viernes, 14 de enero de 2011

¿Evaluar la lectura en el bachillerato?


En Bachillerato los alumnos se enfrentan a textos y actividades que suponen distintos niveles de interacción y comprensión. Para descubrir los recursos que emplean para comprender lo leído, se sugiere realizar una evaluación en cada una de las materias. El artículo incluye unos cuadros en los que se indica qué evaluar, cómo y por qué, antes, durante y al final de la lectura. Esto permite ver cómo han buscado los alumnos la información, la han comprendido y han resuelto sus dificultades.


Por Nuria CastellsProfesora colaboradora Departamento de Psicología Evolutiva y de la Educación
Universidad de Barcelona

Sin duda alguna hablar de «evaluar» la lectura en el Bachillerato conlleva preguntarse acerca de la naturaleza educativa que se atribuye a esta etapa escolar, así como de las peculiaridades que la enseñanza de la lectura reviste en este nivel. Concebir el Bachillerato como una etapa plenamente educativa, en la que se puede y debe favorecer el aprendizaje más allá de la preparación para una «prueba final», contribuye a modificar la percepción sobre la enseñanza, y subraya la necesidad de dotarse de instrumentos y criterios, en este caso, para evaluar la lectura y la comprensión.

¿Qué características tienen la lectura y la evaluación en esta etapa?









Las actividades que se acostumbran a proponer en el Bachillerato y que incluyen la lectura de algún documento presentan diversos rasgos que las distinguen de las tareas que se realizan en etapas precedentes:










  1. Algunas de las actividades planteadas en las distintas áreas se refieren a la comprensión de más de un tipo de texto.
  2. Los alumnos deben interactuar con textos de distinta tipología que les pueden resultar complejos por distintas razones (estructura, conceptos desconocidos, representaciones gráficas). Los conceptos de las diversas materias representan aspectos no inmediatos de la realidad, lo que les confiere una elevada dificultad de comprensión, y por tanto exigen contar con ayuda educativa para ser aprehendidos (Vidal-Abarca, 2008).
  3. Ciertas actividades, como realizar un comentario de texto, resumirlo, o responder a preguntas de distinto tipo acerca del mismo, implican diversas habilidades del alumno:

  1. Capacidad de análisis –establecimiento de inferencias, de vínculos entre la información interna al texto o bien con conocimientos de que se dispone– y de síntesis –capacidad para hallar la idea general, global, omitiendo ejemplos o información secundaria, o integrando informaciones diversas.
  2. Capacidad de reflexión, de adoptar una postura externa al texto y elaborar un análisis crítico sobre el contenido del texto o su forma. Implica ir más allá de la información contenida en el texto y utilizar criterios específicos para valorar y/o argumentar en función de los propios conocimientos.
En definitiva, las actividades descritas a grandes rasgos presuponen distintos niveles de interacción con el texto y de comprensión del mismo.

Comprender un texto desde una perspectiva transaccional, interactiva, contextualizada y constructivista de la lectura tiene diversas implicaciones:

  • Por una parte, nos permite afirmar que el alumno puede implicarse emocional ycognitivamente en la comprensión, y es necesario que podamos evaluar en qué medida lo hace.

  • Por otra parte, el grado de implicación posible del alumno dependerá de distintos factores:

  • Sus conocimientos previos en torno al contenido del texto.
  • Los objetivos que se proponga o la representación que construya de la actividad que le planteamos: qué entiende que debe hacer, cómo y por qué.
  • Su capacidad para usar distintas estrategias para comprender y aprender del texto.
  • La dificultad del texto, relativa tanto a su estructura, la terminología y fórmulas lingüísticas que presente como a las representaciones gráficas que incluya.
  • La tarea o actividad que le planteemos y las ayudas que le ofrezcamos.

  • Podemos identificar distintos grados de comprensión y asimilación de la información del texto, desde la asimilación más literal a aquella que se orienta a integrar y transformar el conocimiento, usando el contenido leído para resolver problemas, elaborar nuevas ideas...
Si se acepta que la lectura es un proceso interno e interactivo mediante el cual se construyen significados polisémicos y flexibles, evaluarla resulta poco menos que imposible. Quizás solo podemos acercarnos de forma intuitiva a los procesos que los alumnos llevan a cabo. Pero esto es suficiente para defender la importancia de evaluar en qué medida los alumnos ponen en marcha ciertos recursos para comprender. De esta forma, la evaluación de la lectura:

  • Debería estar al servicio del desarrollo de la competencia lingüístico-comunicativa de los alumnos. Esto presupone considerar plenamente el valor pedagógico-formativo de la evaluación, concibiéndola como un procedimiento que permite gestionar los procesos de aprendizaje, tanto por parte del docente como por el aprendiz.
  • Debería estar integrada en el transcurso del proceso de enseñanza y aprendizaje.
  • Debería llevarse a cabo en cada una de las materias.
  • Debería favorecer procesos de coevaluación y de autoevaluación, que permitieran a los alumnos aprender los criterios con que los evaluamos a la vez que los aplican.
De la caracterización que acabamos de realizar, se desprende una idea fundamental: el docente necesita dotarse de instrumentos y recursos para convertir en visibles procesos –de comprensión, de aprendizaje, de regulación de la comprensión–, que son internos, para de esta forma poder incidir en los mismos.

