan, ambas, una búsqueda mecánica de soluciones a dicho interrogante que se convierte en fuente de preocupación para la Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI, convocada por la UNESCO, en la cual se plantea que “ todas las formas de la educación deben orientarse hacia cuatro grandes aprendizajes o ‘cuatro pilares de la educación a lo largo de la vida’: aprender a vivir juntos, aprender a conocer, aprender a hacer y aprender a ser”.

c. ¿Cuáles son las conclusiones que propone el autor, el texto o la teoría?

En una sociedad del conocimiento, la educación representa el papel más importante y ha de tener como premisas las siguientes:

c.1. “Gobernar es educar”.

c.2. El desarrollo humano como fundamento.

c.3. Una educación que vaya más haya del sistema educativo local y se oriente por valores universales de respeto a la condición humana independientemente de características de tipo racial, religiosas, política y otras.

c.4. Una educación que responda a una dinámica global en donde el tiempo y el espacio se han visto reducidos considerablemente por efectos del avance en lo tecnológico y los medios de comunicación.

c.5. Una educación dirigida a cimentar cuatro grandes aprendizajes: “Aprender a vivir juntos, aprender a conocer, aprender a hacer y aprender a ser”.

2. Segundo momento: “Sobre el proceso de lectura”

2.a. ¿Qué nuevas ideas descubrió? ¿Qué necesidades, inquietudes o preguntas surgieron a partir de los planteamientos?

“Todas las formas de la educación deben orientarse hacia cuatro grandes aprendizajes o ‘cuatro pilares de la educación a lo largo de la vida’: aprender a vivir juntos, aprender a conocer, aprender a hacer y aprender a ser”. Este sería la base para establecer el perfil de cualquier programa que pretenda realmente colocar al estudiante en sintonía no sólo con lo local sino con aquellas otras culturas distintas a la suya.

2.b. ¿Qué ideas se hace necesario citar del texto?

2.b.1. “Por entonces América se estaba inventando. Juan Bautista Alberdi, arquitecto de la Constitución Argentina de 1853, lo había captado en una frase magistral: “gobernar es poblar”; y, en efecto, el poblamiento nos fue inventando como territorio. Pero hacía falta inventarnos también como cultura (...)”.

2.b.2. “En la sociedad del conocimiento, la ciencia y tecnología van conquistando uno a uno los distintos ámbitos que son la vida. Un nuevo saber técnico transforma cada día nuestro modo de ganar el pan y nuestro modo de consumirlo.”

2.b.3. “De suerte que en la sociedad del conocimiento el valor agregado ya no proviene de los factores clásicos de producción, “tierra, capital y trabajo”: viene de la tecnología, antes que nada. Por eso se han agigantado la productividad humana y la retribución al saber.”

2.b.4. “La globalización es un proceso disparejo y hasta contradictorio. En la economía, en la cultura y en la geopolítica, la “aldea global” es al mismo tiempo y de modo creciente una ciudad intensamente dividida. Lo cual, otra vez, tiene porque afectar a fondo el papel y los contenidos de la educación”.

Relatoría del texto: La Filosofía de las Ciencias Sociales: La Sociología

RELATORÍA


“La filosofía de las Ciencias Sociales: La Sociología” Por André Aboun

Análisis de Raúl de J. Roldán Álvarez


Tomado de: Historia de la filosofía: ideas, doctrinas. Autor: Chatelet, Francois. España. Espasa Calpe. 1976, 1982. Volumen 4, páginas 110-125.1.
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Primer momento: “Sobre la temática del texto”


a. ¿Cuál es la tesis propuesta por el autor?


El autor (André Aboun), se propone hacer un cotejo revalorativo de carácter conceptual de las tesis desarrolladas por algunas escuelas y pensadores en determinados momentos históricos del desarrollo de la sociología, tratando de mostrar de forma sucinta el estado del arte de esta.


b. ¿Cómo se desarrolla el esquema argumentativo del texto?


