lunes, 23 de mayo de 2011

“10 estrategias de manipulación" mediática para controlar e imponer el poder a las masas


El padre de la Psicolingüística Noam Chomsky

El lingüista Noam Chomsky elaboró la lista de las “10 Estrategias de Manipulación” que se utilizan, a través de los medios, para arrearnos:

1. La estrategia de la distracción

El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. “Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar (ver "Armas silenciosas para guerras tranquilas")

"El terror se basa en la incomunicación y el aislamiento " (Rodolfo Walsh).

2. Crear problemas y después ofrecer soluciones

Este método también es llamado “problema-reacción-solución”. Se crea un problema, una “situación” prevista para causar cierta reacción en el público, a fin de que éste sea el mandante de las medidas que se desea hacer aceptar. Por ejemplo: Dejar que se desenvuelva o se intensifique la violencia urbana (Delincuencia), u organizar atentados sangrientos, a fin de que el público sea el demandante de, estrictas, políticas y leyes de seguridad en perjuicio de su propia libertad. O también: crear una crisis económica para hacer aceptar como un mal necesario el retroceso de los derechos sociales, privatizaciones y el desmantelamiento de los servicios públicos.

3. La estrategia de la gradualidad

Para hacer que se acepte una medida inaceptable, basta aplicarla gradualmente, a cuentagotas, por años consecutivos (Como se viene haciendo con ciertas privatizaciones). Es de esa manera que condiciones socioeconómicas radicalmente nuevas (neoliberalismo) fueron impuestas durante las décadas de 1980 y 1990: Estado de bienestar mínimo, privatizaciones, precariedad, flexibilidad, desempleo en masa, salarios que ya no aseguran ingresos decentes, tantos cambios que hubieran provocado una revolución si se hubiesen aplicado de una sola vez.

4. La estrategia de diferir

Otra manera de hacer aceptar una decisión impopular es la de presentarla como “dolorosa, pero necesaria” (Como la actual reforma a la edad de las pensiones del Gobierno y la oposición española), obteniendo la aceptación pública, en el momento, para una aplicación futura. Es más fácil aceptar un sacrificio futuro que un sacrificio inmediato. Primero, porque el esfuerzo no es empleado inmediatamente. Luego, porque el público, la masa, tiene siempre la tendencia a esperar ingenuamente que “después de esto todo irá a mejor y el sacrificio podrá ser evitado”. Esto da más tiempo al público para acostumbrarse a la idea del cambio y de aceptarla con resignación cuando llegue el momento.

5. Dirigirse al público como criaturas de poca edad o enfermos mentales

La mayoría de la publicidad televisiva dirigida al gran público utiliza discurso, argumentos, personajes y una entonación particularmente infantil, muchas veces próximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o un deficiente mental. Cuanto más grande sea el engaño al espectador, más se tiende a adoptar un tono infantil. ¿Por qué? “Si uno se dirige a una persona como si ella tuviese la edad de 12 años o menos, entonces, en razón de la sugestionabilidad, ella tenderá a una respuesta o reacción también desprovista de un sentido crítico como la de una persona de 12 años o menos años de edad" (ver “Armas silenciosas para guerras tranquilas”).

6. Utilizar el aspecto emocional más que el reflexivo

Hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar Shock, una suerte de corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido crítico de los individuos. (Ejemplo mostrar una y otra vez a víctimas de un desastre, un atentado o de una crisis económica, para utilizarlas como justificante y así llevar a cabo “Decisiones impopulares, pero necesarias”)  Por otra parte, la utilización del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos…

"El arte de nuestros enemigos es desmoralizar, entristecer a los pueblos. Los pueblos deprimidos no vencen. Nada grande se puede hacer con la tristeza" (Arturo Jauretche)

7. Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad

Hacer que el público sea incapaz de comprender las técnicas que influyen directamente en él  y los métodos utilizados para su control y esclavitud. “La calidad de la educación dada a las clases sociales inferiores debe ser la más pobre y mediocre posible con el acceso a la menor cantidad de información verdadera, de forma que la distancia de la ignorancia que se planea entre las clases inferiores y superiores parezca, sea y permanezca inalcanzable para las inferiores"

“La mayoría de los profesores enseñan hechos, los buenos profesores enseñan ideas y los grandes profesores enseñan cómo pensar” (Jonathan Pool)

"La ignorancia es el peor enemigo de la civilización, y la ignorancia suele ser, en sus efectos, tan malvada como la propia maldad" (Eugenio María de Hostos)

8. Estimular al público a ser complaciente con la mediocridad

Promover al público a creer que es “La moda” ser simple, estúpido, vulgar e inculto. Instando a tratar como a “Bicho raro” a quien piensa más de la cuenta. ¿Irónico no?

9. Reforzar la auto-culpabilidad

Hacer creer, al individuo, que él es el único culpable de su propia desgracia, por causa de su poca inteligencia, mínimas capacidades, o de su insuficiente esfuerzo. Así, en lugar de rebelarse en contra del injusto sistema económico en el que vive, el individuo se auto-desvalida y se culpa, lo que genera un estado depresivo, uno de cuyos efectos es la inhibición de su acción.

10. Conocer a los individuos mejor de lo que ellos mismos se conocen

En el transcurso de los últimos 50 años, los avances acelerados de la ciencia han generado una creciente brecha entre los conocimientos del público y aquellos poseídas y utilizados por las élites dominantes. Gracias a la biología, la neurobiología y la psicología aplicada, el “Sistema” ha disfrutado de un conocimiento avanzado del ser humano, tanto de forma física como psicológicamente. El sistema ha conseguido conocer mejor al individuo común de lo que él se conoce a sí mismo. Esto significa que, en la mayoría de los casos, el sistema ejerce un control mayor y un gran poder de manipulación y utilización de los individuos, mayor que el de los individuos sobre sí mismos.   

Referencia:

Artículo redactado por Sylvain Timsit, recogido en Pressenza: “10 Estrategias de Manipulación” de los medios. Paris. 21 de septiembre de 2010. A su vez dicho artículo deriva de: http://www.syti.net.


Armas silenciosas para guerras tranquilas. Este documento con fecha Mayo de 1979, fue  encontrado el 7 de Julio de 1986 en una fotocopiadora IBM comprada en una subasta de material militar. Negligencia o fuga intencional, este texto ha estado en posesión de los servicios secretos de la US Navy. En el documento, por seguridad, no figura la firma de la organización de donde proviene. Pero recortes de informaciones y fechas dejan suponer que se trata del Grupo de Bildergerg, un "club de reflexión" que reúne personas extremadamente poderosas de los mundos de las finanzas, de la economía, de la política, de las fuerzas armadas y de los servicios secretos. Publicado en anexo en el libro " Behold a pale horse " de William Cooper, Light Technology Publishing, 1991. <http://www.syti.net/ES/SilentWeapons.html>.

domingo, 22 de mayo de 2011

Sinopsis de Opio en las nubes


OPIO EN LAS NUBES: 
EL SINO TRÁGICO DE LA GENERACIÓN ROTA

Desde hace algunos años, y especialmente en la población juvenil, se ha hecho popular la novela Opio en las nubes (2002) del desaparecido Rafael Chaparro Madiedo. No existe en esta narración una anécdota que domine su estructura sino que se desarrollan, de manera fragmentaria y aleatoria, múltiples historias dentro de la ciudad. Para lograr este efecto, la novela tiene 3 narradores: un gato, llamado Pink Tomate, que desde los tejados y las calles desérticas, descubre las intimidades de una ciudad nocturna, en ocasiones violenta e incomprensible; Sven, joven que narra desde un lugar más allá de la existencia, cuáles han sido algunas de las circunstancias de su vida, e incluso se permite dialogar en un bar con Max y Gary Gilmour, otros dos célebres muertos; el tercero es un narrador que está por fuera de la historia, cuya voz alcanza matices poéticos. Todos ellos relatan amores desgarrados, destinos tormentosos de una juventud desconcertada, entregada a las más variadas tareas para lograr la felicidad.

