viernes, 14 de enero de 2011

A propósito de los Conectores o de las Conexiones

“Para que la causa encaje con el efecto, las consecuencias 
correspondan a los antecedentes, y para que los diversos 
párrafos de un escrito se articulen de manera variada y 
armoniosa". 
                                                                  Fernando Vásquez Rodríguez
Según María Teresa Serafín, Cómo Redactar un Tema. Editorial Paidós, Barcelona, 1989.

Las diferentes partes de un escrito bien hecho deben estar relacionadas entre sí, con el fin de ayudar al lector a seguir el hilo del discurso. Esta operación puede tener “éxito sólo cuando este hilo conductor de éste, es decir, cuando el texto ha sido bien planificado. En cambio, cuando el escrito le falta una estructura unitaria se hace imposible determinar las conexiones entre las frases. En ese caso, en lugar de esforzarse por resolver un problema mal planteado, es necesario replantear la organización general del escrito.
La conexión lógica que relaciona entre sí a dos proposiciones (o dos párrafos) a veces puede no estar expresada lingüísticamente. Por ejemplo, las dos frases: “Llueve. Tomo el paraguas”, están relacionadas por una situación causa-efecto que no requiere el uso de una conexión. En la mayor parte de los casos la relación entre dos proposiciones debe ser expresada lingüísticamente de diferentes formas:
1. Usando un pronombre que se refiere a un elemento anterior del texto. Por ejemplo “La vida de Garibaldi quien fue muy aventurero. El dedicó todos sus energías a la causa de la libertad”.
2. Repitiendo una palabra clave que se refiere al elemento central del discurso. Por ejemplo: “El libro de Calvino nos presenta… Este libro es importante porque…”
3. Usando una expresión que sintetiza la idea expresada en la frase o párrafo precedente del cual se parte. Por ejemplo: “la acción de los soldados tendía a alcanzar y destruir el puente por el que debía pasar el ejército enemigo durante la retirada.
4. Usando las expresiones de transición: 'además', 'en efecto', 'si bien'
Dos proposiciones o párrafos consecutivos pueden ser relacionados lógicamente en un número limitado de formas que la lingüística ha estudiado y catalogado (Halliday, 1976; Pradl, 1979, Conte, 1977- Dressler, 1974).
Veamos una lista de conexiones lógicas y las expresiones de transición correspondientes:
1. Consecuencia, causa efecto: entonces, por eso, por lo que sigue, entonces resulta que…
2. Ejemplificación: por ejemplo, es decir como…
3. Contraste y concesión: pero, a pesar de, al contrario, en cambio, si bien, por otra parte…
4. Reafirmación o resumen: en otros términos, en breve, en efecto…
5. Relación temporal: en cuanto, a continuación, hasta que, cuando, finalmente, después…
6. Relación espacial: al lado, arriba. Abajo, a la izquierda…
7. Semejanza y enfatización: de la misma manera. Similarmente, del mismo modo…
8. Agregación: y. Además. Después, también, por añadidura…
9. Conclusión: finalmente, para resumir, terminando…
Para escribir un texto con conexiones eficaces y explicitas no es indispensable conocer todas estas posibilidades lógicas haciendo un estudio sistemático de ellas es suficiente adquirir el hábito de preguntarse cuál es la conexión entre la frase o el párrafo sobre el que se está trabajando y el precedente, verificando que esta conexión lógica sea comprensible.
Un error muy común es el uso de una conexión que no corresponde a la relación Lógica presente entre dos partes de un texto. Por ejemplo: ¿Jorge no está bien en la escuela? En la prueba de matemáticas ha tenido un insuficiente”. En este caso se usa una conexión que indica contraste cuando en realidad la relación entre ambas frases es de reafirmación.
Otro defecto típico es el insistente uso de conexiones de agregación usadas para relacionar entre sí frases escritas de golpe, una después de otra, sin una planificación real. Incluso la conexión es mal utilizada con frecuencia, en particular cuando introduce una idea que no es la ejemplificación de la idea precedente. El abuso de estas conexiones produce un texto descuidado, en el que no aparecen ligámenes más 'fuertes' entre las ideas (como la consecuencia o el contraste).
