domingo, 22 de mayo de 2011

Piratería litográfica, reprográfica y tráfico de textos escolares


Morgan tiene más hijos en Medellín y Bogotá
Róbinson Sáenz | La piratería es un crimen desorganizado e informal, según el coronel Miguel Ángel Botía Murillo, de la Sijin. Este mismo oficial indica que si bien hace operativos con los vendedores en las calles, su grupo de investigadores hacen más énfasis en golpear a los productores, origen de la cadena delictiva.

Morgan tiene más hijos en Medellín y Bogotá

MEDELLÍN SIGUE SIENDO la meca de la producción de libros piratas en Colombia, primer lugar que comparte con Bogotá. Hablan del negocio los mismos piratas, libreros, gremios y autoridades.
John Saldarriaga | Medellín | El Colombiano - Publicado el 22 de mayo de 2011
"Cuando a uno lo coge la policía con libros piratas, se lo lleva y lo hace perder todo el santo día investigándolo... Pero lo sueltan por la noche. A las nueve ya está en la casa".


Es lo que cuenta un abuelo pirata, un hombre de 65 años que ha pasado los últimos ocho en una esquina del centro de Medellín, cerca al Parque de Berrío, vendiendo libros. Los anteriores 57, guerreando la vida, en una cosa y otra, "hasta carne de presidio fui", de modo que no le dan miedo los operativos policiales. "A estas alturas de la vida, apá, no le da a uno miedo ni la muerte".


Este abuelo, uno de los cientos de vendedores de libros falsos situados en las aceras del centro, ocupa un breve espacio en la entrada de un almacén de variedades. Frente a sus ojos hay un hervidero de gente que viene y va. A sus oídos llegan los rugidos y los pitos de automotores al cambiar el semáforo, y a ratos, la voz enmarañada de un hombre más viejo que él, al cantar un pregón con el cual promueve los buses de la terminal del transporte. A pocos metros del vendedor, diseminados por la ancha acera, sus pares anuncian títulos: "A prueba de fuego, de Clara Rojas; Santa suerte, de Jorge Franco; Las perlas uribistas ..." Una monja se detiene a preguntarle al abuelo si tiene La culpa es de la vaca, segunda parte. "No, hermanita, pero lo consigo ya mismo". La mujer de hábito no puede esperar y promete que a mediodía volverá por él.


El abuelo cuenta que hace más de un año no lo molesta la policía, "tal vez por uno ser de la tercera edad, ya lo dejan en paz ganándose su bocadito tranquilo".


Pero tranquilos no dejan a muchos otros. Felipe * cuenta que lleva más de 20 años dedicado a vender libros piratas. A él lo acosan uniformados de dos instituciones represivas: Espacio Público y la Sijín de la Policía. Cuando son los primeros, simplemente lo hacen mover. Le ordenan que levante su mercancía y camine con ella en las manos para que no obstaculice la circulación de peatones por la acera. "Si acaso le quitan algunos libros, al día siguiente se los devuelven". Cuando es la policía, "ahí sí, téngase fino, papá. Le quitan la mercancía y no se la devuelven. A veces, como que están de humor y le dicen a uno: 'viejito, páseme 10 ó 15 libros para un positivo y siga trabajando'".


Entre los vendedores del concurrido Pasaje Boyacá, el que une el Parque de Berrío con la carrera Junín, uno de los sitios con mayor cantidad de vendedores de libros copiados, algunos me cuentan lo mismo: llega la orden de recoger unos 50 unidades entre todos para decomisarlos, pero "somos tan desunidos los vendedores, que nos da lidia poner de a cinco libritos cada uno para ajustar esa cantidad".


Esto concuerda con lo que me dijo días antes un agente de la Sijin, cuya identidad pidió mantener en reserva: "nosotros a veces nos vemos en el dilema de hacer cumplir la ley y dejar a una familia, la del vendedor, sin ingresos". Este mismo agente reveló: "el año pasado pagábamos recompensas por informaciones que llevaran a operativos exitosos. Este año no hemos tenido quién nos apoye con dinero para las recompensas, y la gente así no denuncia tanto".