El sino trágico de esta generación es no obtener satisfacción en ninguna parte, y desgastarse hasta el cansancio por hallarla. Por tal motivo, los personajes tributan una fascinación por las experiencias extremas que los acerquen a la felicidad sensual buscada constantemente: la mujer que asesina a su amante en la plenitud sexual; la que sólo hace el amor frente a un espejo; el hombre que se sumerge en la heroína y el alcohol hasta morir; el condenado a muerte que pide que lo electrocuten rápido mientras canta I can´t get enough satisfaction, los muchachos que se encierran todo el día a observar revistas pornográficas. Como algunas canciones de rock, el frenesí se toma la mentalidad de los personajes que recorren el camino de la vida azarosa en busca de algo incierto.

La búsqueda termina por agotar su existencia: luego de tantas incursiones en situaciones extremas, esos seres novelescos terminan rotos, concientes de la imposibilidad de hallar la felicidad y la satisfacción en la vida terrenal. En este sentido, asegura uno de los personajes de la novela que “La tristeza es como si siempre tuvieras hambre de todo”: y en efecto produce amargura tener la convicción de ser siempre como piedras rodantes, golpeando en cada arista de la vida con la sensación extrema de vacío.

Una vez se tiene conciencia de que no se hallará la felicidad , se cae en la desesperanza, en un estado en que nada importa realmente: “cielo azul – dice uno de los narradores - era caminar por los parques sin pensar en nada, cielo azul era tener cara de berenjena y no importarle, cielo azul era tener una botella de whisky siempre al lado, cielo azul era caminar descalzo sobre la arena de la playa...” La evidencia del fracaso del mundo burgués occidental se concentra en los personajes de Opio en las nubes porque ellos ya no creen en los proyectos individuales, en el éxito económico logrado a partir del trabajo, en la vida sobria y sometida a las reglas que han creado las sociedades de occidente. Como algunas expresiones dentro del rock, los personajes de la novela de Chaparro Madiedo explotan la irreverencia frente a los proyectos que la humanidad ha construido, pero en este viaje terminan por convertirse en fragmentos de seres humanos inconclusos.

Todos estos ires y venires de la juventud, se narran en Opio en las nubes con un lenguaje que pareciera emerger de los estados alucinatorios, desde imágenes – en ocasiones poéticas – que violan toda lógica racional. El hecho mismo que Sven relate desde su propia muerte con mucha naturalidad, o que dos personajes observen un avión realizando bocetos de pinturas en el cielo, o que en ocasiones los seres observen extraños mundos que mezclan la realidad y la fantasía, es una evidencia de que la misma narración se apropia de los estados vividos en medio del consumo de las drogas y el alcohol.

La novela muestra entonces a personajes y narradores ingiriendo - metafórica y físicamente - el opio de las nubes, para huir de la tragedia de la existencia: duro destino, expresado con un afán experimental en la novela de Chaparro Madiedo y que construye un fresco de una de tantas generaciones rotas que nos circundan.

Leonardo Monroy Zuluaga lmonroyz@ut.edu.co

Ficha del libro: Chaparro Madiedo, Rafael. Opio en las nubes. Bogotá: Círculo de Lectura Alternativa, Editorial Babilonia, 2005.

Piratería litográfica, reprográfica y tráfico de textos escolares


Morgan tiene más hijos en Medellín y Bogotá
Róbinson Sáenz | La piratería es un crimen desorganizado e informal, según el coronel Miguel Ángel Botía Murillo, de la Sijin. Este mismo oficial indica que si bien hace operativos con los vendedores en las calles, su grupo de investigadores hacen más énfasis en golpear a los productores, origen de la cadena delictiva.