Se verifica otro error en el uso de las conexiones cuando el estudiante usa terminar el desarrollo de una secuencia de ideas, y luego introduce una idea, que Lógicamente está relacionada con la anterior.
Un error recurrente es la completa falta de conexiones típica de textos producidos sin planificación o con poca concentración. Se observa que la ausencia de -conexiones también es un error común en muchos estudiantes cuando comienzan a utilizar un esbozo. El uso de ¡esbozo hace que el estudiante se concentre en el desarrollo de ideas separadas, descuidando su conexión. Este problema no debe desanimar en cuanto al uso sistemático del esbozo, ya que puede ser resuelto normalmente con la práctica. Con ejercicios apropiados se puede llamar la atención del estudiante sobre las conexiones.
En muchos casos el trabajo de revisión puede aclarar la relación justa entre partes del texto y llevar a la corrección de las conexiones.
A
A continuación…
A diferencia de…
A esas digresiones me ha conducido el,…
A este propósito…
A mi modo de ver …
A partir de…
A pesar de (que)…
A primera vista…
¿A qué seguir? Los…
A veces, en cambio, hay…
Acaece, no obstante, que…
Acéptese o no…
Acerca de…
Aclaro todo esto porque…
Acudimos a este ejemplo para…
Además, la…
Admitamos que…
Admito que aquí mi tema recuerda…
Adviértase, pues,…
Adviértase que, a pesar de todo,…
Afirmaré ahora que…
Ahora bien: los…
Ahora veamos…
Al afirmar que…
Al contrario…
Al lado de ello…
Al llegar aquí…
Al llegar a este punto…
Al margen de…
Al mismo tiempo…
Al respecto conviene decir que…
Algo más hay que añadir…
Alrededor de…
Análogamente, cabe preguntarse sí…
Anotaré que…
Ante todo, rectifiquemos la idea sabida de que…
Antes de continuar insistamos en…
Añádase a este una…
Aquí conviene detenerse un momento a fin de…
Aquí he de referirme también a…
Aquí nos preguntamos cómo…
Aquí vale la pena hacer una pequeña digresión sobre…
Así empezamos a cercar, pues, el…
Así y todo…
Atengámonos ahora a…
Aún así…
Avanzando en el tiempo, encontramos…
B
Basándose en…
Bien, pareciera por todo lo anterior que…
Bien sé que…
C
Cabe concluir que…
Cabe entonces preguntarse…
Cabe señalar… Cierto es que…
Claro que esto no lo explica todo…
Comencemos con… Comencemos por evocar…
Comenzaré dando algún ejemplo…
Como…
Como breve conclusión, creo que…
Como dijimos al principio…
Como es natural…
Como es sabido…
Como quiera, las explicaciones…
Como quiera que sea, la…
Como se indicó…
Como se ve, los…
Como si fuera poco…
Como última palabra deseo…
Como ya lo hice notar,…
Comprenda. No es que…
Comprendemos que…
Con este ejemplo he querido…
Con esto en mente…
Con esto hemos cumplido una…
Con esto no quiero decir que…
Con lo que llevo dicho hasta aquí, me parece…
Con respecto al primer punto… Con sano criterio…
Con todo…
Con todo y lo anterior…
Concibo, pues,…
Concluyamos, entonces, que…
Continuaremos la exploración de…
Contrapongamos a… Conviene distinguir…
Conviene, sin embargo, advertir que…
Corresponde preguntarse sí…
Creemos haber dicho lo suficiente para (sobre)…
Creo haber mostrado que…
Creo indiscutible la afirmación de que…
Creo que aquí se ve bastante bien cómo..
Creo que con estas indicaciones…
Creo que llegamos al núcleo de…
Cuando…
Cuando dije que…
Cuando se dice que…
D
Dado que…
De acuerdo con…
De aquí, que…
De cualquier modo,…
De entonces acá…
De estas circunstancias nace el hecho de que…
De esta manera…
De esta suerte es como…
De estas y otras páginas resulta que…
De igual modo…
De la misma manera…
De lo anterior…
De lo que llevo dicho…
De manera que…
De modo que el problema no es…
De otro lado…
De pronto…
De todos modos, cuando…
Debe quedar bastante claro que…
Debemos comprender…
Debo agregar que…
Dejando aparte, por un momento, al menos…
Dejando de lado…
Dejemos eso. La…
Del mismo modo…
Dentro de este contexto…
Dentro de este marco ha de considerarse la…
Desde entonces, este… Desde este ángulo…
Desde luego…
Deseo, en este contexto, -subrayar…
Después… Después de todo, los…
Dicho de un modo un tanto…
Difícil, cierto. Pero no tanto si…
Digamos que son diversos…
Dije, al comienzo de este artículo (ensayo, comentario)…
Diremos otro tanto respecto a…
E
Echemos una mirada en rededor…
El ejemplo más significativo de…