¿Cómo podemos hacerlo?


Planificando, para cada actividad en la que esté presente la lectura, momentos para dialogar, dejando que afloren las ideas, dudas, intereses e incertidumbres de sus alumnos para valorar qué saben y sienten y ayudarles, a la vez, a regular su lectura y comprensión, fomentando que sean más conscientes de lo que hacen y de cómo podrían mejorar.
Las situaciones para evaluar la lectura de una manera sistemática exigen, de forma ineludible, un trabajo de reflexión y planificación previas por parte de los profesores, así como la aceptación del carácter necesariamente “situado” de cualquier evaluación que se haga de la lectura. Por tanto, es necesario tener presente el tipo de texto y la intención con qué se leerá con el fin de establecer los criterios más adecuados en cada caso. Concretar estos aspectos nos permitirá ubicar a los estudiantes delante del texto que les proponemos leer, atender mejor a los posibles problemas con qué se puedan encontrar y a la vez poder compartir y acordar con ellos los criterios que tendremos en cuenta para evaluar su comprensión.

¿Cuándo evaluar? ¿Qué evaluar? ¿Cómo? ¿Por qué o para qué?


Existen diferentes momentos para evaluar la lectura que ofrecen asimismo informaciones de distinta naturaleza (Castells, 2007; Solé, 1992):





  • La evaluación inicial –antes de leer el texto– puede entenderse como un medio para saber de dónde partimos, qué se sabe y qué dudas existen, y por tanto no tiene una función acreditativa sino que se erige como instrumento para conseguir una mejor predisposición por parte del alumno y conocer qué tipo de ayudas puede necesitar.
  • La evaluación durante la lectura remite a resolver dificultades, problemas de comprensión y, al mismo tiempo, fomentar el establecimiento de inferencias, de relaciones entre las informaciones proporcionadas por el texto, realizar predicciones y facilitar el establecimiento de vínculos entre aquello que los alumnos ya saben o conocen y los contenidos leídos.
  • La evaluación final posiblemente consista en resolver algún problema o situación, responder, resumir, sintetizar y/o comentar alguna información a partir de lo que se ha leído. En este caso, además de ser útil para valorar aquello que el alumno ha comprendido, debería servir para plantearse en qué medida se requieren nuevas situaciones o actividades que permitan continuar trabajando aspectos que la evaluación indica como confusos.
En cuanto a qué evaluar, cómo y por qué, presentamos, a continuación, algunas propuestas que forman parte de un amplio abanico de actividades que podrían utilizarse. Resultaría poco adecuado pensar en propuestas estándar, porque las actividades, como hemos indicado, deben ser contextualizadas y diversificadas en función de las características de los alumnos. Además, en aquellas tareas de evaluación que también requieran el uso de la composición escrita –es decir, tareas híbridas que implican leer y escribir al mismo tiempo–, intervendrán otros procedimientos o procesos relativos a la escritura que es necesario tener presentes.

Antes de la lectura (evaluación inicial)

¿Qué evaluar?¿Cómo evaluarlo?¿Para qué evaluarlo?
Qué saben del contenido.Preguntas orales –formuladas por el docente– relativas al contenido que se trabajará, así como preguntas que conduzcan a los alumnos a pensar en la realidad que conocen. Es interesante dejar constancia por escrito de las respuestas para revisarlas con posterioridad a la lectura.
Movilizar lo que saben y lo que no saben, ayudándoles a formular dudas y preguntas que puedan resolverse en el transcurso de la lectura.

Disponer de referentes sobre lo que conocen y los aspectos que no están suficientemente consolidados.

Fomentar el aprendizaje de estrategias que les ayuden a recordar la información y seleccionar los aspectos relevantes.

Definición de términos que aparecerán en el texto en parejas o pequeño grupo. El docente debe identificar previamente los conceptos que pueden ser o no ser conocidos para que los alumnos intenten definirlos.
Cuestionario o tarea-problema que remita a los contenidos que se trabajarán y discutir los resultados que se obtienen.
Qué saben de la estructura del texto.Preguntas orales –del profesor– para ver qué saben de la estructura, en qué lugares esperan encontrar la información más relevante, en qué aspectos del texto pueden fijarse para saber de qué tratará...
Cómo se representan la actividad de lectura, es decir, el o los objetivos para leer.
Explicación por parte de algún/os alumnos de la tarea o actividad propuesta: ¿Qué debe hacer? ¿Por qué? ¿Cómo se evaluará? ¿Cómo se propone llevarlo a cabo? ¿Para qué espera que le sirva leer el texto?

Explicitación del grado de dificultad que perciben en la tarea y cómo esperan resolverla.
Detectar dificultades en la comprensión de la tarea, al mismo tiempo que se les predispone a adoptar una posición activa respecto de la misma, potenciando que planifiquen cómo la llevarán a cabo.