Morgan tiene más hijos en Medellín y Bogotá

MEDELLÍN SIGUE SIENDO la meca de la producción de libros piratas en Colombia, primer lugar que comparte con Bogotá. Hablan del negocio los mismos piratas, libreros, gremios y autoridades.
John Saldarriaga | Medellín | El Colombiano - Publicado el 22 de mayo de 2011
"Cuando a uno lo coge la policía con libros piratas, se lo lleva y lo hace perder todo el santo día investigándolo... Pero lo sueltan por la noche. A las nueve ya está en la casa".


Es lo que cuenta un abuelo pirata, un hombre de 65 años que ha pasado los últimos ocho en una esquina del centro de Medellín, cerca al Parque de Berrío, vendiendo libros. Los anteriores 57, guerreando la vida, en una cosa y otra, "hasta carne de presidio fui", de modo que no le dan miedo los operativos policiales. "A estas alturas de la vida, apá, no le da a uno miedo ni la muerte".


Este abuelo, uno de los cientos de vendedores de libros falsos situados en las aceras del centro, ocupa un breve espacio en la entrada de un almacén de variedades. Frente a sus ojos hay un hervidero de gente que viene y va. A sus oídos llegan los rugidos y los pitos de automotores al cambiar el semáforo, y a ratos, la voz enmarañada de un hombre más viejo que él, al cantar un pregón con el cual promueve los buses de la terminal del transporte. A pocos metros del vendedor, diseminados por la ancha acera, sus pares anuncian títulos: "A prueba de fuego, de Clara Rojas; Santa suerte, de Jorge Franco; Las perlas uribistas ..." Una monja se detiene a preguntarle al abuelo si tiene La culpa es de la vaca, segunda parte. "No, hermanita, pero lo consigo ya mismo". La mujer de hábito no puede esperar y promete que a mediodía volverá por él.


El abuelo cuenta que hace más de un año no lo molesta la policía, "tal vez por uno ser de la tercera edad, ya lo dejan en paz ganándose su bocadito tranquilo".


Pero tranquilos no dejan a muchos otros. Felipe * cuenta que lleva más de 20 años dedicado a vender libros piratas. A él lo acosan uniformados de dos instituciones represivas: Espacio Público y la Sijín de la Policía. Cuando son los primeros, simplemente lo hacen mover. Le ordenan que levante su mercancía y camine con ella en las manos para que no obstaculice la circulación de peatones por la acera. "Si acaso le quitan algunos libros, al día siguiente se los devuelven". Cuando es la policía, "ahí sí, téngase fino, papá. Le quitan la mercancía y no se la devuelven. A veces, como que están de humor y le dicen a uno: 'viejito, páseme 10 ó 15 libros para un positivo y siga trabajando'".


Entre los vendedores del concurrido Pasaje Boyacá, el que une el Parque de Berrío con la carrera Junín, uno de los sitios con mayor cantidad de vendedores de libros copiados, algunos me cuentan lo mismo: llega la orden de recoger unos 50 unidades entre todos para decomisarlos, pero "somos tan desunidos los vendedores, que nos da lidia poner de a cinco libritos cada uno para ajustar esa cantidad".


Esto concuerda con lo que me dijo días antes un agente de la Sijin, cuya identidad pidió mantener en reserva: "nosotros a veces nos vemos en el dilema de hacer cumplir la ley y dejar a una familia, la del vendedor, sin ingresos". Este mismo agente reveló: "el año pasado pagábamos recompensas por informaciones que llevaran a operativos exitosos. Este año no hemos tenido quién nos apoye con dinero para las recompensas, y la gente así no denuncia tanto".


Ley


Ese delito que llamamos piratería se denomina Violación a los Derechos Patrimoniales de Autor y Derechos Conexos. Y tiene leyes que lo respaldan. La 23 de 1982 sobre Derecho de Autor, la cual lo tenía como excarcelable. La 1032 de 2006, que endureció un poco los castigos para los delincuentes: estipula una pena de cuatro a ocho años de prisión. Pero, en la práctica, es difícil que alguien pague con cárcel su fraudulento accionar.