El haberme detenido a…
El tema que aquí nos interesa…
El trazar aquí los…
Empezaré por considerar…
En cambio…
En cierto sentido…
En concreto…
En contraste con…
En cuanto a…
En definitiva…
En efecto…
En el curso de esta búsqueda…
En el ejemplo dado…
En esta sección esbozo…
En este orden de…
En este punto de mis meditaciones…
En este punto, la discusión se…
En las anteriores palabras, advirtamos…
En lo que toca a…
En mi opinión…
En otros términos…
En pocas (otras) palabras (términos)…
En realidad…
En relación con…
En resumen…
En resumidas cuentas…
En sentido contrario…
En suma…
En todo caso…
En una palabra…
En últimas…
Entendemos por…
Entiéndase bien. Yo no…
Entonces,…
Entonces resulta que…
Entre tanto, podemos…
Es así como…
Es decir…
Es el caso que, por ejemplo,…
Es fácil comprender por qué…
Es interesante examinar el problema también desde…
Es más…
Es natural que…
Es necesario recalcar que…
Es oportuno ahora…
Es por ello que…
Es prudente advertir que…
Es sabido, por ejemplo, que…
Es significativa la importancia que tiene…
Es significativo que…
Es sintomático que…
Es verdad. Él…
Esa iniciativa…
Eso es, pues,…
Estábamos diciendo lo que…
Esta descripción será incompleta si…
Esta línea de argumentación podría…
Esta revisión, tan somera como inevitablemente personal…
Estas consideraciones fundamentan mi propuesta de…
Este argumento corresponde -muy bien a lo que…
Este es, por decir así, el…
Este motivo puede entenderse también como…
Este punto se puede destacar observando…
Esto es absolutamente cierto. Sí…
Esto es, pues, lo que…
Esto nos lleva a…
Esto quiere decir que…
Exactamente…
Examinemos brevemente…
Examinemos minuciosamente este problema. En…
F
Finalmente…
H
Habría que decir también…
Ha llegado el momento de…
Hasta ahora…
Hasta aquí lo…
Hasta donde yo sé, nadie ha…
Hay, como se ve, elementos…
Hay en el fondo un…
Hay más: las…
Hay otro aspecto, entre tantos, del que…
Hay otro aspecto que…
Hay que advertir que…
Hay que reconocer…
Hay que repetirlo: los…
Hay, sin embargo, algunos…
He aquí, a mi juicio…
He aquí en pocas palabras, cómo He aquí más o menos como pensaba…
He citado ya… He hablado de…
He hallado… He intentado probar que..
He llegado al término de…
He traído a colación…
Hemos llegado para el final…
Hemos dicho que…
Hemos discutido hasta ahora el…
Hemos examinado hasta aquí…
Hemos visto que…
Henos aquí, no obstante, apenas…
Hubiera podido escoger…
J
Justo es decir que…
L
La idea es que…
La respuesta es fácil…
La tesis que ahora voy a exponer es…
La verdad es que…
Lo cierto es que…
Lo curioso es que…
Lo que acontece es que…
Lo que importa observar es que…
Lo que me interesa ahora es…
Lo que nos interesa aquí no es tanto…
Lo que nos lleva a decir que…
Lo que quiere decir que…
LL
Llegado a este punto Llegamos aquí a…
Llegamos, pues, a…
Mas no se trata tan sólo de…
Más tarde, en efecto…
Me doy cuenta de que…
Me explicaré. Los…
Me gustaría dejar claro que…
Me parece que…
Me refiero, por supuesto, a…
Mi propósito es (era)…
Mirándolo así…
Muy al contrario de lo que pasa en (con)…
N
Nada, pues, más expresivo que…
Naturalmente que…
No cabe duda de que…
No continuaré exponiendo…
No digamos, pues, que…
No diré que…
No en vano me he detenido en…
No es de olvidar que…
No es difícil descubrir que…
No es eso todo…
No es extraño, pues, que…
No es fantasía afirmar que…
No es fortuito que…
No es preciso…
No es una casualidad el hecho de que…
No está probado que…
No estamos lejos de ver cómo el…
No gastamos muchas palabras en…
No hay que apresurarse a…
No hay que apresurarse, con todo, a…
No: la realidad es…
No parecería necesario…
No pongo más que un ejemplo: la…
No puede menos que…
No quisiera que estas afirmaciones parecieran…
No se lo tome, sin embargo, por…
No se trata, a mi juicio, de…
No se trata, pues, de…
No teniendo, pues, la urgencia de…
No voy a repetir aquí…
Notemos, entonces, cuán…
O
Observemos cómo…
Oigo ya venir una objeción…
O sea, los…
Otra cosa que se dice ahora con frecuencia es que…
Otro ejemplo de lo que…
P
Paralelamente a…
Para algunos…
Para empezar…
Para ilustrar mejor…
Para los fines de nuestro argumento..
Para mejor entender Para poner a prueba Para precisar cómo…
Para quienes sostienen que…