Ley


Ese delito que llamamos piratería se denomina Violación a los Derechos Patrimoniales de Autor y Derechos Conexos. Y tiene leyes que lo respaldan. La 23 de 1982 sobre Derecho de Autor, la cual lo tenía como excarcelable. La 1032 de 2006, que endureció un poco los castigos para los delincuentes: estipula una pena de cuatro a ocho años de prisión. Pero, en la práctica, es difícil que alguien pague con cárcel su fraudulento accionar.


De 20 casos que tiene vigentes el Centro de Servicios Judiciales de Medellín -en los cuales no sólo hay falsificadores de libros, sino también de películas y música-, ninguno terminó con privación de la libertad del "pirata". Aunque sí fueron condenados y multados con 13,33 salarios mínimos legales mensuales ($7'064.900).


Al hablar con uno de esos condenados dijo: "lo que más me duele, parce, no es el billete que perdí; es que la reseña no me la borran nunca del certificado judicial del DAS. Eso me afectará para conseguir trabajo y es muy difícil que lleguen a darme una visa para salir del país".


Otros casos terminan en detención domiciliaria. Basta recordar el sonado caso de José Gabriel Arredondo Velásquez. Un medellinense tan entregado al oficio desde principios de este decenio, que las autoridades cuentan que muchas veces veían su cara cuando iban a hacer allanamientos. Se trasladó con sus máquinas copiadoras a Pereira. Allí trabajó con parientes porque, dicho sea de paso, la piratería es un negocio de familia, pues es difícil confiar en el silencio de personas desconocidas. En siete años se convirtió en potencia pirata. Tenía más de 50 títulos en su portafolio y producía unos 340.000 ejemplares piratas al año, según las autoridades. Lo condenaron a 48 meses de prisión, le decomisaron maquinaria y producción y les hicieron extinción de dominio de un Chevrolet Swift en el cual transportaban la mercancía. Le concedieron detención domiciliaria.


Tus zonas erróneas


Este delito, como todas las trampas, es antiguo. Hernando Donado, propietario de la Librería Científica desde hace 52 años, recuerda un viejo caso de piratería: la del falso Quijote. Salió el libro apócrifo antes que el auténtico. En la tranquilidad de su oficina, en el segundo piso de la librería de la sede del Pasaje Boyacá, cuenta que "el libro pirata que más éxito ha tenido en nuestro medio tiene que ser Tus zonas erróneas . Un texto de autoayuda que apareció hace casi 40 años y todavía se vende bien". En Colombia, dice, se masificó esta práctica a partir de los años setenta y, desde entonces, Medellín se convirtió en su meca.


En esto coinciden las autoridades policiales, la Cámara Colombiana del Libro (CCL), los libreros legales y los piratas. Sólo que este deshonor debe compartirlo con Bogotá. La capital colombiana era fuerte en distribución hasta hace unos meses. No en vano, en su área metropolitana viven ocho millones de personas. Pero de un año a esta parte, también es productora. Según Manuel José Sarmiento, especie de "piratólogo" de la CCL, los piratas de estas dos ciudades producen el 75 por ciento de las obras falsas del país. Si consideran que la cifra total oscila entre 950 mil y un millón de unidades al año, los hijos de Morgan en estas dos ciudades fabrican unos 750 mil libros. En plata significa, según la misma fuente, unos 59 mil millones de pesos al año. Cifras que antes de 2010 le correspondían sólo a Medellín.


El coronel Miguel Ángel Botía Murillo, de la Sijin, dice que si la capital antioqueña ha cedido terreno, se debe a los golpes dados por las autoridades a los delincuentes, con operativos de allanamientos, decomisos y capturas.


Pero mientras el experto de la CCL señala que la piratería es de tres clases: litográfica -la más conocida porque vemos a los vendedores en aceras-, reprográfica -fotocopias de libros completos o partes de ellos, más que todo en las universidades- y tráfico de muestras de textos escolares, el coronel Botía señala que solamente persiguen la litográfica.