 

En el transcurso de la lectura y/o al finalizar la misma:

¿Qué evaluar?¿Cómo evaluarlo?¿Para qué evaluarlo?
Cómo construyen significados sobre el contenido.
Capacidad de análisis: hallar información concreta, comprender conceptos, frases.


Capacidad de síntesis: reconocer la/s idea/s principales; omitir ideas secundarias; integrar información de distintos textos.

Revisión de las respuestas y dudas formuladas en la evaluación inicial (ver evaluación inicial). Proponer a los alumnos que revisen las ideas que han aparecido en las preguntas comentadas antes de leer el texto, en función de lo que han leído. Pueden hacerlo en parejas.

Definición de conceptos; ejemplificación de los mismos; buscarles sinónimos o antónimos. Durante la lectura, o en el momento de revisarla, es interesante pedirles a los alumnos (por parejas o en grupo) que sustituyan conceptos nuevos por otros de similares, o que busquen el antónimo, o que intenten formular una oración con los mismos. Exige que el profesor previamente identifique qué conceptos o ideas pueden resultarles más difíciles de comprender a los estudiantes.

Identificación de las ideas o informaciones más relevantes y poder explicar porqué lo son. Pedirles que seleccionen la información que consideran más relevante en función de la tarea que deban resolver. Preguntarles por qué ciertas ideas son más o menos relevantes para que vayan adquiriendo criterios que puedan utilizar autónomamente más adelante.

Preguntas inferenciales. Pedirles con qué conocimientos –relativos a la materia que se trabaja, a otras materias o a la realidad inmediata– pueden relacionar determinadas informaciones, palabras, expresiones que acaban de conocer.

Elaboración de esquemas, mapas conceptuales, resúmenes. Es importante no dar por supuesto que los alumnos conocen estos procedimientos y saben cómo utilizarlos. Por tanto, será interesante modelarlos en un primer momento y mostrarles en qué condiciones son útiles para que después los puedan usar autónomamente.
Conocer en qué medida los alumnos han identificado problemas y cuestiones o respuestas, y son capaces de modificar y reformular sus concepciones previas.

Identificar las dudas y conocimientos relativos a conceptos, expresiones o frases hechas.

Darles pistas sobre aquellos conceptos o ideas relevantes del texto y los criterios para encontrarlas o descartar información no relevante.

Ayudarles a encontrar relaciones intratextuales (realizar inferencias), remitiéndoles a la estructura del texto y a las relaciones entre las ideas que aparecen en el mismo.

Guiarles para que establezcan conexiones con otros textos, materias o la experiencia cotidiana.

Evaluar su capacidad para atribuir sentido y construir significados.
En qué medida adoptan una perspectiva crítico-reflexiva (acerca del contenido, la forma del texto).
Preguntas relativas a la forma en que se transmite la información en el texto. Analizar la claridad de la exposición, los recursos que se utilizan para transmitirla, la presencia de duplicidades; en qué medida la estructura permite conseguir los propósitos que se pretenden; en qué medida la información es veraz (por ejemplo, ante informaciones obtenidas en internet).

Adopción de una de las perspectivas que aparecen en el texto; argumentación. Este tipo de propuesta sería similar a la de un comentario de texto. Se podría proponer en primer lugar de forma oral, mostrando cómo se utilizan ciertos recursos para presentar la información, contraponerla y derivar conclusiones.
Fomentar que incorporen distintos criterios que les permitan valorar críticamente la forma de exponer determinadas informaciones.

Ayudarles a reconocer, incorporar y utilizar conectores que les permitan explicitar su posicionamiento delante de un tema concreto.
Procedimientos utilizados para conseguir los objetivos que se persiguen mediante la lectura.
Capacidad de planificar, controlar, regular y evaluar qué se ha conseguido y cómo.
Preguntas orales o escritas. Pedirles que expliciten qué hacen cuado no comprenden algo; cómo buscan la información relevante, en función de qué elementos la encuentran, cómo analizan los textos, en función de qué parámetros...


Elaboración de una pauta o guía. Elaborar conjuntamente con ellos alguna pauta o guía tanto para leer como para realizar determinadas producciones (por ejemplo, comentario de texto). Posteriormente puede servirles de referente para que ellos mismos evalúen si han seguido o no todas las indicaciones.
Ayudarles a tomar conciencia que ciertos procedimientos son mejores que otros. Por ejemplo, es conveniente leer el texto entero antes de responder preguntas o hacer un comentario de texto.

Subrayar, tomar notas, releer, buscar en el diccionario, elaborar esquemas o mapas conceptuales son procedimientos que pueden utilizarse en función de la tarea.

  
 Evaluación al finalizar la lectura
 
¿Qué evaluar?¿Cómo evaluarlo?¿Para qué evaluarlo?
Qué nivel de comprensión textual son capaces de conseguir.
Preguntas para localizar informaciones relativamente específicas.