El autor orienta su propósito fijando la argumentación en momentos históricos del desarrollo de la Sociología y, para ello, inicia su exposición con un primer momento, el cual denomina “el de las ilusiones y las grandes ambiciones” en donde fija los fundamentos que sirvieron de partida a dicha ciencia. Un segundo momento, definido como “la época del racionalismo industrial”, en el cual muestra una sociología que logra incorporarse en las instituciones oficiales y adquiere estatus racional académico. Y, un último momento, que responde a la época actual, en el cual la ciencia en mención se ve ubicada en una encrucijada por cuenta del positivismo y la búsqueda de una eficacia en la explicación del hecho social.c. ¿Cuáles son las nociones y categorías centrales del texto?Sociología de Anteayer-sociología del ayer-sociología del hoyMomento de ilusiones-momento de racionalismo-momento de encrucijadaOrganización de lo social-racionalización de lo social-explicación de lo social principios-objeto-método


C. ¿Cuáles son las conclusiones que propone el autor, el texto o la teoría?Las conclusiones que propone el Autor son como siguen:


§ Para el primer momento: La sociología centra su atención en “dar razón del todo social en la multiplicidad de sus determinaciones y la unidad que forma su entrelazamiento, explicar el sentido futuro y colectivo y, por último, organizar la actividad política y social de los hombres, a fin de que se realice la racionalidad inscrita en las posibilidades de la sociedad industrial” (Párr. 1). En este sentido, establece criterios desde los cuales explicar lo social tales como el político y de democracia liberal en Tocqueville; el tecnológico en Comte, Saint-Simon y Spencer; y el socio-económico potenciado por Prudhon y Marx.


§ Para el segundo momento: La sociología se incorpora a las instituciones oficiales formando parte racional de la academia universitaria consolidándose, de este modo, en los escenarios concretos de la industrialización. Con esta dirección, dicha ciencia orienta sus esfuerzos a la consolidación científica de un método.


§ Para el tercer momento: La sociología centra sus estudios en el positivismo y en la búsqueda de una explicación del hecho social que supere lo ideológico. Para esto se apoya en escuelas como “el funcionalismo”, “el estructuralismo” y en el modelo de “la dinámica social”, sin abandonar la tentativa de buscar desde una totalidad los hechos individuales.


2. Tercer momento: “Sobre el proceso de lectura”


2.a. ¿Qué nuevas ideas descubrió? ¿Qué necesidades, inquietudes o preguntas surgieron a partir de los planteamientos?


La necesidad de despojar a la sociología de todas aquellas “analogías” importadas desde las dimensiones ética y estética que en nada contribuyen a la explicación del hecho social. La pregunta que me surge a partir de esto, es: ¿Las dimensiones ética y estética ya en sí mismas no son un hecho social al cual ha de aludir la sociología?


2.b. ¿Qué ideas se hace necesario citar del texto?


En el momento de hoy: cuando el autor expresa que “a una sociología fascinada por la distribución de las instituciones en el seno de la totalidad social y por la armonía de su funcionamiento se opone otra que acentúa la dinámica interna (las rupturas del equilibrio que engendran las mutaciones) y la dinámica externa (relaciones y contactos entre sociedades), de donde surge su modificación reciproca.

Relatoría: De la Sociedad de la Información a la Sociedad del Conocimiento

RELATORÍA

Texto: “De la sociedad de la información a la sociedad del Conocimiento”

Análisis por Raúl de J. Roldán Álvarez


Sábado, 23 de septiembre de 2006
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Texto por Fernando Chaparro Osorio, tomado de la compilación de Hernando Gómez Buendía, titulada: ¿Para dónde va Colombia?. Bogotá, TM Editores, 1999. Págs. 252-258.1.
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Primer momento: “Sobre la temática del texto”


a. ¿Cuál es la tesis o propuesta(s) del autor?


El autor persigue con su texto, entregar argumentos acerca de la importancia de “fortalecer la capacidad de pensamiento estratégico y prospectivo” en el marco del desarrollo del Sistema de Ciencia y Tecnología colombiano y hacer entender en qué consisten y cómo se desarrollan los “procesos de apropiación social del conocimiento y de aprendizaje social”.


b. ¿Cómo se desarrolla el esquema argumentativo del texto?