Para simplificar podríamos decir que…
Parece perfectamente claro que…
Parece, sin embargo, como si…
Partiendo de…
Pasemos a…
Penetrémonos, ante todo, de que..
Pero…
Pero antes de…
Pero antes de seguir adelante consideremos…
Pero conviene precisar los…
Pero dejando de lado la…
Pero el caso es que…
Pero hay más: la…
Pero hay otra definición…
Pero no nos perdamos en consideraciones…
Pero no se juzgue, por eso, que…
Pero recapitulemos: ¿Es… Pero quizá la respuesta que realmente corresponde a…
Pero si se consideran cuidadosamente…
Pero, sobre todo, pienso en…
Pero tal vez debamos pasar primero revista a…
Pero todo esto, más que…
Pero volvamos a nuestro asunto. El… Pienso, por eso, que…
Podemos decir que…
Podemos distinguir…
Podemos interrumpir aquí esta…
Podemos observar como…
Podemos preguntarnos si…
Pongamos otro ejemplo…
Por añadidura…
Por consiguiente…
Por ejemplo…
Por el contrario…
Por ende… Por eso…
Por eso, cabalmente, es…
Por eso, para mí,…
Por eso señalé que…
Por esta razón (vía)…
Por esto puede decirse que…
Por lo expuesto al inicio de…
Por lo general…
Por lo pronto…
Por lo que sigue…
Por mi (su) parte…
Por otra parte…
Por simplicidad, podemos supones que…
Por supuesto que…
Por todo esto creo que…
Por último…
Porque…
Porque, en teoría, la…
Porque no se trata de…
Precisa advertir que…
Precisamente por (porque)…
Presuponemos -decisivamente- que…
Procedo ahora a la…
Prosiguiendo con el tema…
Pudiera creerse que…
Puede afirmarse (pensarse) que…
Puedo, por lo tanto, definir también…
Pues bien: los…
Pues lo mejor es que…
S
Se comprende que…
Se deduce (infiere) que…
Se diría, pues, que…
Se enfrenta, pues, con…
Se ha dicho (pretendido) que…
Se me figura, así de momento, que…
Sé que mi planteamiento es…
Se trata, desde luego, de…
Sea, a modo de ejemplo. Sea cierta o no esta…
Sea como (lo que) fuere…
Sea otro caso (ejemplo). Un…
Seguramente que…
Señalemos en pocas palabras…
Sería prudente…
Si bien…
Sí echamos un vistazo sobre…
Si llamamos…
Si pensamos que este…
Si quisiera escoger un símbolo propicio para…
Si se comprende que…
Se deduce (infiere) que…
Se diría, pues, que…
Se enfrenta, pues, con…
Se ha dicho (pretendido) que…
Se me figura, así de momento, que…
Sé que mi planteamiento es…
Se trata, desde luego, de…
Sea, a modo de ejemplo…
Sea cierta o no esta…
Sea como (lo que) fuere…
Sea otro caso (ejemplo). Un…
Sería prudente…
Si bien…
Sí echamos un vistazo sobre…
Si llamamos…
Si pensamos que este…
Si quisiera tal vez que…
Sostengo que…
Soy de los que creen…
Subyace en todos estos detalles…
Suele decirse que…
Supongamos ahora…
T
Tal es, por lo demás…
Tal vez quepa hacer algunos comentarios. La…
Tales son algunos de los…
Tales son, en síntesis (en general), los…
También es de comparar… También es cierto…
Tampoco nos corresponde exponer… Tan pronto como…
Tenemos, en consecuencia, que.. .
Tenemos, pues, en grado…
Terminaré diciendo que…
Tiempo hubo en que…
Todavía más: los…
Todo esto parece confirmar la…
Todo lo dicho hasta ahora explica por qué…
Todos reconocemos, en cambio, que…
Tomemos como punto de partida (ejemplo) la…
Torno a decirlo, esto…
Tras esta digresión, abordemos…
Tratemos de…
U
Un corolario más…
Un poco de historia…
Una aclaración sobre…
Una última observación…
Una vez hecha esta precisión…
V
Valga la verdad: el…
Vamos a intentar concluir pensando…
Vamos a recordar, una vez más,…
Vamos a ver rápidamente por qué…
Veamos cuál es el contexto de Veamos. El…
Veamos un, ejemplo muy sencillo Veamos lo que significa…
Volvamos a…
Volvamos a examinar…
Volvamos a intentar ahora…
Volvamos a nuestro asunto: ese…
Volvamos ahora la mirada hacia…
Volvamos al comienzo: el…
Volviendo ahora a…
Voy a referirme brevemente a…
Vuelvo a decirlo: la…
Y
Y además: el…
Y ahora debemos abandonar…
Y así…
Y como siempre,…
Y esto nos conduce (lleva)…
Y llegamos a otro punto…
Y más frecuentemente todavía es…
Y no es mera coincidencia que…
Y no podría ser de otro modo, si…
Y ocurre, indefectiblemente, porque…
Y por eso, la…
Y, sin embargo,…
Y estamos, sin lugar a dudas en…
Ya hemos hablado de…
Ya hemos, pues, descubierto…
Ya hemos visto cómo (que)…
Ya indiqué que…
Ya lo veis: las…
Ya se sabe que…
Yo creo, en realidad, que…
Yo estimo que, para…
Yo no quería decir que…