Preguntas para conectar informaciones que estaban dispersas en el texto y hacer inferencias para conectarlas. Favorecen una mayor interacción y recuerdo del texto.

Preguntas o problemas que les conduzcan a utilizar la información de forma funcional.

Preguntas o problemas que les conduzcan a comparar distintas miradas o visiones sobre la temática que han leído (por ejemplo, comparar el momento histórico leído con el actual).

Elaboración de preguntas sobre el contenido leído por parte de los alumnos.

Integración de informaciones que procedan de fuentes distintas y que presenten relaciones diversas entre sí (complementariedad, contraposición...).
Indica un nivel superficial de comprensión.


Indican un nivel más elaborado de comprensión.








Indica un nivel complejo de comprensión y capacidad de elaboración propia.



Conclusión








La evaluación en esta etapa debe ayudarnos a responder a las siguientes cuestiones:






  • ¿En qué medida los alumnos han podido activar conocimientos pertinentes para buscar la información necesaria y/o para comprenderla, relacionarla con otros conocimientos o evaluar esta información en función de determinados criterios?

  • ¿En qué medida han sido capaces de planificar la lectura para resolver la tarea propuesta, utilizando los procedimientos o estrategias necesarios? ¿Han modificado sus ideas o concepciones previas, las han ampliado?

  • ¿En qué medida han podido resolver los percances, las dificultades durante el proceso de lectura? ¿Se ayudan de la estructura del texto?

  • ¿Qué motivos o razones explicitan a un nivel más emocional con relación al texto leído?


Bibliografía
Avaluació de la lectura en el context de l’àrea de llengua: reflexió conceptual, amb implicacions practiques
Castells, N.Pp. 59-70. Revista de didàctica de la Llengua i de la Literatura, 41. Barcelona. 2007

Estrategias de lectura. Solé, I. Graó. Barcelona. 1992

¿Qué sabemos sobre cómo comprendemos? Una mirada desde la psicología cognitiva. Vida-Abarca, E. Conferencia presentada en el seminario organizado por la Fundación Germán-Sánchez Ruipérez. Madrid. 2008

Ejemplo 2 para realizar una Relatoría de un texto... Por Raúl de J. Roldán Álvarez

“Aprender a pensar el texto como instrumento de conocimiento”

Por Álvaro Mina Paz

Relatoría a cargo de Raúl de J. Roldán Álvarez

Texto tomado de página web: Monografías.


  1. Primer momento: “Sobre la temática del texto”

a.  ¿Cuál es la tesis propuesta por el autor?

El autor (Álvaro Mina Paz) se propone argumentar la importancia de un método o modo de abordar el texto como factor para la producción de saber significativo por parte del lector, sea docente o estudiante.

b.    ¿Cómo se desarrolla el esquema argumentativo del texto?

El autor argumenta su tesis o propósito a través de los siguientes puntos:

§  Planteamiento del problema: La incapacidad comprensiva e interpretativa de los docentes, escolares y universitarios en los procesos lecto-escriturales, la cual se refleja en la imposibilidad de escribir textos argumentativos.
§  La tarea de persuasión que debe cumplir el docente constructor de pensamiento con los estudiantes fomentando el texto no como simple documento de información, sino como instrumento de conocimiento.
§  El ensayo como género por excelencia para la expresión del conocimiento producido por medio de la lectura comprensiva e interpretativa del texto.
§  La evolución de las competencias de habla y escritura en el desarrollo de la capacidad de comprensión, interpretación e inferencia del pensamiento e imaginario humano.
§  La importancia de saber leer, por parte de los estudiantes, para la interpretación de los fenómenos sociales del País, de su región y el desarrollo de una visión del universo.
§  La necesidad de una didáctica de la lectura como preámbulo para la investigación, el pensar y el escribir.
§  El desarrollo de una ética del pensamiento basada en un orden, una lógica en contraposición al caos.
§  El fortalecimiento de los procesos intelectuales en el campo de  la lectura y la escritura con el propósito de mejorar los perfiles profesionales.
§  Explicación y ejemplificación de las partes constitutivas del texto en relación con el proceso de decodificación del mensaje mediante el uso de la competencia argumentativa.

c.    ¿Cuáles son las nociones y categorías centrales del texto?

Las categorías o ideas centrales del texto se pueden sintetizar  en las siguientes tríadas:

§  Texto-instrumento-producción de conocimiento
§  Aprender-pensar-método
§  Docente-estudiante-institución educativa
§  Pedagogía-didáctica-ética
§  Oralidad-lectura-escritura
§  Problema-hipótesis-comprobación
§  Comprensión-interpretación-inferencia
§  Competencia-habla-argumento
§  Ensayo-expresión-sociedad
§  Proyecto-investigación-desarrollo

Relacionadas las anteriores tríadas categoriales no sólo entregan el propósito (tesis) del documento sino sus más importantes argumentos sustentarios.

d.    ¿Cuáles son las conclusiones que propone el autor, el texto o la teoría?