Rolos, malos piratas


"Uy, apá, me acuerdo cuando estuvo en apogeo Quién se ha llevado mi queso -evoca Felipe-. Era un libro como de mercadeo que salió hace como 10 años. Le cuento que hasta yo mismo mandé a hacer cantidades de cuenta mía. Me salían como a 5.000 ó 7.000 pesos cada uno y los vendía a 20.000. Los compraban como locos en El Poblado, aquí en el Centro, en todas partes". Todavía lo vende, ya de otros proveedores, a 10.000 pesos y en menor cantidad.


Mientras habla, un hombre llega a que le cambie un ejemplar de El sueño del celta, de Mario Vargas Llosa. Se queja porque la primera página es la última y la última, la primera.


"Ah, es que del hace que están trayendo libros hechos en Bogotá, la cosa no es igual. Allá no saben trabajar: no los pegan bien, no los refilan bien. Pero tranquilo, yo se lo cambio". Y sacando otro ejemplar de una bolsita transparente, para que el cliente lo revise, pregunta: "¿usted cree, apá, que en Medellín dejamos esto así, tan chambón?" Se refiere a que las páginas no están centradas. Mientras en unas la lectura comienza demasiado adentro, cerca de la unión de las hojas, en otras, la impresión va hasta el bordo exterior de las mismas. Felipe abre a fondo el libro que el hombre le entregó y se desprenden algunas hojas. "¿Si ve? Mal pegado". Y lo guarda en una caja, la misma que le sirve de soporte a la tabla en que tiene el surtido de libros. "Ese ejemplar no lo pierdo; me lo cambian".


En la mente de Felipe está la noticia, difundida por los medios, del operativo policial que acabó con una imprenta pirata en Bogotá, hace más o menos un mes. Al parecer, el monto decomisado pasó de los 150 salarios mínimos legales mensuales vigentes, eran reincidentes, tenían más de 25 empleados y producían 480 mil unidades al año, es decir, unos 29 mil millones de pesos.


"¿Qué le traigo, parce?" Habla un surtidor dirigiéndose a Felipe. Es una suerte de patinador que va de puesto en puesto preguntando qué títulos se acabaron para él traerles más.
"Ve, traeme dos Celtas y uno de Clara Rojas. Ah, y si podés, dos de El vencedor está solo ". "¿Dos, no más?" "Sí, es que este último de Coelho está lento. No como los otros suyos. ¿Ah? ¿Qué decís de El Alquimista? Una minita. Todavía lo piden".


Es un lugar común decir que el autor cuyos libros más se piratean en Colombia son los de Gabriel García Márquez. Fue un copiador de Medellín, extrabajador de Oveja Negra, quien, al decir de los conocedores, tenía más ejemplares de sus obras que la misma editorial.


El escritor de Aracataca dijo hace más de 15 años que si bien entendía de algún modo la piratería, porque cumple una labor social, haciendo llegar la lectura a sectores de la población que no tienen acceso a ella, eso de Medellín ya era una bellaquería, porque había aquiescencia del Estado, haciendo más grande el negocio ilegal que el legal.


El escritor Jorge Franco dice que está de acuerdo con esta posición. Cree que la piratería permite que muchos lectores conozcan a un escritor y se animen a comprar otras obras, ya originales, del mismo, pero la rechaza porque perjudica a los autores. No sólo afectando las ventas legales, sino reduciendo las posibilidades de contratar con editoriales internacionales para distribución en el exterior y traducciones a otros idiomas, ya que ellas se basan en ventas reales. "Está bien que yo no aspiro a vivir exclusivamente de mis libros, pero sí a que mis obras se publiquen en otros países e idiomas".


No obstante, Jorge Franco es consciente de que en Colombia, "la piratería se da porque el acceso a los libros es muy limitado".


Estas ideas se parecen a las de Hernando Donado, el de la Científica.


"No justifico ni acolito la piratería -dice-, pero entiendo su existencia como consecuencia del alto costo de los libros. En un país como el nuestro, con una pobreza tan grande y un poder adquisitivo tan bajo, donde los ingresos de la mayoría no le alcanzan ni para subsistir, es explicable que exista".


Añade que podría decir que la gente debería recurrir a las bibliotecas antes que a las ediciones copiadas, pero las que están construyendo en los últimos años, como los Parques Biblioteca, tienen más cemento y computadores que textos de lectura.