El profesor de la universidad del Rosario e investigador colombiano Fernando Chaparro Osorio, prospecta que: “En el nuevo milenio, cada individuo y cada organización construirá su capacidad de acción y, por tanto, su posición en la sociedad, mediante el conocimiento y la capacidad para generar nuevo conocimiento, que le permita adaptarse al ritmo veloz del cambio. Este es el rasgo central de las sociedades del conocimiento, o sociedades capaces de generar conocimiento acerca de la realidad y de su entorno, y capaces de utilizar dicho conocimiento para concebir y construir su futuro.” El mencionado autor, en "Presentación" y "De la Sociedad de la Información a la Sociedad del Conocimiento " aparecida en la compilación que realiza Hernando Gómez Buendía titulada en su libro “¿Para Donde va Colombia?” , expresa que dicha sociedad del conocimiento funda sus cimientos a partir de tres tendencias:


1. El impacto que tienen las tecnologías de la información y las comunicaciones en los escenarios de la actividad humana: Computadores, telecomunicaciones y transferencias de información multimediales, se unen para reorientar las formas de producción y el modo de vida.


2. La interactuación en tiempo real de grupos geográficamente dispersos inaugurada por las tecnologías de la información y las telecomunicaciones —llámese Internet o correo electrónico— que hacen que lo local pueda inscribirse muy velozmente en lo global y que el denominado Estado-Nación pierda sentido por efectos de la desterritorialización de las culturas y los modos de producción, lo cual conlleva la implantación de una institucionalidad de orden internacional.


3. La ampliación de oportunidades para la producción y el desarrollo de nuevos bienes y servicios gestada en el marco de la concepción “progreso científico-tecnológico”. A partir de estas tendencias, Chaparro Osorio remite a cuatro rasgos fundamentales que le dan identidad a las sociedades del conocimiento:


3.1. Importancia del conocimiento como factor principal de crecimiento y progreso y, por tanto, de la educación en función de la creatividad como el factor más crítico para el avance social.


3.2. El conocimiento convertido en bien público a través de la implementación de adecuados procesos de apropiación del conocimiento que propicien la asimilación de dicho concepto por parte de los individuos y de las instituciones sociales.


3.3. El aprendizaje como proceso social fundado en la innovación y el cambio y que posibilita el fortalecimiento de capacidades y habilidades en las personas y organizaciones gestando así una nueva racionalidad.


3.4. El establecimiento de una cultura en donde el pensamiento estratégico o prospectivo, se convierta en la base para que los individuos y las organizaciones puedan comprender la dinámica del entorno, les permita anticipar tendencias y la identificación de acciones críticas a efectos de reorientar esfuerzos en la generación de conocimiento y de cambio social u organizacional.


c. ¿Cuáles son las conclusiones que propone el autor, el texto o la teoría?


c.1. Las sociedades del conocimiento se reconocen porque cuentan con tecnologías de la información y las comunicaciones que impactan los escenarios de la actividad humana, porque la interactuación se da en tiempo real entre grupos geográficamente dispersos y, por último, se aplica la concepción “progreso científico-tecnológico” para desarrollar nuevos bienes y servicios.


c.2. Los rasgos que permiten identificar las sociedades del conocimiento, en términos generales, son: Importancia del conocimiento como factor principal de crecimiento y progreso, El conocimiento convertido en bien público, el aprendizaje es un proceso social fundado en la innovación y el cambio y, en última instancia, tienen establecida una cultura del pensamiento estratégico o prospectivo.


2. Segundo momento: “Sobre el proceso de lectura”


2.a. ¿Qué nuevas ideas descubrió? ¿Qué necesidades, inquietudes o preguntas surgieron a partir de los planteamientos?


Ya conocía acerca del tema a través de las obras de Peter F. Drucker, en especial, la titulada la “Sociedad Poscapitalista”. Lo nuevo para mí es la agenda del milenio, en donde el autor relaciona los diez temas estratégicos para el desarrollo científico y tecnológico en Colombia.


1. Educación para el siglo XXI.
2. Ciencia y tecnología en la construcción de la sociedad de l conocimiento.
3. Gobernabilidad y formas de organización social.
4. Convivencia, paz y seguridad.
5. Medio ambiente, biodiversidad y desarrollo sostenible.
6. Gerencia social, conocimiento y políticas sociales.
7. Innovación, competitividad y desarrollo empresarial.
8. Futuro del sector agropecuario.
9. Territorialidad, regiones y ciudades, y
10. Salud y bienestar social.


2.b. ¿Qué ideas se hace necesario citar del texto?


El texto nos habla de la ampliación de oportunidades para la producción y el desarrollo de nuevos bienes y servicios gestada en el marco de la concepción “progreso científico-tecnológico”, lo cual me lleva a pensar en el fortalecimiento necesario en el marco de la universidad colombiana de la relación “Gobierno, Universidad y Empresa privada” y la relación de esta con los planes de estudio, para que la concepción se pueda volver una realidad.