Las conclusiones que propone el Autor son como siguen:

§  El texto no es sólo un documento de información sino, también, una herramienta dispuesta a la comprensión, interpretación e inferencia del lector, destinada a la producción de saber original.
§  No se podrá superar el atraso tecnológico con los pobres conocimientos que adquirimos en las escuelas, colegios y universidades que no tienen como fundamento la investigación, la lectura y la escritura.
§  La lectura, la comprensión y la interpretación son ejes esenciales del quehacer universitario, pero no hay lectura sin escritura y es el ensayo la más importante forma de producción intelectual.
§  El docente debe asumir el compromiso de enseñar a sus alumnos a pensar el texto como instrumento de conocimiento, debe motivar la producción de escritos.
§  El habla es una competencia importante para vivir y comunicarse, pero no es suficiente, es preciso desarrollar otra competencia más exigente: la lectura.
§  Despertar pasión por la lectura y la escritura es una tarea que debe iniciarse desde las etapas más tempranas del ser humano.
§  La lectura es el elemento esencial para tener un alto nivel de compromiso con la visión de la empresa, con el diseño del proyecto de vida del empleado o del profesional.
§  La argumentación es una actividad social y necesaria en la vida de todo individuo.

2.    Segundo momento: “Sobre la organización del texto”

 a.  ¿De qué manera el uso del lenguaje incide en la profundidad, claridad y autoridad del texto o del autor?

Para responder esta pregunta, creo necesario clasificar el texto, al menos en dos categorías: textos científicos y los que no lo son. De los últimos, se puede decir que connotativamente pueden operar un uso menos restringido que los primeros.

El uso del lenguaje en los textos científicos es denotativo no connotativo; de ahí, que los procesos de protocolización de la ciencia demanden una aplicación ajustada del método científico, una depurada formalización de orden matemático, muchas veces, y un sentido de la abstracción que bajo la tentación de una licencia de naturaleza connotativa pondría en riesgo, muy seguramente, la comprobación o demostración de una hipótesis, proposición o tesis; comprometiendo, por ende, la claridad argumentativa del texto y la seriedad intelectual del autor del mismo. Recuérdese que en el lenguaje científico hablamos de notación y no de noción.

En tanto, en los textos no científicos en donde la subjetividad puede licenciar juicios de valor frente a algún tipo de asunto, el uso del lenguaje (el habla, la oralidad) sustenta el discurso y nos entrega una polifonía rica en matices; tesis esta que desarrolló M. Bajtin, con amplitud, en la “poética de Dostoievski” cuando concluía que el “yo” no es un “yo” individual sino la suma de un conjunto de “yoes” (artísticos, políticos, culturales) a los cuales denominamos ideologías y que, por tanto, el “yo” es social. Por esto, los textos en general no científicos son de carácter connotativo y expresan el significado o visión personal de su autor que termina siendo en última instancia “el cruce de discursos” entre lo social y su propia afectividad.

3.    Tercer momento: “Sobre el proceso de lectura”

a.    ¿Qué nuevas ideas descubrió? ¿Qué necesidades, inquietudes o preguntas surgieron a partir de los planteamientos del autor?: El proceso de instrumentalización del texto destinado a producir conocimiento “original” de tipo racional me parece un tanto limitado; en la medida en que el autor apoya su tesis (analícese el título) partiendo del supuesto tácito de que la información por sí sola no produce conocimiento y que la misma, en el marco de la complejidad, no produce ningún efecto y que sólo aquella que es transversalizada por la comprensión e interpretación o procesos de decodificación produce saber. En mi caso personal, pienso que la información sino produce conocimiento “original” de tipo racional si produce reconocimiento y, por tanto, así no pueda explicarse de manera científica, nadie niega que produce ciertos efectos de carácter individual y social que deben ser tenidos en cuenta para darle sentido total a los procesos no sólo conscientes sino a aquellos inconscientes que también forman parte del devenir humano y lo mueven a la acción. A manera de ejemplo, la metodología de lectura que aplica Freud para producir conocimiento a partir del método de “asociación libre” aplicado a su pacientes, se asimila a la de nuestro autor; pero cuando Jung nos dice que el número de eventos casuales son mayores a los eventos causales ya encuentra uno que tiene que tener “el ojo abierto” para explorar otro tipo de metodologías de lectura. Los planteamientos del biólogo Inglés Rupert Sheldrake relacionados con la teoría que él denomina de “resonancia mórfica” y sus experimentos con ratas a distancia que asimilan con rapidez ciertos comportamientos sin haber tenido ningún tipo de contacto entre ellas; también son un buen motivo para comenzar a revisar los conceptos de lecto-escritura y de texto como las metodologías instrumentalistas que al respecto se proponen. No niego mi pobreza intelectual como lector, pero creo firmemente que en términos de la misma ciencia actual todo se ha vuelto sospechoso. Léase Morin, Ken Wilber, Frijot Capra, Thomas Kuhn, Prigogine, Heisenberg y otros autores que hoy día marcatizan con el rótulo de “autores del Nuevo pensamiento” para comenzar uno a llenarse de serias inquietudes.


b.    ¿Qué no entendió o no puede relacionar con el texto?