Considera que el alto costo de los libros se debe a que las editoriales tienen mucha burocracia en su interior. Asegura que los libros podrían ser más baratos.


No bien termina de decir esto cuando uno de los libreros que trabajan con él, Rigoberto, se acerca para decirle que de la Editorial Planeta acababa de llegar un comunicado en el que pedían bajar el precio del libro de Don Brown, El símbolo perdido, de $49.000 a $29.900, con el fin de contrarrestar la piratería.

"¿No ve que sí pueden ser más baratos?", puntualiza el comerciante. * Nombre cambiado.

» Opiniones

"Sí compro libros piratas. Empezando por los de la carrrera. ¡Como son de caros los libros técnicos! A veces me doy un lujo, compro uno original, cuando sé que lo voy a consultar toda la vida". Jairo Jaramillo - Estudiante de Medicina

"La verdad es que no compro libros piratas. Salen muy malos, con letra muy clarita y se descuadernan fácilmente. Pero no critico al que los compra. Prefiero que la gente lea pirata a que no lea". María del Mar Hurtado - Estudiante de Literatura

domingo, 15 de mayo de 2011

La escritora bogotana Piedad Bonnet ganó el XI Premio Casa de las Américas


Archivo | La escritora recibió la noticia con sorpresa y emoción. No sabía la fecha exacta de la deliberación. Su libro está dividido en tres partes, como es una de sus características. Sin embargo, nunca pensó en una temática. "Los poemas fueron dándose".

Piedad Bonnet entró a la Casa de América

LA ESCRITORA BOGOTANA es la nueva ganadora del XI Premio Casa de América, con su obra Explicaciones no pedidas . Un libro en el que lo inalcanzable, los sueños y hasta el amor se hacen poemas, y que se fue armando, sin premeditación, durante unos dos años.
Mónica Quintero Restrepo | Medellín | Publicado el 15 de mayo de 2011
Cuando el teléfono sonó, Piedad Bonnet estaba en cama, un poco achicopalada. "Estoy un poquito enferma y creo que eso me subió las endorfinas, porque ayer me sentí muy bien".

Al otro lado estaba Andrés Pérez, uno de los jurados, que le informaba, como le dicen a los que se acaban de ganar la lotería, que ella era la feliz ganadora del XI Premio Casa de América de Poesía Americana, relata la escritora.

Y entonces se alivió, porque así quien no se alivia. Entre 391 obras, provenientes de más de 22 países diferentes, Explicaciones no pedidas fue la que llegó hasta el final.

"El título es parte de un refrán. Explicaciones no pedidas, acusación manifiesta. Yo lo que quise fue hacer una cosa con un poquitico de humor en el libro".

La llamada fue sorpresiva. Piedad sabía que la deliberación era en mayo, pero podía ser cualquier día. En la conversación no hubo tiempo para motivos, pero el jurado dijo, durante el Festival Internacional de Poesía Ciudad de Granada, donde se dio a conocer el galardón, que los poemas de la bogotana se destacaron por su inteligencia, delicadeza y recursos poéticos.

"Digamos que me siento halagada, porque inteligencia uno siempre agradece que lo digan. Delicadeza lo interpreto como sutileza, que es un libro no lleno de obviedad, ni muy expreso. Y creo que yo sí le pongo mucho cuidado a los recursos".

Y aunque la convocatoria no la buscó, sino que le llegó, y que Piedad no concursaba hace mucho, decidió participar porque los concursos son una buena salida, que trae retribuciones. "Se ha vuelto muy difícil publicar en este país, porque no es que tu tienes un libro y te vas para donde el editor y éste lo publicó, no. Ni siquiera para los poetas que tenemos muchos libros".

Así que decidió jugarse la carta y pasó lo que pasó: se queda con seis mil euros y la publicación de su obra, por la editorial Visor Libros.

Tal vez cabe aquí lo que escribió Piedad en el primer poema: "No hay cicatriz por brutal que parezca/ que no encierre belleza".

Icetex aumenta dinero para oferta de créditos


Icetex vuelve a prestar para la U
Archivo | Para los estratos cuatro, cinco y seis las tasas de los créditos educativos del Icetex para pregrado serán del IPC más cuatro puntos en época de estudios. El 97 por ciento de los créditos están en usuarios de estratos uno, dos y tres.