De 20 casos que tiene vigentes el Centro de Servicios Judiciales de Medellín -en los cuales no sólo hay falsificadores de libros, sino también de películas y música-, ninguno terminó con privación de la libertad del "pirata". Aunque sí fueron condenados y multados con 13,33 salarios mínimos legales mensuales ($7'064.900).


Al hablar con uno de esos condenados dijo: "lo que más me duele, parce, no es el billete que perdí; es que la reseña no me la borran nunca del certificado judicial del DAS. Eso me afectará para conseguir trabajo y es muy difícil que lleguen a darme una visa para salir del país".


Otros casos terminan en detención domiciliaria. Basta recordar el sonado caso de José Gabriel Arredondo Velásquez. Un medellinense tan entregado al oficio desde principios de este decenio, que las autoridades cuentan que muchas veces veían su cara cuando iban a hacer allanamientos. Se trasladó con sus máquinas copiadoras a Pereira. Allí trabajó con parientes porque, dicho sea de paso, la piratería es un negocio de familia, pues es difícil confiar en el silencio de personas desconocidas. En siete años se convirtió en potencia pirata. Tenía más de 50 títulos en su portafolio y producía unos 340.000 ejemplares piratas al año, según las autoridades. Lo condenaron a 48 meses de prisión, le decomisaron maquinaria y producción y les hicieron extinción de dominio de un Chevrolet Swift en el cual transportaban la mercancía. Le concedieron detención domiciliaria.


Tus zonas erróneas


Este delito, como todas las trampas, es antiguo. Hernando Donado, propietario de la Librería Científica desde hace 52 años, recuerda un viejo caso de piratería: la del falso Quijote. Salió el libro apócrifo antes que el auténtico. En la tranquilidad de su oficina, en el segundo piso de la librería de la sede del Pasaje Boyacá, cuenta que "el libro pirata que más éxito ha tenido en nuestro medio tiene que ser Tus zonas erróneas . Un texto de autoayuda que apareció hace casi 40 años y todavía se vende bien". En Colombia, dice, se masificó esta práctica a partir de los años setenta y, desde entonces, Medellín se convirtió en su meca.


En esto coinciden las autoridades policiales, la Cámara Colombiana del Libro (CCL), los libreros legales y los piratas. Sólo que este deshonor debe compartirlo con Bogotá. La capital colombiana era fuerte en distribución hasta hace unos meses. No en vano, en su área metropolitana viven ocho millones de personas. Pero de un año a esta parte, también es productora. Según Manuel José Sarmiento, especie de "piratólogo" de la CCL, los piratas de estas dos ciudades producen el 75 por ciento de las obras falsas del país. Si consideran que la cifra total oscila entre 950 mil y un millón de unidades al año, los hijos de Morgan en estas dos ciudades fabrican unos 750 mil libros. En plata significa, según la misma fuente, unos 59 mil millones de pesos al año. Cifras que antes de 2010 le correspondían sólo a Medellín.


El coronel Miguel Ángel Botía Murillo, de la Sijin, dice que si la capital antioqueña ha cedido terreno, se debe a los golpes dados por las autoridades a los delincuentes, con operativos de allanamientos, decomisos y capturas.


Pero mientras el experto de la CCL señala que la piratería es de tres clases: litográfica -la más conocida porque vemos a los vendedores en aceras-, reprográfica -fotocopias de libros completos o partes de ellos, más que todo en las universidades- y tráfico de muestras de textos escolares, el coronel Botía señala que solamente persiguen la litográfica.