Relatoría del texto: Introducción a la perspectiva sociológica de la Educación

Relatoría

“Introducción: La perspectiva sociológica de la Educación”.

Análisis por Raúl de J. Roldán Álvarez


Tomado de: Capítulo tomado del libro “Sociología de la Educación” por Xavier Bonal. Págs. 1.

Sábado, 23 de septiembre de 2006

Primer momento: “Sobre la temática del texto”

a. ¿Cuál es la tesis propuesta por el autor?

El autor (Xavier Bonal), según sus propias palabras, intentará dar respuesta a los siguientes interrogantes:

a.1. ¿Qué es la perspectiva sociológica de la educación?

a.2. ¿Cómo se ha configurado históricamente el objeto de estudio de esta disciplina? y

a.3. ¿En qué se diferencia la sociología de la educación de otras especialidades de la sociología y de otras aproximaciones no sociológicas a la educación?

b. ¿Cómo se desarrolla el esquema argumentativo del texto?

Para el interrogante:

a.1. En "¿Qué es la perspectiva sociológica de la educación?", el autor se aviene a los siguientes argumentos:

La Inseparabilidad entre la sociología y la educación desde su aparición como asunto del pensamiento. Para esto, expresa en palabras de Lerena (1985:76) que “el planteamiento epistemológico que dio origen a lo que llamamos sociología contenía ya en su raíz una, hasta cierto punto, determinada concepción de la educación y de la escuela”. Lo que muestra ya la necesidad de ir considerando a la educación desde una perspectiva sociológica e ir estableciendo una delimitación inicial del objeto de estudio de la sociología de la educación como rama particular de la sociología. De ahí que, aunque se considere a Durkheim el primero en abordar la educación desde consideraciones sociológicas; es bien cierto, también, que fue la transición del Antiguo Régimen a la sociedad industrial (Siglo XIX), la que ofreció las circunstancias para que la Escuela sirviera de mediadora para establecer un orden social que era a la sazón indispensable.

Acerca de la pregunta:

a.2. "¿Cómo se ha configurado históricamente el objeto de estudio de esta disciplina?", Xavier Bonal, en el texto en mención, afirma en estos términos:


Las primeras teorías sociológicas de la educación sitúan a la educación como un subsistema social de aprendizaje de normas y valores sociales que van a servir de fundamento a una nueva propuesta de sociedad y a establecer un control político frente al caos social propiciado por el cambio de un sistema monárquico a otro de carácter industrial. Las Funciones que sirvieron para la transmisión de conocimientos y hábitos del orden instrumental y del orden expresivo son conocidas como de Socialización y de Control social.

> Posteriormente aparece Durkheim y fija la función denominada de Adaptación, por medio de la cual se establece la diferenciación social de la educación, como requisito de articulación orgánica de las distintas funciones sociales.

Pero es a partir de mediados del siglo XX, después de la segunda guerra mundial, cuando la sociología de la educación alcanza su cúspide como disciplina. A partir de aquí, dicha disciplina comienza a dar cuenta sobre aspectos tales como la asignación y distribución de las posiciones sociales, implementadas desde el escenario ya institucionalizado y aceptado de La Escuela. La educación, por tanto, en el marco de un capitalismo operado desde un Estado de Bienestar, adquiere un rango de importancia sin igual, pues es la única que posibilita la adquisición de estatus así no se garantice. Desde este contexto, la educación es formal y estructurante; porque sanciona socialmente trayectorias individuales, formas de integración y exclusión social, la movilidad social y otras. Por esto, orienta a los Estados a considerarla objeto de inversión social indispensable, para enfrentar así las diferencias de clase y abrir las puertas a una mejor redistribución de los recursos y garantizar, en consecuencia, la legitimidad.