Icetex vuelve a prestar para la U

EN EL INSTITUTO aumentaron el dinero para los créditos educativos. Son 750 mil millones de pesos que, contó la presidenta, Marta Lucía Villegas, están prestando a tasas "únicas". La convocatoria está abierta.
Alejandro Gómez Valencia | Medellín | Publicado el 15 de mayo de 2011
Esta semana el Icetex abrió una nueva convocatoria para créditos educativos. Estará habilitada hasta septiembre pero cada universidad tiene un calendario específico

Marta Lucía Villegas, presidenta del Instituto, contó que este año cuentan con más dinero para los usuarios y las novedades que tienen en la reducción de las tasas de interés.

¿Cuáles son las novedades de los créditos del Icetex en esta convocatoria?
"Este año realmente hay unas novedades muy especiales y unos servicios para los jóvenes de escasos recursos económicos que son únicas.

Lo primero es que las tasas de interés de todos los créditos del Icetex de pregrado para estratos uno, dos y tres en 2011 están al cuatro por ciento efectivo anual en época de estudio y a partir de noviembre van a quedar valoradas en el IPC.

Es decir que estratos uno, dos y tres en época de estudio tendrán tasa real cero, como se denomina, que es el valor del dinero en un tiempo.

Por otro lado, cuando tienen Sisbén uno y dos, que en el caso de los usuarios de Icetex es el 57 por ciento, reciben subsidio de sostenimiento de 630.000 pesos semestrales durante toda la carrera. Cuando se gradúen estos jóvenes se les va a condonar el 25 por ciento del valor de la matrícula".

Esas tasas las anunció haces unos meses el presidente Juan Manuel Santos.
"Sí, y ya se están aplicando. A todos los créditos, es decir, más de 300 mil personas actualmente, se les rebajaron las tasas de interés, tanto a los que tenían crédito activo como a los que adquirieron nuevos".

¿El Icetex no tiene convocatoria permanente?
"Nosotros abrimos esta semana la convocatoria hasta septiembre. Es bastante amplia porque hay unas carreras universitarias y unas universidades que matriculan más pronto y otras que matriculan más tarde. En septiembre cerramos y volvemos abrir en noviembre hasta febrero".

¿Con el anuncio de reducción creció la cantidad de solicitudes?
"Sí, hay más solicitudes y también hemos ampliado los dineros porque nosotros el año pasado tuvimos 500 mil millones para créditos educativos. Este año tenemos 750 mil millones".

¿Cómo se distribuye ese dinero?
"De los 750 mil millones para este año primero se saca el dinero para renovaciones, que ya venían de semestres anteriores, porque se cumple primero con esa obligación.

Luego el recurso que tenemos para nuevos créditos se reparte proporcional al número de bachilleres de cada región.

En Antioquia está el 11,5 por ciento de los bachilleres de todo el país. En Bogotá es el 26. Luego, los jóvenes concursan dentro de su departamento y dentro de su estrato".

¿Tienen alguna política o novedad para los posgrados?
"Aumentamos el valor a prestar hasta 44 millones por posgrado en el país.

La persona que solicite el crédito no necesita codeudor si trabaja. La tasa quedó en el IPC más ocho puntos. Antes estaba en el 17. Hay recursos asociados para aprobar un número muy importante, alrededor de siete mil posgrados este año".

La Universidad Pontificia Bolivariana y su efectiva presencia en la Zona Nororiental de Medellín


La universidad llega a San Blas
Julio César Herrera | En el centro de la Fundación Solidaria UPB los 300 niños reciben la atención de profesionales en áreas como nutrición, psicología y desarrollo personal. Foto en una de las clases lúdicas.

La universidad llega a San Blas

LAS INSTITUCIONES DE educación superior de la región abren sus puertas para recibir a los vecinos de los barrios o salen a buscarlos para ofrecerles servicios gratuitos. UPB es una de las que tiene proyecto solidario en el nororiente de Medellín.
Alejandro Gómez Valencia | Medellín | Publicado el 15 de mayo de 2011
Entre Laureles y San Blas no se pierde nada. El espíritu de la Universidad Pontificia Bolivariana llega intacto a la parte más alta de la comuna nororiental, donde hay una sede de la Fundación Solidaria de la institución.