Rolos, malos piratas


"Uy, apá, me acuerdo cuando estuvo en apogeo Quién se ha llevado mi queso -evoca Felipe-. Era un libro como de mercadeo que salió hace como 10 años. Le cuento que hasta yo mismo mandé a hacer cantidades de cuenta mía. Me salían como a 5.000 ó 7.000 pesos cada uno y los vendía a 20.000. Los compraban como locos en El Poblado, aquí en el Centro, en todas partes". Todavía lo vende, ya de otros proveedores, a 10.000 pesos y en menor cantidad.


Mientras habla, un hombre llega a que le cambie un ejemplar de El sueño del celta, de Mario Vargas Llosa. Se queja porque la primera página es la última y la última, la primera.


"Ah, es que del hace que están trayendo libros hechos en Bogotá, la cosa no es igual. Allá no saben trabajar: no los pegan bien, no los refilan bien. Pero tranquilo, yo se lo cambio". Y sacando otro ejemplar de una bolsita transparente, para que el cliente lo revise, pregunta: "¿usted cree, apá, que en Medellín dejamos esto así, tan chambón?" Se refiere a que las páginas no están centradas. Mientras en unas la lectura comienza demasiado adentro, cerca de la unión de las hojas, en otras, la impresión va hasta el bordo exterior de las mismas. Felipe abre a fondo el libro que el hombre le entregó y se desprenden algunas hojas. "¿Si ve? Mal pegado". Y lo guarda en una caja, la misma que le sirve de soporte a la tabla en que tiene el surtido de libros. "Ese ejemplar no lo pierdo; me lo cambian".


En la mente de Felipe está la noticia, difundida por los medios, del operativo policial que acabó con una imprenta pirata en Bogotá, hace más o menos un mes. Al parecer, el monto decomisado pasó de los 150 salarios mínimos legales mensuales vigentes, eran reincidentes, tenían más de 25 empleados y producían 480 mil unidades al año, es decir, unos 29 mil millones de pesos.


"¿Qué le traigo, parce?" Habla un surtidor dirigiéndose a Felipe. Es una suerte de patinador que va de puesto en puesto preguntando qué títulos se acabaron para él traerles más.
"Ve, traeme dos Celtas y uno de Clara Rojas. Ah, y si podés, dos de El vencedor está solo ". "¿Dos, no más?" "Sí, es que este último de Coelho está lento. No como los otros suyos. ¿Ah? ¿Qué decís de El Alquimista? Una minita. Todavía lo piden".


Es un lugar común decir que el autor cuyos libros más se piratean en Colombia son los de Gabriel García Márquez. Fue un copiador de Medellín, extrabajador de Oveja Negra, quien, al decir de los conocedores, tenía más ejemplares de sus obras que la misma editorial.


El escritor de Aracataca dijo hace más de 15 años que si bien entendía de algún modo la piratería, porque cumple una labor social, haciendo llegar la lectura a sectores de la población que no tienen acceso a ella, eso de Medellín ya era una bellaquería, porque había aquiescencia del Estado, haciendo más grande el negocio ilegal que el legal.


El escritor Jorge Franco dice que está de acuerdo con esta posición. Cree que la piratería permite que muchos lectores conozcan a un escritor y se animen a comprar otras obras, ya originales, del mismo, pero la rechaza porque perjudica a los autores. No sólo afectando las ventas legales, sino reduciendo las posibilidades de contratar con editoriales internacionales para distribución en el exterior y traducciones a otros idiomas, ya que ellas se basan en ventas reales. "Está bien que yo no aspiro a vivir exclusivamente de mis libros, pero sí a que mis obras se publiquen en otros países e idiomas".


No obstante, Jorge Franco es consciente de que en Colombia, "la piratería se da porque el acceso a los libros es muy limitado".


Estas ideas se parecen a las de Hernando Donado, el de la Científica.


"No justifico ni acolito la piratería -dice-, pero entiendo su existencia como consecuencia del alto costo de los libros. En un país como el nuestro, con una pobreza tan grande y un poder adquisitivo tan bajo, donde los ingresos de la mayoría no le alcanzan ni para subsistir, es explicable que exista".