Aunque la disciplina en mención es un hecho y se han fijado los primeros límites a su objeto de estudio, debe considerarse que frente a ese objeto de estudio de la sociología de la educación se presentan varias posturas que muestran el derrotero de sus avances y conflictos. Dice el autor que “entre las aportaciones durkheimianas al estudio de la relación entre educación y sociedad y la adopción del término “sociology of education” [entregado por W. Booker en 1949] transcurre un periodo que Jerez Mir (1990) ha denominado de preformación de la sociología de la educación.” Pero en este periodo, se mueven diferentes posiciones entre ellas la de Dewey, en la primera década del siglo XX, identificada como “sociología educativa”, “la cual surge como alternativa a la orientación esencialista y metafísica dominante de la pedagogía”. Bonal toma a Jérez Mir (1990;360), y argumenta que “el contexto social americano de principios de siglo facilitó el desarrollo de la ‘sociología educativa’ como espacio de desarrollo de las relaciones entre escuela y comunidad social y como contribución ‘a la difusión de la confianza utópica en el cambio escolar’”. Pero esta corriente, de acuerdo con lo expresado en el texto y retomado de karabel y Halsey (1977:2-3), “refleja menos la aplicación de los principios sociológicos generales y más interés por un área que se consideraba a sí misma más una especialidad de la educación que de la sociología”.> Tan sólo después de la segunda Guerra Mundial, “tiene lugar el desarrollo de una verdadera perspectiva sociológica de la educación”. Sociólogos, economistas, en especial, se interesan en esta y observan como la educación se convierte en un área prioritaria de intervención del Estado en la búsqueda de encontrar las mejores condiciones de desarrollo económico e igualdad de oportunidades. Así, la sociología de la educación integra sus presupuestos iniciales a la óptica del estructuralismo-funcionalista norteamericano, pero en dirección a consolidar el Estado de Bienestar por aquel entonces en boga: una sociología de la educación amparada en una fundamentación pragmática: la búsqueda de un “know how” apolítico para la toma de decisiones.

Después de los sesenta, el funcionalismo cae en decadencia en virtud del concepto de redistribución que sirve de base a la educación de ese momento; y surgen, con fuerza, diferentes metodologías de naturaleza marxista que dan lugar a lo que se patentó como sociología de la educación crítica. Esta sociología es contraria a los planteamientos de las sociologías funcionalista-tecnológica y de capital humano, dado que las corrientes que la acompañan (“teoría de la reproducción”) hacen énfasis en la importancia del conflicto y de la ideología en la educación y no, como las anteriores, en la búsqueda de igualdad de oportunidades, redistribución económica o asignación de funciones. Para la sociología de la educación crítica, la Escuela “lejos de ser una institución ideológicamente neutra que asigna y distribuye posiciones sociales en función de los méritos individuales, es un mecanismo de reproducción de las posiciones sociales de origen”, argumenta Bonal en su texto. Pero este autor objeta, que esta tesis, apoyada igualmente por el liberalismo económico aunque contrario a los teóricos de la reproducción, no contempla desde ambos enfoques estudios relacionados con los procesos que tienen lugar en el interior de la institución educativa, siendo así la Escuela como “una caja negra” distribuidora de títulos que, para unos es “el salto del gamo” en lo social y, para otros, la reproducción de las posiciones de origen.

Los años setenta para la sociología de la educación, confirma el autor, es el “verdadero punto de inflexión epistemológico” de esta disciplina: el surgimiento de la “nueva sociología de la educación” a partir del libro Knowledge and Control de Michael Young. Este científico parte de las premisas de la sociología del conocimiento, las cuales extrapola al campo de la sociología de la educación en el análisis de lo curricular, “como expresión de las relaciones de poder que subyacen en la selección y organización del conocimiento educativo”. Así, en los terrenos de la educación se busca superar el estructuralismo-funcionalista desde dos caras: por un lado, la oposición visión acrítica de la Escuela como instrumento ideológicamente neutro; y, por otro, el tratamiento de “caja negra” que venía operando ante la Escuela, de tal forma que se profundizara en el análisis de la construcción de la estratificación escolar.

Sólo en los años ochenta, se logra el cometido de Michael Young de unificar las dos caras de su propuesta de análisis sobre la Escuela, por medio de investigación microsociológica aplicada desde lo experimental, no sin algunos baches en su intento por superar las “teorías de la reproducción” como en el caso del tratamiento de lo curricular en los Estados Unidos.

La misma complejidad en el análisis de lo curricular en los años ochenta, se presenta igualmente en los noventa, pero con la garantía de que se evidencian algunas salidas a los problemas de carácter teórico y epistemológico de la sociología de la educación, tales como la recuperación de la teoría del Capital humano en un contexto de cambio tecnológico y económico. La redefinición del papel de la educación en la sociedad de la información, las cuales buscan explicar las tansformaciones aceleradas de naturaleza estructural de las sociedades avanzadas y la producción y las políticas educativas en el marco de una diversidad cultural, entre otras.