Es la UPB del barrio, como le llaman en el sector. Sus estudiantes son 300 vecinitos que, a través de un convenio con el programa Buen Comienzo, son cuidados, educados y alimentados.

Las instalaciones son dos bloques donde los niños pasan las mañanas y las tardes. También han recibido allí a universitarios, alumnos del programa de Arquitectura que ayudaron con un diagnóstico para identificar mejoras al sitio.

Con lo que tienen, cuenta Daniel Medina, responsable de la Fundación, se presta servicio integral que apoya el desarrollo de los niños, como al menor el que llegó hace año y medio al centro. A causa de una enfermedad mental, a los tres años de edad aún se desplazaba gateando, pero hoy puede caminar y empezó a decir sus primeras palabras.

No siempre las noticias son buenas. Esta semana, por ejemplo, una de las estudiantes fue hospitalizada por desnutrición. Tenía parálisis cerebral y su madre, por sus condiciones económicas, no podía alimentarla bien.

Los profesionales que llevó la Fundación al sector son los que ayudaron identificar el caso.

A los más adultos también los atienden. En un salón de la parroquia 25 señoras se reúnen todas las semanas para aprender artesanías que les sirvan para ganar algún ingreso para la casa.

Por un convenio que tiene la Fundación de UPB con la del San Vicente de Paúl, Gloria Marín hace una hora de recorrido para llegar a San Blas y enseñarles a sus señoras alumnas a hacer portalápices, organizadores de ropa y maletas para llevar el fiambre en la bicicleta.

Marleny, una de las estudiantes, ya ha sacado los primeros provechos a lo que ha aprendido. Esa es la idea porque la profesora Gloria cree que el objetivo es que aprendan a construir cosas que les sirvan para ganar algo, no para decoración en su casa. Por eso, mencionó Daniel Medina, es que se hacen artículos con materiales que puedan ser fáciles de conseguir.

Ese mismo espíritu es el que se mantiene en los proyectos que crean con la asesoría de estudiantes y docentes de la Facultad de Diseño Industrial. Para mostrar las creaciones se está preparando una muestra en la sede de Laureles de la universidad.

En el proyecto que tiene la Fundación en San Blas colabora desde la administración central, hasta la cooperativa y los egresados de la Universidad Pontificia Bolivariana. También los vecinos, que siguen con la U en el barrio.

» Contexto

La comunidad se forma

En la sede de la Fundación Solidaria de la Universidad Pontificia Bolivariana, en San Blas, se han formado en programas para el trabajo y el desarrollo humano 736 técnicos laborales. 

Con ese mismo objetivo, el año pasado se consolidó un convenio con el Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena) en el que se escolarizaron 117 personas en técnicas de recreación, corte, cepillado y peluquería.  

Daniel Medina, responsable de la Fundación, explicó que con la intención de continuar con la formación de la comunidad, a los que recibieron formación técnica se les ofreció la posibilidad de continuar con el nivel técnico profesional. Algunos de ellos están trabajando y estudiando en la UPB. 

Una vez terminada la formación con el grupo de 25 mujeres que reciben clases para crear productos y manualidades, se abrirá una nueva convocatoria en los próximos meses.

lunes, 2 de mayo de 2011

Producción de estudiante. Curso Interpretación de textos 2 Uniminuto-Bello


Versión 2. Curso Interpretación de textos 2


Hay que saber hablar mierda


Por María Fernanda Gamboa Madrid.
Estudiante de Comunicación Social-Periodismo
Uniminuto-Bello

"Un buen orador siempre será un simple 
hablador y estará perdido si no sabe captar 
a la audiencia con su corazón y su mente." 
(Wilson Mizner).


Los seres humanos constantemente estamos dejando entrever qué pensamos y qué deseamos que conozcan los demás. Desde siempre han existido muchos modos de dar a conocer lo que pensamos y uno de estos modos es el discurso. Según el diccionario de la lengua española, un discurso es “un razonamiento o exposición sobre algún tema que se lee o pronuncia en público”. Con esto claro, podemos decir que todo aquello que es pasado de la forma escrita (el papel) a la forma oral o de la forma oral a la escrita es un discurso, en la medida que dice algo con el propósito de informar, formar o persuadir a un público.