Añade que podría decir que la gente debería recurrir a las bibliotecas antes que a las ediciones copiadas, pero las que están construyendo en los últimos años, como los Parques Biblioteca, tienen más cemento y computadores que textos de lectura.


Considera que el alto costo de los libros se debe a que las editoriales tienen mucha burocracia en su interior. Asegura que los libros podrían ser más baratos.


No bien termina de decir esto cuando uno de los libreros que trabajan con él, Rigoberto, se acerca para decirle que de la Editorial Planeta acababa de llegar un comunicado en el que pedían bajar el precio del libro de Don Brown, El símbolo perdido, de $49.000 a $29.900, con el fin de contrarrestar la piratería.

"¿No ve que sí pueden ser más baratos?", puntualiza el comerciante. * Nombre cambiado.

» Opiniones

"Sí compro libros piratas. Empezando por los de la carrrera. ¡Como son de caros los libros técnicos! A veces me doy un lujo, compro uno original, cuando sé que lo voy a consultar toda la vida". Jairo Jaramillo - Estudiante de Medicina

"La verdad es que no compro libros piratas. Salen muy malos, con letra muy clarita y se descuadernan fácilmente. Pero no critico al que los compra. Prefiero que la gente lea pirata a que no lea". María del Mar Hurtado - Estudiante de Literatura

domingo, 15 de mayo de 2011

La escritora bogotana Piedad Bonnet ganó el XI Premio Casa de las Américas


Archivo | La escritora recibió la noticia con sorpresa y emoción. No sabía la fecha exacta de la deliberación. Su libro está dividido en tres partes, como es una de sus características. Sin embargo, nunca pensó en una temática. "Los poemas fueron dándose".

Piedad Bonnet entró a la Casa de América

LA ESCRITORA BOGOTANA es la nueva ganadora del XI Premio Casa de América, con su obra Explicaciones no pedidas . Un libro en el que lo inalcanzable, los sueños y hasta el amor se hacen poemas, y que se fue armando, sin premeditación, durante unos dos años.
Mónica Quintero Restrepo | Medellín | Publicado el 15 de mayo de 2011
Cuando el teléfono sonó, Piedad Bonnet estaba en cama, un poco achicopalada. "Estoy un poquito enferma y creo que eso me subió las endorfinas, porque ayer me sentí muy bien".

Al otro lado estaba Andrés Pérez, uno de los jurados, que le informaba, como le dicen a los que se acaban de ganar la lotería, que ella era la feliz ganadora del XI Premio Casa de América de Poesía Americana, relata la escritora.

Y entonces se alivió, porque así quien no se alivia. Entre 391 obras, provenientes de más de 22 países diferentes, Explicaciones no pedidas fue la que llegó hasta el final.

"El título es parte de un refrán. Explicaciones no pedidas, acusación manifiesta. Yo lo que quise fue hacer una cosa con un poquitico de humor en el libro".

La llamada fue sorpresiva. Piedad sabía que la deliberación era en mayo, pero podía ser cualquier día. En la conversación no hubo tiempo para motivos, pero el jurado dijo, durante el Festival Internacional de Poesía Ciudad de Granada, donde se dio a conocer el galardón, que los poemas de la bogotana se destacaron por su inteligencia, delicadeza y recursos poéticos.

"Digamos que me siento halagada, porque inteligencia uno siempre agradece que lo digan. Delicadeza lo interpreto como sutileza, que es un libro no lleno de obviedad, ni muy expreso. Y creo que yo sí le pongo mucho cuidado a los recursos".

Y aunque la convocatoria no la buscó, sino que le llegó, y que Piedad no concursaba hace mucho, decidió participar porque los concursos son una buena salida, que trae retribuciones. "Se ha vuelto muy difícil publicar en este país, porque no es que tu tienes un libro y te vas para donde el editor y éste lo publicó, no. Ni siquiera para los poetas que tenemos muchos libros".