En lo atinente a la pregunta:

a.3 "¿En qué se diferencia la sociología de la educación de otras especialidades de la sociología y de otras aproximacionesno sociológicas a la educación?", el autor del texto en mención, conceptúa de esta forma:

Ø “A diferencia de otras disciplinas de las ciencias de la educación, la sociología de la educación se interesa sólo por los procesos de transmisión de conocimientos, los métodos de enseñanza o los contenidos educativos en tanto que procesos importantes para la estructuración y el contenido de las relaciones sociales”. Y, complementa, que “(...) la sociología de la educación proporciona la posibilidad de incorporar el grupo social como unidad de análisis, tanto como variable dependiente como independiente, en el estudio de la educación”.

Ø Es así como la sociología de la educación se diferencia de la psicología y la pedagogía, dado que estas últimas colocan su acento en “la individuación y unicidad del proceso de aprendizaje”. Ø “El proceso de enseñanza-aprendizaje es sociológico en la medida en que es un producto de procesos sociales más amplios, resultados de las relaciones de poder y control entre grupos sociales.” En virtud de esto, objeta Bonal con Giddens (1984), que “la dialéctica de la estructuración se expresa perfectamente en el campo de la educación, aunque ésta es todavía una tarea pendiente de la educación y, en general, de la propia sociología. El paso de la formulación teórica de la dialéctica de la estructuración, de la interacción entre condiciones objetivas y subjetivas de la acción social, a su traducción práctica en metodologías concretas e investigaciones que otorguen importancia al papel de la reflexión de los actores y a su capacidad estructurante, es aún un trabajo en curso”.

c. ¿Cuáles son las conclusiones que propone el autor, el texto o la teoría?

c.1. La sociología de la educación es una rama de la sociología que “se interesa [en el marco de las ciencias de la educación] sólo por los procesos de transmisión de conocimientos, los métodos de enseñanza o los contenidos educativos en tanto que procesos importantes para la estructuración y el contenido de las relaciones sociales.”

c.2. El objeto de la sociología de la educación es un constructo que responde a las circunstancias de una época determinada y los impactos que se originen de los cambios.

c.3. Los avances expresados en la sociología de la educación han sido propiciados desde la fundamentación teórica aportada por diferentes concepciones y escuelas, entre ellas: la estructural-funcionalista, la escuela de Capital Humano, la escuela critica de carácter marxista, la escuela de análisis de lo curricular, entre otros. De ahí, que el hecho educativo bien puede analizarse desde uno o varios enfoques.

c.4. La contextualización del hecho educativo es fundamental para el análisis operado por la sociología de la educación.

2. Segundo momento: “Sobre el proceso de lectura”

2.a. ¿Qué nuevas ideas descubrió? ¿Qué necesidades, inquietudes o preguntas surgieron a partir de los planteamientos?

Inquietudes:

2.a.1. ¿Cómo opera la sociología de la educación el principio de “transposición didáctica”, cuando intenta incorporar desde el Estado, a manera de ejemplos, algún tipo de norma a un grupo o a la sociedad como un todo?

2.a.2. ¿Es competencia de la sociología de la educación estudiar “los mecanismos de exclusión” de los cuales habla Michel Foucault?

2.b. ¿Qué ideas se hace necesario citar del texto?

2.b.1. “A diferencia de otras disciplinas de las ciencias de la educación, la sociología de la educación se interesa sólo por los procesos de transmisión de conocimientos, los métodos de enseñanza o los contenidos educativos en tanto que procesos importantes para la estructuración y el contenido de las relaciones sociales”. Y, complementa, que “(...) la sociología de la educación proporciona la posibilidad de incorporar el grupo social como unidad de análisis, tanto como variable dependiente como independiente, en el estudio de la educación”.

2.b.2. Es así como la sociología de la educación se diferencia de la psicología y la pedagogía, dado que estas últimas colocan su acento en “la individuación y unicidad del proceso de aprendizaje”.