Considero que desde el punto de vista de la redacción el texto es bastante redundante y, en algunas ocasiones, obliga al lector a devolverse para “retomar el hilo” de los argumentos que sustentan su proposición (tesis); dada la exagerada publicidad que hace de los presupuestos de la Universidad Santiago de Cali y de una serie de propósitos que bien pudieron haberse mencionado una sola vez. Lo que hace el texto un tanto “pesado”.

Igualmente considero que dado lo instrumentalista del texto y su carácter de ensayo con una tesis tan explícita, pudo haber desarrollado una estructura más secuencial y no obligar al lector a montarse en una especie de aventura para tratar de encontrar las conclusiones en casi 230 párrafos que tiene el documento, en medio de una selva de repeticiones irrelevantes.

El autor dedica 19 párrafos a la introducción, para un documento de 26 páginas. No existe ningún tipo de relación intertextual entre el contenido del documento y la bibliografía que coloca a nuestro escrutinio: no muestra las páginas de las citas y en que libros aparecen, parece que el autor de este texto está produciendo conocimiento soberano y nuevo cuando E. Zuleta se monta en Nietszche y éste, a su vez, en otros más antiguos.

Mejor, ¡dejémolo ahí!

              c.  ¿Qué ideas es necesario citar del texto?

Yo pienso que aquellas de otros autores en las cuales se sustenta el autor para decirnos que otros ya habían dicho lo mismo que él; por ejemplo, las relacionadas con el proceso de decodificación planteadas por Zuleta como su posición frente a la lectura como alienación por una ideología dominante cuando no se aborda la interpretación del texto en “un sentido fuerte”. Aquel hermoso párrafo de Morin que convida al intelectual a tener los “oídos despiertos”  por medio de la reflexión y a dar lo mejor de sí al mundo, a la vida, al ser humano, a la sociedad, y que con el comienza el texto del autor en mención.

          d.  ¿Cómo fue su proceso de lectura? ¿Qué estrategias     
empleó para comprender el texto y relacionarlo con sus intereses?
                                       
                Inicialmente realicé un borrador de un sencillo comentario de  
                texto basado en el siguiente derrotero:

§  Lectura del texto
§  Resumen significativo del texto
§  Análisis del texto
§  Contextualización
§  Una sencilla valoración crítica del texto
§  Para llegar a través de este proceso a responder  las preguntas.

El texto me aporta el sentido social que debe tener toda lectura.

Las dos primeras preguntas correspondientes al segundo momento, no son presentadas en este texto, en virtud de propósito didáctico.

El texto - Gráfico 8 de 8 - Tipos de Textos Argumentativos

El texto - Gráfico 7 de 8 - La Argumentación - Texto Argumentativo

El texto - Gráfico 5 de 8 - Textos Periodísticos

El texto - Gráfico 6 de 8 - Textos Sociales

El texto - Gráfico 4 de 8 - Análisis de un texto

El texto - Gráfico 3 de 8 - Los Actores de la Exposición

El texto - Gráfico 2 de 8 - Textos Expositivos

El texto - Gráfico 1 de 8 - Estudio del Texto


El Proceso lectoral del texto escrito - Mapa Conceptual... Por Raúl de J. Roldán Álvarez

jueves, 13 de enero de 2011

Ejemplo para realizar una Relatoría de un texto... Por Raúl de J. Roldán Álvarez

“Límites del ensayo académico”  Por Jaime Alberto Vélez
Relatoría realizada por Raúl de J. Roldán Álvarez

Tomado de: Alma Mater-Universidad de Antioquia-Secretaría General, Departamento de Información y prensa. Colección Documentos No.4-Medellín, noviembre de 1999.


     1. Primer momento: “Sobre la temática del texto”

a.  ¿Cuál es la tesis propuesta por el autor?

El autor (Jaime Alberto Vélez) se propone despejar las causas que han llevado a la confusión del término ensayo en los círculos académicos, el proceso que se debe adelantar antes de ser asumido como medio de expresión y las cualidades intrínsecas que lo caracterizan frente a otras formas de transmisión del saber.

b.    ¿Cómo se desarrolla el esquema argumentativo del texto?