Así que decidió jugarse la carta y pasó lo que pasó: se queda con seis mil euros y la publicación de su obra, por la editorial Visor Libros.

Tal vez cabe aquí lo que escribió Piedad en el primer poema: "No hay cicatriz por brutal que parezca/ que no encierre belleza".

Icetex aumenta dinero para oferta de créditos


Icetex vuelve a prestar para la U
Archivo | Para los estratos cuatro, cinco y seis las tasas de los créditos educativos del Icetex para pregrado serán del IPC más cuatro puntos en época de estudios. El 97 por ciento de los créditos están en usuarios de estratos uno, dos y tres.

Icetex vuelve a prestar para la U

EN EL INSTITUTO aumentaron el dinero para los créditos educativos. Son 750 mil millones de pesos que, contó la presidenta, Marta Lucía Villegas, están prestando a tasas "únicas". La convocatoria está abierta.
Alejandro Gómez Valencia | Medellín | Publicado el 15 de mayo de 2011
Esta semana el Icetex abrió una nueva convocatoria para créditos educativos. Estará habilitada hasta septiembre pero cada universidad tiene un calendario específico

Marta Lucía Villegas, presidenta del Instituto, contó que este año cuentan con más dinero para los usuarios y las novedades que tienen en la reducción de las tasas de interés.

¿Cuáles son las novedades de los créditos del Icetex en esta convocatoria?
"Este año realmente hay unas novedades muy especiales y unos servicios para los jóvenes de escasos recursos económicos que son únicas.

Lo primero es que las tasas de interés de todos los créditos del Icetex de pregrado para estratos uno, dos y tres en 2011 están al cuatro por ciento efectivo anual en época de estudio y a partir de noviembre van a quedar valoradas en el IPC.

Es decir que estratos uno, dos y tres en época de estudio tendrán tasa real cero, como se denomina, que es el valor del dinero en un tiempo.

Por otro lado, cuando tienen Sisbén uno y dos, que en el caso de los usuarios de Icetex es el 57 por ciento, reciben subsidio de sostenimiento de 630.000 pesos semestrales durante toda la carrera. Cuando se gradúen estos jóvenes se les va a condonar el 25 por ciento del valor de la matrícula".

Esas tasas las anunció haces unos meses el presidente Juan Manuel Santos.
"Sí, y ya se están aplicando. A todos los créditos, es decir, más de 300 mil personas actualmente, se les rebajaron las tasas de interés, tanto a los que tenían crédito activo como a los que adquirieron nuevos".

¿El Icetex no tiene convocatoria permanente?
"Nosotros abrimos esta semana la convocatoria hasta septiembre. Es bastante amplia porque hay unas carreras universitarias y unas universidades que matriculan más pronto y otras que matriculan más tarde. En septiembre cerramos y volvemos abrir en noviembre hasta febrero".

¿Con el anuncio de reducción creció la cantidad de solicitudes?
"Sí, hay más solicitudes y también hemos ampliado los dineros porque nosotros el año pasado tuvimos 500 mil millones para créditos educativos. Este año tenemos 750 mil millones".

¿Cómo se distribuye ese dinero?
"De los 750 mil millones para este año primero se saca el dinero para renovaciones, que ya venían de semestres anteriores, porque se cumple primero con esa obligación.

Luego el recurso que tenemos para nuevos créditos se reparte proporcional al número de bachilleres de cada región.

En Antioquia está el 11,5 por ciento de los bachilleres de todo el país. En Bogotá es el 26. Luego, los jóvenes concursan dentro de su departamento y dentro de su estrato".

¿Tienen alguna política o novedad para los posgrados?
"Aumentamos el valor a prestar hasta 44 millones por posgrado en el país.

La persona que solicite el crédito no necesita codeudor si trabaja. La tasa quedó en el IPC más ocho puntos. Antes estaba en el 17. Hay recursos asociados para aprobar un número muy importante, alrededor de siete mil posgrados este año".