Entendido lo anterior, es pertinente establecer el habla popular como un discurso. Aunque dicho discurso ha sido marcado de modo negativo como “hablar mierda”, al suponer que solo lo académico goza del respeto. Por tanto, la definición enunciada le devuelve su importancia a aquel y obliga a comprender que, antes de juzgarlo, debemos aprender lo que significa saber “hablar mierda”.

“Hablar mierda” es una frase que suena sencilla y simple, pero en realidad no lo es, pues para saber hablar mierda tenemos que comprender el proceso de elaboración de un discurso popular significativo y con sentido, si lo que se quiere es que dicho discurso ponga en contacto lo que somos con el interlocutor al que nos dirigimos y nos deje, por tanto, ser nosotros mismos sin imposiciones ideológicas de cualquier tipo. Lo contrario sucede con el discurso oficial, el cual se ha caracterizado siempre por ser un discurso técnico, que tiene en su código diferentes formalismos y palabras de difícil comprensión, siendo así un discurso frio que pasa por las manos de muchos, antes de ser expuesto en público, en pocas palabras es un “discurso prestado”.

Con base en lo caracterizado, Hablar mierda es todo un arte que muy pocos dominan, pues es aquí donde realmente se pone en evidencia el conocimiento que nosotros tenemos de nuestra cultura, de nuestra comunidad y las habilidades que poseemos para relacionarnos con otros de nuestro mismo entorno y lograr tener así una “conversa” divertida, entretenida y que al mismo tiempo informe y eduque a los demás.

Buscando ejemplos de discursos famosos y que al mismo tiempo fueran discursos populares, encontré este de Nelson Mandela, el cual me parece reúne todas las condiciones de una auténtica conversa, al modo como le expresa el pedagogo Nicolás Buenaventura.

Nuestro miedo más profundo.

"Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados.

Nuestro miedo más profundo es que somos poderosos más allá de las medidas. 

Es nuestra luz, no nuestra oscuridad, lo que más nos asusta. 

Nos preguntamos a nosotros mismos ¿quién soy yo para ser brillante, magnífico, talentoso y fabuloso? Francamente, ¿quiénes somos para no serlo? 

Tú eres un hijo de Dios. El jugar a ser pequeño no le sirve al mundo. No hay nada de iluminación en el encogerse para que otras personas no se sientan inseguras a tu alrededor. 

Nacimos para manifestar la gloria de Dios que está dentro de nosotros. No está sólo en algunos de nosotros, está en todos. Y mientras le permitimos a nuestra luz brillar, nosotros inconscientemente damos permiso a otros a hacer lo mismo. 

Mientras nos liberemos de nuestros miedos, nuestra presencia automáticamente liberará a otros".

En este discurso Nelson Mandela se dirige a un público popular y quiere que las personas seamos seres especiales, fuertes, que nos “liberemos de nuestros miedos para así liberar a otros”. Así, Mandela toca los corazones, expresa un modo particular de pensar y envía un mensaje de forma clara y concisa con palabras de nuestro diario vivir, formando e informando a todos aquellos que lo escuchan. Además expresa en su discurso el dominio de las competencias del saber, saber hacer y del saber ser que apuntan a las dimensiones del ser humano.

Teniendo en cuenta lo expuesto anteriormente, se puede evidenciar que el discurso popular es el que nos une con las demás personas, a la par que nos identifica culturalmente y nos posibilita ayudar a los demás. En mi caso concreto de estudiante de Comunicación Social-Periodismo de la Corporación Universitaria Minuto de Dios,  es el discurso popular el que le da color no solo a mi comunicación cotidiana sino a mi perfil profesional, a la vez, que me permite construir una comunicación significativa y hermenéutica con aquellas comunidades que en verdad lo necesitan.

En resumen, cualquiera sea la forma en la que se desarrolle el discurso, siempre habrá de procurarse que esté ligado a los elementos de una cultura dada y que la intencionalidad perseguida con el mismo, logre conectarse con el corazón y la mente del público que nos escucha.