El autor argumenta su tesis o propósito a través de los siguientes puntos:

§  Planteamiento del problema: La indefinición y demanda indiscriminada del ensayo como medio de expresión por parte de los actores de los círculos académicos ha llevado a la no diferenciación del término con la consecuente confusión sobre sus alcances como género de escritura.
§  La práctica del ensayo debe estar antecedida por un proceso de aprendizaje de los contenidos a tratar y no ser establecida como el inicio que nos conduce al saber.
§  El ensayo no se puede convertir en un medio de evaluación del saber de los estudiantes, aunque alguna concepción pueda entenderlo como un “intento” de aprendizaje.
§  El ensayo no se puede confundir con otras formas de expresión tales como el resumen y el informe.
§  Para escribir un ensayo se debe contar con competencia crítica.
§  La plena conciencia de las normas y técnicas del medio contribuye a su fácil ejecución.
§  La desinformación acerca de las calidades del ensayo hace que los contenidos tratados queden supeditados al azar.
§  “Cualquier saber implica fundamentalmente, conocer el modo de expresarlo”.
§  Se debe buscar el ajuste perfecto entre expresión y pensamiento.
§  El ensayo consiste en una creación insuperable en su campo.
§  No existe ensayo sin público lector.
§  Lenguaje y pensamiento determinan la evolución o decadencia de un idioma.
§  El ensayo no debe cumplir una función cosmética de lo que se analiza, de las opiniones o comentarios.
§  El ensayo procede en intensidad de manera vertical en su exposición argumental mientras el trabajo académico actúa de forma horizontal en extensión.
§  El ensayo debe comportar libertad para quien lo escribe mientras las actividades académicas se escriben por solicitud.
§  “(...) el gran ensayo pugna contra la deshumanización e intenta encontrar un punto efectivo de unión con el ser humano concreto”.
§  “El ensayo debe evitar abrumar al lector”.
§  La falta de conocimiento de las técnicas sobre el ensayo no es sólo de aquel que intenta usarlo sino de todo el sistema educativo.

c.    ¿Cuáles son las nociones y categorías centrales del texto?

Las categorías o ideas centrales del texto se pueden sintetizar  en las siguientes tríadas:

§  Proceso-contenido-ensayo
§  Lenguaje-pensamiento-expresión
§  Normas-técnicas-género
§  Libertad-creatividad-academia
§  Claridad-gracia-agudeza
§  Causas-decadencia-responsabilidad
§  Indefinición-confusión-término
§  Competencia-habla-argumento
§  Ensayo-intensidad-vertical
§  Trabajo académico-extensión-horizontal
§  Ensayo-contenido-madurez académica
§  Concepto-humanización-unión
§  Sensibilidad-criterio-ensayo

Relacionadas las anteriores tríadas categoriales no sólo entregan el propósito (tesis) del documento sino sus más importantes argumentos sustentarios.

d.    ¿Cuáles son las conclusiones que propone el autor, el texto o la teoría?

Las conclusiones que propone el Autor son como siguen:

§  El ensayo debe erigirse más bien en resultado de un proceso gradual de aprendizaje y no propiamente en su inicio: el ensayo es un género de madurez.
§  Carece de competencia para escribir un ensayo quien no posee habilidades para redactar una reseña y, mucho menos, una reseña crítica.
§  Cualquier saber implica fundamentalmente conocer el modo de expresarlo: las normas y las técnicas.
§  En el ajuste perfecto entre el pensamiento y su expresión radica el proceso mismo de la configuración de las ideas.
§   Un buen ensayo científico consiste en una creación insuperable en su campo, que ningún literato, por más habilidad que posea, podría escribir mejor.
§  Son virtudes del ensayo la claridad, la gracia y la agudeza.
§  La aniquilización del ensayo como forma de expresión se sustenta en la ausencia de un contenido específico que responda qué es ensayo y qué no lo es.
§  El trabajo académico opera de forma horizontal y en extensión, el ensayo en intensidad y verticalidad: la intensidad propia de un buen ensayo contrasta con la exposición extensa que caracteriza la labor académica.
§  Un buen ensayo posee un carácter libre, la mayoría de los trabajos académicos se escriben por encargo.
§  Todas las formas de expresión del saber pueden utilizar tanto la exposición como la argumentación como sustento; lo que los diferencia del ensayo es que éste es también un experimento.
§  El ensayo pugna contra la deshumanización e intenta encontrar un punto efectivo de unión con el ser humano concreto.
§  Para escribir un ensayo se requiere un ser humano informado, con sensibilidad y con criterio propio.

2.    Segundo momento: “Sobre la organización del texto”

2.1.   ¿Cuál es el sentido e implicaciones del título?


a. Análisis de las partes significativas del título:

                                  1                                      2                                       3
                            Límites                          del                    ensayo académico




a.1. El sentido:        lo que restringe        contrac. de(el) la       Forma de expresión

                  dónde empieza y   dónde llega                                   



a.2. Implicaciones:   determinación de                      de un modo de expresión
                               características              

a.3. En síntesis: Del título podemos deducir dos propósitos fundamentales como presuntas líneas de desarrollo del texto: la primera, dirigida a establecer las opiniones académicas que restringen el uso del ensayo como forma de expresión de lo científico; y la segunda, de carácter metodológico, orientada a determinar el alcance del ensayo académico frente a otros modos de expresión del saber (reseñas, informes, y otros).

b. Inferencia: Se puede inferir de los propósitos como problema general a plantear en el texto, el desconocimiento que se tiene del ensayo por parte de quienes lo demandan y consumen de los contenidos, de los alcances y características del mismo como forma de expresión de las ideas.

 c.  ¿De qué manera el uso del lenguaje incide en la profundidad, claridad y autoridad del texto o del autor?