Ejercicios de Autoevaluación de la Comprensión Lectora



Un lector competente debe ser capaz de construir el significado de un texto a partir de sus conocimientos previos y la información que éste le aporta. Comprender un texto supone una serie de procesos que permiten construir el sentido de lo que se está leyendo. Dichos procesos se llevan a cabo desde distintos niveles. El léxico y el sintáctico permiten descodificar las palabras y estructuras de las oraciones. El semántico comprueba la coherencia. Por último, el nivel referencial pone lo leído en relación con lo conocido.

Por Nuria Carriedo Profesora titular
   Departamento Psicología evolutiva
 UNED
La comprensión lectora es el resultado de la interacción entre el lector y el texto fruto de la cual el lector va construyendo el significado del texto a partir tanto de sus conocimientos previos como de la información concreta que el texto le proporciona. Durante este proceso, el lector va elaborando una serie de representaciones del contenido del texto que van actualizándose a medida que se avanza en la lectura –y por lo tanto son cambiantes–, al tiempo que van haciéndose progresivamente más complejas hasta desembocar, cuando la comprensión es completa, en la elaboración de un modelo mental de la situación global que el texto evoca.

Llegar a este tipo de representación no es fácil. Depende tanto de las características del lector como de la dificultad del texto y, muy especialmente, de cómo el lector vaya subsanando las dificultades que encuentre en los distintos niveles de comprensión que el texto exige. Pero para subsanar las dificultades primero hay que detectarlas. Por ello, es especialmente importante que el lector vaya autoevaluando su comprensión a medida que lee para poder adoptar estrategias adecuadas que le permitan enfrentarse a los diferentes problemas de comprensión que se le pueden presentar. Es decir, es necesario dotar al lector de estrategias para la supervisión y el control de su propio proceso de comprensión1.

Sin embargo, no todas las dificultades tienen la misma naturaleza ni tampoco exigen las mismas soluciones. No es lo mismo el problema de comprensión que puede suscitar el no comprender una palabra, que el que plantea no saber establecer niveles de importancia entre las ideas del texto. Por lo tanto, las estrategias para solucionarlos tampoco pueden ser las mismas. Por ello, para que un lector pueda autoevaluarse, para que sea capaz de supervisar y regular su propio proceso de comprensión, es preciso que posea al menos una idea general de en qué consiste este proceso para poder detectar la naturaleza de las dificultades y adoptar las estrategias adecuadas para subsanarlas.
Veamos, pues, brevemente a partir de un texto concreto en qué consiste este proceso, tomando como referencia el siguiente texto2:

«La población del mundo no se distribuye por igual. Muchas zonas no tienen casi habitantes, están vacías de población: por ejemplo, los desiertos cálidos, como el desierto del Sahara, y los desiertos helados, como los polos. Por el contrario, otros lugares de la Tierra están densamente poblados. En ellos hay mucha gente en territorios pequeños: por ejemplo, en la India, China y Japón, vive casi la mitad de la población del mundo; y en Europa y Estados Unidos hay también una gran población.»
Lo primero que tiene que conocer el lector es que comprender un texto no es una cuestión de todo o nada, sino que es un proceso que requiere ir construyendo progresivamente el significado a diferentes niveles: palabra (procesamiento léxico), frase (procesamiento sintáctico y semántico) y texto (procesamiento semántico). Además, debe ser capaz de relacionar el contenido del texto con sus conocimientos previos (procesamiento referencial). En el siguiente cuadro pueden verse esquemáticamente los procesos implicados, su contribución a la comprensión y las posibles dificultades que pueden producirse en cada uno de los niveles.


Procesos implicadosContribución a la comprensiónPosibles dificultades
Procesamiento léxicoCodificación de los patrones ortográficos de las palabras
Reconocimiento de las palabras
Permite el acceso al significado de las palabrasNo se entiende
el significado
de las palabras
Procesamiento sintácticoIdentificación de las relaciones estructurales de las palabrasPosibilita la transformación de cadenas de palabras en una representación semánticaNo se entiende
lo que quiere decir la frase
Procesamiento semánticoConstrucción de la microestructura o base textual
Construcción de la macroestructura
Construcción del significado del texto a través del establecimiento de la coherencia local y globalNo se entiende cómo se relacionan las ideas o frases del texto en sí.
Se tiene dificultad para establecer distintos niveles de importancia entre las ideas del texto.
Procesamiento referencialElaboración de un modelo de la situación o modelo mental que el texto evocaConexión entre la información del texto y los conocimientos previos del lector: APRENDIZAJENo se logra conectar la información
que aparece en el texto con los conocimientos del lector.
Dificultades para aplicar la información del texto a la solución de problemas concretos.

Comencemos con el procesamiento léxico. Para realizarlo, el lector debe ser capaz de decodificar los caracteres ortográficos y acceder al significado de las palabras. La rapidez con la que se decodifican las palabras, así como el número de palabras cuyo significado se desconoce, es un primer nivel que condiciona la comprensión a otros niveles. Un adecuado procesamiento léxico implica que los lectores conozcan el significado de los términos utilizados, pero también de conceptos abstractos que pueden resultar claves para comprender el texto.

Cuando se desconoce el significado de algunos términos, el lector debe darse cuenta de que eso puede ser una posible fuente de dificultades para comprender el texto (en nuestro texto, eso podría ocurrir si se desconoce, por ejemplo, el significado de «densidad»). Pero, además, debe conocer que puede utilizar distinto tipo de estrategias para buscar y/o inferir su significado. Sin embargo, no todas las estrategias son igualmente apropiadas sino que varían dependiendo del problema de comprensión de que se trate y del momento de la lectura en que se detecte. El proceso de autoevaluación requiere no sólo darse cuenta de que puede producirse un fallo de comprensión sino también de las estrategias que pueden resultar más adecuadas para remediarlo. Veámoslo en el siguiente cuadro.