Referencia:

BUENAVENTURA, Nicolás. La importancia de hablar mierda. Editorial Magisterio. Bogotá.

sábado, 30 de abril de 2011

Urgencia de contar con más Doctores capacitados en Investigación en los países de Latinoamericanos: El caso de Ecuador


Sábado 30 de abril del 2011 | El Universo
Política

Ecuador debe otorgar miles de doctorados para cumplir con la ley

EFE | Quito
Las universidades ecuatorianas se plantean cómo elevar de forma exponencial los programas de doctorado en los próximos años para cumplir con una nueva ley de educación, al tiempo que tratan de evitar la fuga al extranjero de esos "cerebros".

Una treintena de universidades del país se reunirán en la ciudad de Loja la próxima semana junto con representantes de entidades del extranjero para estudiar la forma de responder a ese desafío.

En Ecuador se otorgaron tan solo 53 doctorados en el 2008, según los últimos datos disponibles en la Red de Indicadores de Ciencia y Tecnología (RICYT), que agrupa a entidades iberoamericanas.

Al mismo tiempo, una ley aprobada en octubre del 2010 obliga a las universidades a que por lo menos el 70 por ciento de sus profesores cuenten con doctorados en el plazo de 10 años, de acuerdo con Roberto Beltrán Zambrano, director ejecutivo del programa Campus de la Organización Universitaria Interamericana (OUI), que organiza el encuentro del 6 de mayo.

Según datos oficiales, en el 2009 había casi 23.200 docentes en las universidades ecuatorianas, pero tan solo entre 200 y 250 tenían el título de doctores, de acuerdo con Beltrán. Eso significa que cumplir con la ley requiere un esfuerzo ingente de formación.

"Tenemos miedo de que la gente salga (a hacer el doctorado en el extranjero) y no regrese, o que se creen programas de doctorado para formar rápido" y de baja calidad, dijo a Efe Beltrán, que es también director general académico de la Universidad Técnica Particular de Loja, en cuya sede será la reunión de la próxima semana.

Según datos de la ONU, 200.000 profesionales ecuatorianos han emigrado a países como España, Chile, Colombia y Estados Unidos, lo que supone una pérdida de talento para el país.

A nivel general, tan solo un 30 % de los estudiantes de doctorado en el exterior regresa a su país de origen, según una publicación de la OUI sobre la fuga de cerebros en América Latina.

Una posible solución, a juicio de Beltrán, es el establecimiento de programas de doctorado compartidos entre entidades extranjeras y las latinoamericanas, de forma que el estudiante mantenga un vínculo más fuerte con la universidad en su país.

Esa opción fomenta además los proyectos de colaboración entre profesores de ambas instituciones y las publicaciones compartidas, explicó.

Para propiciar esos contactos acudirán a la reunión de Loja representantes de universidades españolas, canadienses, brasileñas y mexicanas, además de las ecuatorianas, según los organizadores.

Otra de las fallas de las universidades latinoamericanas, incluidas las ecuatorianas, es el bajo nivel de investigación, en opinión de Beltrán, lo que hace que doctores con inclinaciones para la pesquisa miren al extranjero.

La región dedica tan solo el 0,6 % de su producto interno bruto (PIB) a investigación y la mayoría de esa inversión la hace Brasil. En Ecuador ese porcentaje es menos de la mitad, según la RICYT.

"Las universidades no han visto la investigación como algo importante, se ha priorizado la docencia y los posgrados profesionalizantes", afirmó Beltrán.

El directivo se quejó además de la falta de una política de Estado en Ecuador que incentive la formación de doctorados y dirija la investigación, con ayudas, a temas de interés nacional, y citó como ejemplos minería, petróleo, salud y derechos humanos.

La Secretaría Nacional de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación cuenta con un programa de becas para la adquisición de máster y doctorados enteramente en el extranjero, que obliga al estudiante a retornar a Ecuador durante algunos años.

Además, gestiona el llamado "Programa Prometeo", que ofrece incentivos económicos a doctores ecuatorianos para volver a su país de origen. Hasta ahora tan solo cuatro han aceptado la oferta, según un informe de la Secretaría.