El discurso argumentativo utilizado por el autor se sustenta en  la estrategia que se ha denominado argumentación modelo/antimodelo. A través de esta estrategia el autor se propone desmontar lo qué se entiende en los círculos académicos por ensayo y, para ello, recurre a establecer las condiciones qué se deben cumplir para hacer del ensayo el producto de todo un proceso de aprendizaje; o sea, en un modelo a seguir.

A su vez, utiliza la deducción, en el marco del modelo propuesto, para establecer a partir de ciertos requisitos o fundamentos propios del ensayo las características de un fenómeno de confusión que se viene presentando en la definición de los contenidos del término.

En general, el esquema argumentativo utilizado por el autor apoya el mejor uso de su competencia lingüística y comunicativa y sustenta comprensiblemente las conclusiones a las que llega.

3.    Tercer momento: “Sobre el proceso de lectura”

a.    ¿Qué nuevas ideas descubrió? ¿Qué necesidades, inquietudes o preguntas surgieron a partir de los planteamientos del autor?:

El más importante aporte que el texto opera en el lector es el relacionado con la visión del ensayo como el producto de un proceso de aprendizaje: una forma de transmisión del saber para aquellos que ya cuentan con madurez intelectual y tienen la competencia para aportarle a las demandas de este género.

La didáctica relacionada con la construcción de un ensayo, se clarifica en el texto cuando el autor establece qué debe hacerse primero y qué después antes de abordar la forma de expresión en mención.

Con las cualidades y características que diferencian el ensayo de otros géneros escriturales, el autor se apropia de una explicación que responde a una importante demanda tácita recurrente en los círculos académicos.

b.    ¿Qué no entendió o no puede relacionar con el texto?

En el párrafo 29, el autor realiza la siguiente consideración: “Ante la ciencia, como se sabe, el individuo como tal no representa nada, ni a nadie, pero ante el ensayista científico se convierte en interlocutor –en el único posible- por mediación sobre todo del punto de vista adoptado. En este caso, el individuo siente que el ensayo se escribió para él, pues una de las peculiaridades de esta clase de ensayista consiste en que evita a toda costa abrumar al lector”.

En torno a esta consideración, consideramos al autor un tanto desactualizado.

Es preciso aclarar que en el discurrir irregular del siglo XX, un sinnúmero de puntos de vista han venido a cuestionar y replantear las consideraciones epistemológicas de la ciencia; y, por tanto, aquella teoría del conocimiento que confirmaba, con ciertos  hechos, principios de la mecánica newtoniana que fueron análogamente aplicados a la interpretación fenomenológica no sólo en la física sino también en el área de las humanidades, consideran hoy que “el observador modifica todo aquello que observa” y que precisamente del ángulo en que se sitúe se le presentará tan sólo un aspecto de la realidad que pretende aprehender de forma global.

De igual forma, el principio de causa y consecuencia, las etapas de cuantificación que colocaban de lado los procesos de cualificación y toda una serie de atributos de la ciencia cartesiana vienen hoy siendo seriamente cuestionados en beneficio de un nuevo lenguaje en donde sincronización, complejidad, transdiciplinariedad ya forman parte de los nuevos modos de saber. En todo estos nuevos modos de saber el individuo no es sólo fin sino también medio.

c.    ¿Qué ideas se hace necesario citar del texto?

§  c.1.  El ensayo debe erigirse más bien en resultado de un proceso gradual de aprendizaje y no propiamente en su inicio: el ensayo es un género de madurez.
§  c.2.  “Un buen ensayo científico consiste en una creación insuperable en su campo, que ningún literato, por más habilidad que posea, podría escribir mejor”.
§  c.3.  El trabajo académico opera de forma horizontal y en extensión, el ensayo en intensidad y verticalidad: la intensidad propia de un buen ensayo contrasta con la exposición extensa que caracteriza la labor académica.
§  c.4.  Todas las formas de expresión del saber pueden utilizar tanto la exposición y la argumentación como sustento; lo que los diferencia del ensayo es que éste es también un experimento.
§  El ensayo pugna contra la deshumanización e intenta encontrar un punto efectivo de unión con el ser humano concreto.

                             d.  ¿Cómo fue su proceso de lectura? ¿Qué estrategias empleó para  
                                   comprender el texto y relacionarlo con sus intereses?
                                      
                            d.1. Inicialmente realicé un borrador de un sencillo comentario de texto basado    
                                    en el siguiente derrotero:

§  Lectura del texto
§  Resumen significativo del texto
§  Análisis del texto
§  Contextualización
§  Una sencilla valoración crítica del texto
§  Para llegar a través de este proceso a responder  las preguntas.

d.2.  Estrategias:
              
§  Se cotejaron los argumentos y conclusiones del texto en ensayos clásicos como los de Montaigne, para determinar la validez de lo argumentado.
§  Se aplicaron los mismos principios expresados por el autor en el texto de lo que se entiende por ensayo en su mismo texto.