Evaluación de la dificultad Estrategias a adoptar en función de la evaluación
(en orden de preferencia)3
La palabra o el concepto no es relevante para comprender el significado global del texto.Ignorar la palabra en cuestión y seguir leyendo.
La palabra o el concepto es relevante para comprender el significado del texto.
  1. Primero, tratar de utilizar estrategias que no interrumpan el curso de la lectura.
  2. Buscar indicios en el contexto del texto que permitan derivar el significado de las palabra, como definiciones directas, aposiciones, o claves de distinta naturaleza (de equivalencia, temporales, espaciales, valorativas, descriptivas, causales o de pertenencia) que permitan inferir su significado.
  3. Utilizar estrategias para derivar el significado de las palabras a partir del contexto interno de las mismas, por ejemplo, eliminado o añadiendo prefijos o sufijos.
  4. Sólo en el caso de que no se pueda hacer lo especificado en el punto 1, se puede consultar una fuente externa: buscar en el diccionario, preguntar a un compañero, preguntar a la profesora, pero siempre es preferible hacerlo antes de empezar a leer o después de la lectura, no durante la misma.


El reconocimiento de las palabras y el acceso a su significado producto del procesamiento léxico son condiciones necesarias para la comprensión del texto, pero no suficientes. El lector necesita no sólo conocer el significado de las palabras individuales sino también cómo éstas se agrupan para transmitir un mensaje. Esto se logra mediante el procesamiento sintáctico, el cual permite identificar el tipo de palabras y estructuras que componen una oración (verbo) y las relaciones jerárquicas entre los distintos constituyentes de la oración (coordinación, subordinación, etc.). Por ejemplo, para comprender la frase «La población del mundo no se distribuye por igual», el lector tiene que llegar a asignar el papel de sujeto a la población del mundo y el de predicado a no se distribuye por igual; ha de darse cuenta de que el núcleo del sujeto es población y que el verbo es se distribuye, etc.

Esto no significa que para comprender un texto sea necesario hacer un análisis sintáctico completo de la oración, pero sí un análisis suficiente como para poder establecer relaciones entre las palabras y los constituyentes que componen la frase. En este sentido, se ha observado que, si bien se puede comprender el texto cuando el análisis sintáctico no se realiza adecuadamente, si esto ocurre la comprensión global del mismo se ve deteriorada. Por lo tanto, cuando el lector se da cuenta de que no comprende una frase puede hacerse un conjunto de preguntas que le sirvan para autoevaluar si la dificultad tiene que ver con el procesamiento sintáctico. A modo de guía pueden considerarse las preguntas que aparecen en el siguiente cuadro.

EVALUACIÓN DE LA DIFICULTADPOSIBLES ESTRATEGIAS
No entiendo lo que significa una frase.

  1. ¿Sé identificar los principales constituyentes de la frase, como el sujeto y el predicado?
  2. ¿El significado de palabras importantes de la oración, como el verbo o el sujeto, me ayudan a establecer su significado?
  3. ¿El orden de las palabras me proporciona algún indicio sobre el significado de la frase? Si varío el orden de las palabras en la frase, ¿cambia su significado?
  4. ¿Utilizo las palabras funcionales (preposiciones, conjunciones, artículos, etc.) para determinar cuándo empieza un nuevo constituyente sintáctico?
  5. ¿Utilizo la clase de palabra –nombre, adverbio, verbo, etc. – para determinar cuál es su función en la frase?
  6. ¿Los signos de puntuación me ayudan a comprender la relación entre las distintas partes de la oración?
  7. ¿Utilizo las conectivas para determinar las relaciones de coordinación/subordinación entre los distintos componentes de la frase?


Aunque el análisis sintáctico es un paso más hacia la comprensión del texto, es necesario, además, realizar un procesamiento semántico del mismo para extraer su significado global. Para ello, es preciso que los lectores integren la información del texto en un todo coherente. Esto requiere construir la coherencia textual a dos niveles distintos:

  • Coherencia local: establecimiento de relaciones semánticas tanto dentro de cada frase como entre una frase y las frases adyacentes.

  1. Respecto a cada frase, consiste en la asignación de roles semánticos a los distintos constituyentes de la frase. Esto es, se trata de determinar el significado de la frase en términos de quién hace la acción (agente), quién la recibe (receptor), hacia qué o quién se dirige la acción (objeto), cuál es la meta de la acción etc.
  2. Entre una frase y las frases adyacentes: en este caso, el lector tiene que tomar conciencia de cómo las frases del texto se relacionan entre sí. Cuando un texto es coherente, sus ideas se relacionan mediante la repetición de argumentos. Si el lector se da cuenta de esto, podrá relacionar unas ideas con otras, y en su defecto, realizar inferencias que –desde su conocimiento previo– le permitan rellenar o completar las lagunas que puede presentar el texto.
En el siguiente cuadro se presenta un ejemplo de cómo se repiten los argumentos (resaltados en naranja) que hacen referencia a un mismo campo semántico, a través de las distintas ideas del texto dela población.