2.b.3. “El proceso de enseñanza-aprendizaje es sociológico en la medida en que es un producto de procesos sociales más amplios, resultados de las relaciones de poder y control entre grupos sociales.” En virtud de esto, objeta Bonal con Giddens (1984), que “la dialéctica de la estructuración se expresa perfectamente en el campo de la educación, aunque ésta es todavía una tarea pendiente de la educación y, en general, de la propia sociología. El paso de la formulación teórica de la dialéctica de la estructuración, de la interacción entre condiciones objetivas y subjetivas de la acción social, a su traducción práctica en metodologías concretas e investigaciones que otorguen importancia al papel de la reflexión de los actores y a su capacidad estructurante, es aún un trabajo en curso”.

2.b.4. La sociología de la educación, “se interesa [en el marco de las ciencias de la educación] sólo por los procesos de transmisión de conocimientos, los métodos de enseñanza o los contenidos educativos en tanto que procesos importantes para la estructuración y el contenido de las relaciones sociales.”

REPORTAJE: DEL BIBLIOTECOLOGO TRADICIONAL AL ESPECIALISTA EN INFORMACION.

Reportaje a la profesora Myriam Polo
Del Bibliotecólogo Tradicional al Especialista en Información.
Datos de la Entrevistada:
Myriam Polo de Molina, Especialista en Información del Colegio Colombo Británico de Cali. Además, ella pertenece a la Asociación Nacional de Bibliotecología de Colombia y a la International Association of School Librarians (IASL). La profesora Myriam Polo tiene una amplia experiencia en el manejo de la información en la biblioteca escolar, es una profesional que se ha preocupado por mantenerse al tanto en todos los temas y los cambios relacionados con el manejo de la información. Ella se refiere en sus respuestas al Alfabetismo en Información que para EDUTEKA corresponde a la Competencia en el Manejo de la Información (CMI).
REPORTAJE
EDUTEKA (E): Profesora, muchas gracias por compartir con todos los usuarios-lectores de EDUTEKA su conocimiento y experiencia sobre el tema de la información. Para empezar, cuéntenos cómo ha cambiado la conceptualización del bibliotecólogo?
Myriam Polo de Molina (MPDM): Si en algún campo se ha sentido el impacto del avance tecnológico es en el de las Ciencias de la Información. Los formatos en que aparece la información se han multiplicado en variadas formas, el perímetro físico de la biblioteca tradicional se desbordó a fronteras ilimitadas; de los procesos manuales se llegó al software para realizar todas las tareas específicas de la profesión y el rol del bibliotecólogo que antes era visto como "el guardián de los libros"; para los que aún no comprenden la verdadera esencia de esta ciencia se convirtió en uno de los principales protagonistas dentro del alfabetismo de la información.
E: Podría hablarnos acerca del papel del especialista en Información con respecto al alfabetismo de la información?
MPDM: El tema del alfabetismo de la información no es nuevo en el campo de la bibliotecología. La formación de usuarios como tal, ha sido siempre una prioridad dentro de los objetivos del bibliotecólogo, pero hasta hace poco su alcance llegaba solamente al conocimiento y destreza en el buen uso de las obras de referencia y de consulta dentro de las bibliotecas. Hoy en día, la información se presenta en una gran variedad de formatos, puede accederse desde cualquier computador y no siempre proviene de fuentes confiables. Por lo tanto, el profesional de la información debe incursionar más en el campo de la docencia para trabajar en equipo con los maestros en el desarrollo del programa de alfabetización en información dentro del currículo, de tal manera que el alumno encuentre un nuevo significado al aprender sobre necesidades de información reales que estén basadas en los temas del aula. Este programa debe ofrecer a los estudiantes experiencias de aprendizaje en ambientes orientados hacia la investigación, identificando sus necesidades de información, desarrollando programas educativos para guiarlos en su progreso.
E: ¿Cuál es la situación actual de las bibliotecas en Colombia?