P1. La población del mundo no se distribuye por igual.

P2. Muchas zonas no tienen casi habitantes.
P3. están vacías de población
P4. (ej. zonas despobladas) por ejemplo, los desiertos cálidos
P5. (ej. zonas despobladas), desiertos helados
P6. (ej. desierto cálido) como el desierto del Sahara,
P7. y
P8. (ej. zonas despobladas) los polos.
Por lo tanto, para evaluar si un texto es coherente a este nivel, el lector debería hacerse la siguiente pregunta con la consiguiente toma de decisiones

¿Existe repetición de argumentos, es decir, solapamiento entre las proposiciones o ideas?SiEl texto es coherente
NoEs necesario realizar inferencias para completar las huecos. Éstas se añaden, como otras proposiciones, o ideas a la base del texto



El resultado de este proceso es un listado de ideas (base textual o microestructura) conectadas entre sí mediante la repetición de argumentos o la correferencialidad, la cual es producto tanto de las ideas originales del texto como de las inferencias que haya ido realizando el lector.



  • Coherencia global: ordenación de los referentes del discurso en torno a una idea global que aglutina el significado del resto de las ideas del texto. En este caso se trata de construir una representación del significado del texto –denominada macroestructura– que organice las ideas de forma jerárquica en torno al tema o la idea principal. En nuestro ejemplo, podría ser una representación jerárquica como ésta:
Como se ve, la representación jerárquica (macroestructura) está formada por un conjunto de proposiciones o ideas organizadas jerárquicamente en niveles de importancia que sólo hace referencia a los puntos centrales del texto. Se construye mediante la aplicación de una serie de reglas a la base proposicional del texto (o microestructura) que permiten suprimir la información redundante (supresión); seleccionar las ideas que son más importantes (selección); sustituir ideas que comparten un significado común por otra de carácter más general que las engloba (generalización); o reemplazar un conjunto de ideas por sus consecuencias (construcción-integración).

La aplicación de estas reglas permite ir reduciendo la información textual a sus elementos o ideas más importantes. Son de carácter recursivo; es decir, se aplican una y otra vez sobre la base del texto o sobre macroproposiciones (ideas de un nivel jerárquico superior) hasta derivar una idea principal de alto nivel, que en nuestro ejemplo es: «La población del mundo no se distribuye por igual».

Como estamos viendo, la construcción de la macroestructura permite identificar la información más importante del texto. En su proceso de construcción influyen muchos factores, entre los que cabe destacar los siguientes: 

  • Utilización de señalizadores de la importancia de las frases: títulos, subtítulos y encabezamientos, posición de la frase temática o idea principal al principio del texto, resúmenes, organizadores previos, cuestiones o recordatorios. Estos señalizadores pueden utilizarse para identificar rápidamente la idea principal del texto.
  • Utilización de las distintas estructuras de texto. Las estructuras de texto son esquemas de tipos de textos convencionales que especifican cómo se organizan las ideas en los textos. Su conocimiento facilita la generación, recuerdo y reproducción de la información más importante (macroestructura).
Tipos de estructuras textuales: 
Textos narrativos:

Personajes, situación, problema, acción y desenlace  

Personajes expositivos:

Generalización la idea principal está normalmente explícita al principio del texto. Suele aparecer en forma de definición. El resto de las ideas son ejemplificaciones o especificaciones de la misma. 

Descripción/Enumeración: aparecen en el texto los distintos hechos o características de los objetos, bien numerados de forma específica o sin numerar. 
Clasificación:  se describen conjuntos de elementos o personas agrupados en categorías, al tiempo que se proporciona un sistema de clasificación para ser utilizado con posterioridad. 
Comparación-contraste: se muestran las relaciones de semejanza/diferencia entre objetos o conjuntos de objetos.
Causa-efecto: se describen una causa o conjunto de causas y sus posibles consecuencias.
Problema-solución: se describe algún tipo de problema junto con una solución o soluciones que se ha dado al mismo.
Secuencia: se describen una serie de hechos sucesivos o los pasos que se dan en un proceso.
Argumentación: en estos textos el autor trata de convencer al lector de una determinada conclusión o tesis, aduciendo razones para ello.
La estructura del texto es importante porque permite saber cuál es la idea principal del texto. Para determinarla, el lector primero tiene que preguntarse de qué trata el texto. En nuestro ejemplo, esta pregunta se respondería con la población porque es la palabra que más se repite en la base del texto (microestructura). Pero además, ha de preguntarse lo que el autor del texto dice sobre el tema. Para saberlo, el lector puede utilizar diversas estrategias:




  1. Utilizar el conocimiento sobre las estructuras textuales y de cómo la forma en que el autor organiza la información en el texto determina lo que considera más importante. Una buena estrategia para identificar la idea principal es preguntarse sobre el tema y sobre lo más importante que el autor dice sobre el mismo, lo cual normalmente está señalizado por la estructura textual (una definición en el caso de los textos de generalización, el conjunto de semejanzas y diferencias en el caso de los de comparación/contraste, la secuencia completa de pasos en el caso de los de secuencia, etc.). 

    Idea principal = tema + lo que se dice sobre el tema (señalizado por la estructura textual)

    En nuestro ejemplo, el lector ha de darse cuenta de que está ante un texto de comparación-contraste en el que el hace una afirmación que implica un contraste («la población del mundo no se distribuye por igual») que sirve para diferenciar dos grandes zonas: pobladas y despobladas. La idea principal, pues, corresponde a la comparación principal junto con las dos zonas diferenciadas que establece el autor. 
  2. Consultar la representación jerárquica de las ideas del texto (macroestructura) lo que le permitirá identificar cuál es la idea de más alto nivel o idea principal: «La población del mundo no se distribuye por igual, hay zonas muy pobladas y zonas muy despobladas».
En los libros de texto, normalmente la idea principal está marcada por la estructura textual porque el autor ya organiza las ideas con la intención de señalizar lo que considera más importante. Sin embargo, a veces la relevancia textual también viene marcada por factores contextuales, como son las metas o esquemas de conocimiento del lector, los cuales pueden llevar a seleccionar como importante una información u otra dependiendo del propósito con el que se lea.

Sin embargo, no podemos decir que el proceso de comprensión es completo si el lector no puede relacionar el contenido que aparece en el texto con sus conocimientos previos (procesamiento referencial); es decir, si no llega a construir una representación de la situación que el texto evoca, para lo cual tiene que ir activando su conocimiento sobre el tema no sólo antes de la lectura, sino durante todo el transcurso de la misma.

En nuestro ejemplo, la representación referencial sería parecida a lo que se muestra en el gráfico donde el lector podría ir situando las zonas más o menos pobladas.

La autoevaluación de la comprensión desde el punto de vista semántico requiere ir preguntándose por la coherencia local y global en un proceso similar al que hemos seguido en la exposición, que resumimos en la siguiente tabla.

EVALUACIÓN DE LA DIFICULTAD POSIBLES ESTRATEGIAS
No entiendo lo que significa una frase.
  1. ¿He podido identificar el agente, el receptor, el objeto o la meta de la acción?
  2. ¿Esta identificación me ha permitido establecer relaciones de significado entre las distintas palabras de la frase?
No entiendo cómo se relacionan las frases entre sí.

  1. ¿He buscado palabras o conceptos que se repitan a lo largo de un párrafo?
  2. ¿He realizado inferencias a partir de mi conocimiento previo para completar las lagunas del texto?
No soy capaz de identificar cuál es la información más importante del texto.
  1. ¿He suprimido información redundante?
  2. Cuando se presentan especificaciones o ejemplificaciones, ¿he buscado el concepto más general que las puede englobar?
  3. ¿He inferido consecuencias a partir de la información que se proporciona en el texto?
  4. ¿Me he preguntado de qué trata el texto para identificar el tema?
  5. ¿He identificado señalizadores como el título, subtítulos, marcadores estructurales, etc. para tratar de identificar la estructura textual?
  6. ¿He identificado el tipo de organización de las ideas que hace el autor para ayudar a identificar lo que considera importante?
  7. ¿He realizado una representación jerárquica de las ideas del texto?
  8. ¿He «consultado» la representación jerárquica para ver cuáles son las ideas más generales que engloban a todas las demás?
No soy capaz de relacionar el contenido del texto con mi conocimiento previo o de aplicarlo a la solución de problemas concretos.

  1. ¿He activado lo que sé del tema antes de empezar a leer y durante la lectura?
  2. ¿He intentado integrar lo que yo sé del tema del texto con lo que me dice el autor?
  3. ¿Conozco lo suficiente del tema como para poder integrar la nueva información que me proporciona el texto?
  4. ¿Puedo buscar nueva información que me permita integrar lo que me dice el texto?



Notas
  1. Véase a este respecto el capítulo de MateosSubir
  2. Somos conscientes de que este texto es demasiado sencillo para alumnos de Bachillerato. Sin embargo, lo hemos elegido siguiendo criterios de simplicidad de cara a la exposición. Todo lo ejemplificado para este texto concreto puede aplicarse a cualquier tipo de texto expositivoSubir
  3. Téngase en cuenta que en aras a construir la coherencia global del texto siempre que sea posible es preferible utilizar estrategias que no supongan dejar de leer para luego continuar con la lectura, como sucede en el caso de que se utilice una fuente externaSubir



Bibliografía


Cómo enseñar a comprender un texto
Carriedo, N. y Alonso Tapia, J.
Cuadernos del ICE, 10. UAM. Madrid. 1994



Psicología de la Lectura
Cuetos, F.
Escuela Española. Madrid. 1996



Comprensión y redacción de textos
Sánchez, E.
Edebé. Barcelona. 1998