MPDM: En Colombia, las bibliotecas universitarias han liderado este campo porque han contado con el apoyo institucional, con el reconocimiento de sus directivos como soporte curricular de los programas de pregrado y postgrado, han incrementado la riqueza de sus fondos bibliográficos no solo por medio de su plan de desarrollo de colecciones sino también debido a generosas donaciones de bibliotecas particulares que a lo largo de la historia han hecho personajes notables así como por la calidad de los profesionales que las dirigen. Lo mismo podríamos decir de algunas bibliotecas públicas y especializadas en las ciudades principales del país. Estas bibliotecas también se benefician del impulso que les ha brindado el ICFES y el trabajo en red que adelantan con otras instituciones similares para compartir recursos y sacar provecho de programas de desarrollo profesional. Lo mismo no puede decirse de la biblioteca escolar. Con sus contadas excepciones de bibliotecas que cuentan con recursos humanos, tecnológicos y bibliográficos lo cual les permite funcionar exitosamente como las anteriores. En la mayoría de las demás, se presenta el caso de unidades de información aisladas y dirigidas por personas empíricas donde la tecnología apenas llega y no se tiene la conciencia del cambio que debe darse para existir en la sociedad de la información. El gobierno a través de los años ha hecho esfuerzos para dotar de bibliotecas a las escuelas públicas pero apenas llegan a ser colecciones mínimas que se diluyen por falta de personal idóneo y continuidad en sus cargos.
E: ¿Esta profesión si es realmente valorada en el país?
MPDM: Podríamos hacernos esta otra pregunta: ¿Por qué no hay más profesionales en esta disciplina? En Colombia no se tiene conciencia de la importancia que tiene esta profesión dentro de la Era de la Información; en las entidades los profesionales no se remuneran como los de otras disciplinas; y en ciertos cargos, especialmente los asignados por el sector político, a veces se encuentran ocupando estas posiciones profesionales de otras áreas. Se cae en un círculo vicioso porque son pocas las universidades colombianas que ofrecen programas de Bibliotecología y Ciencias de la Información, entre otras cosas porque no hay interés de los estudiantes en esta carrera ya que no existen fuentes de trabajo con salarios competitivos; por lo tanto, son pocos los profesionales actualizados que existen en el país en esta área.
E: Por último, háblenos sobre la forma en que han evolucionado las técnicas bibliotecológicas para adaptarse a las nuevas tecnologías.
MPDM: Las técnicas bibliotecológicas involucran una serie de tareas que desarrolla el personal de biblioteca para preparar el material bibliográfico o audiovisual, desde el momento de la adquisición hasta que llega al usuario. En el pasado, cuando los procesos eran manuales, estas actividades en cadena resultaban dispendiosas y agotadoras. Como un ejemplo, cito el caso de Procesos Técnicos. Una vez que el libro era clasificado y catalogado, había que repetir a máquina en fichas para el catálogo público, como mínimo cinco veces la misma información, archivar las tarjetas alfabéticamente, marcar el bolsillo y la ficha de préstamo y preparar físicamente el lomo del libro. Los inventarios se volvían interminables. Para los usuarios también se dificultaba la búsqueda en los múltiples cajones del catálogo público donde podían pasar horas y esta tarea resultaba infructuosa si no se dominaban los parámetros de indización. Con la llegada del computador, aparecieron distintos tipos de software en módulos integrados, para automatizar bibliotecas, los cuales redujeron al mínimo todas las funciones repetitivas anteriores. Se estandarizaron los procesos alrededor del Formato MARC y las Reglas Angloamericanas, para que todos los formatos fueran legibles y se pudieran compartir o exportar los datos. Los ficheros fueron reemplazados por OPACS (Online Public Access Catalogue) donde los usuarios ahora acceden a la información en cuestión de segundos desde pantallas amigables configuradas en red. La sección de circulación y préstamo atiende al público con lectores de códigos de barras que cruzan electrónicamente los datos del usuario con la del material en préstamo, y registran esta información en el OPAC para que el usuario sepa si el material esta disponible, quién lo tiene y cuando esta de regreso en el estante. El inventario puede hacerse mientras las bibliotecas están en pleno funcionamiento, con lectores a control remoto que luego sacan listados del material faltante. Los módulos incluyen la posibilidad de imprimir una gran variedad de reportes como estadísticas, bibliografías, o avisos de vencimiento para los usuarios. Las estaciones de trabajo no solo permiten a los usuarios consultar las bases de datos en línea sino también otras remotas a través de Internet, o en CD-ROM, con la posibilidad de que el usuario pueda manipular la información, imprimirla o grabarla en disquetes. Realmente aquí es donde se aprecian los mayores beneficios que la tecnología le ha brindado al usuario final, objeto y razón de ser de toda unidad de información.
Referencia:
EDUTEKA. Del bibliotecólogo tradicional al especialista en información. Reportaje a la profesora Myriam Polo. En: Eduteka:Tecnologías de información y comunicaciones para la enseñanza básica y media. Entrevista a la Educación.<link en Febrero de 2007.